LA CIUDAD POR EXCELENCIA

 





Lunes, es el día de abandonar esta preciosa tierra, para dirigirnos hacia américa del norte, nuestra segunda escala, allí está la otra familia de mi padre, un tío con sus dos hijos y sus respectivas señoras. –

Tomamos un taxi directo al aeropuerto; nuevamente, el protocolo de revisación de equipaje y pasaportes en mano; la nave se eleva a un trayecto de aproximadamente cinco horas. La atención abordo, es impecable, ofreciendo una carta menú a elección, con su correspondiente bebida; agua, jugos, whisky y vino. Esta vez el tramo se hizo más corto. En breve estamos aterrizando en el aeropuerto más importante de esta ciudad sorprendente. –

Luego de sortear todos los controles y retirar el equipaje, nos dirigimos por escaleras mecánicas hacia la salida, puertas que se abren y cierran a nuestro paso, dejando lugar a otra recepción y así de forma alternada, hasta llegar al inmenso recinto de salida, donde nos espera, el tío de mi padre. –

Un coche particular, llamado limosina, nos transporta por las calles de un ancho poco común; carriles de seis sendas en una misma dirección, las luces de la ciudad, comienzan a encenderse, mis ojos no dan tregua para admirar tanta belleza lumínica. Pasamos por un puente colgante de dos niveles y en dos direcciones, sobre un rio. En la parte de arriba transitan los autos y buses y en la parte de abajo los trenes. Luego de unos minutos, dejamos dicha pasadera para meternos en una autopista; las luces de la ciudad se hacen cada vez más intensas y destellantes, para arribar a un edificio de enorme altura. -

 Allí bajamos, tomamos un ascensor, destino piso veinte y sobre la parte central, una puerta con el número del apartamento. El tío, mediante llave, la abre y sus hijos nos brindan un aplauso de salutación. –

Esta noche, una larga mesa, nos ofrece el brindis de arribada, con suculentos platos de sándwiches y carne asada, llamada rosbif; gaseosas de todo tipo y por supuesto un buen vino ibérico. ¡Las horas pasan sin darme cuenta, hasta que el sueño me vence y un hasta mañana, haz que me retire hacia la habitación designada; pues según familiares de mi padre, allí durmió mi abuelo paterno cuando estuvo en esta ciudad, ¡hace mucho tiempo… buenas noches!!!

 

Continuará…

 


UN LUGAR MUY DISFRUTABLE

 




Durante nuestra permanencia, con los familiares caribeños, los días se fueron volando. Una experiencia única, conocer otro mundo, de gente muy alegre, su centro comercial, lo rodea una geografía más que encantadora, una ciudad rodeada de montañas. Diversas atracciones turísticas, a lo largo de su costa islas turísticas tropicales. Un gran parque central alberga a dos torres gemelas, llamadas, las torres del silencio. -

 Faltando dos días para continuar nuestro viaje, hacia américa del norte; mis tíos y también primos, en cuya residencia habitamos haciendo escala, nos invitan a presenciar un gran espectáculo. En dos autos, nos dirigimos a una larga y ancha autopista de ocho carriles, hacia las afueras de la ciudad. Un espacio abierto, con palmeras alineadas, es el punto de un viaje por todo lo alto. Un teleférico del tamaño para diez personas, nos transporta durante unos minutos a lo más alto, cruzamos la primera capa de nubes, verdaderamente un gozo de espectáculo, al llegar a la base en la inmensidad de la altura, casi por cierto en la cima de las montañas; se observa los picos nevados y una ciudad trasformada en una inmensa maqueta. El descenso, también nos atrapó, por su declive y la frenética velocidad de la misma. –

Hoy, veinte de junio, en un gran centro social, llamado la hispanidad, toda la familia, se reúne, para brindarnos un agasajo de despedida. El lugar es acogedor, con grandes espacios verdes, canchas de diferentes disciplinas se abren para disfrutar momentos inigualables. Piscinas para todo tipo de conductas. Unas diez barbacoas, con extensas mesas y sus respectivos asientos. Los fogones de un tamaño acuerdo a su ubicación, nos dejan ver los manjares de esta tierra hermosa. En una de ellas estamos instalados, el maestro cocinero, tiene doce perniles de cerdo impregnados en un delicioso aroma a frutos tropicales; ensaladas con productos exóticos, tales como plátanos asados, acompañan la lista del menú. Entre risas y abrazos, llegamos a la sobremesa, disfrutando una deliciosa bebida del país, llamada “chicha”. –

Hoy, me tomé el atrevimiento de recorrer por mi cuenta, el centro de la ciudad y así conocer diferentes facetas. Gente muy simpática, comercios brindando sus encantos y una gran fila de bares, ofrecen sus productos de tragos muy helados con distintos tipos de frutas. Aprovecho este momento para dirigirme a una joyería. Compro dos alianzas, muy bonitas, de oro blanco, destinadas a un futuro compromiso. Sigo recorriendo una de las avenidas principales, donde las vías se cruzan formando figuras elípticas. Una gran casa de fotografía, es mi última plaza. Aquí compro mi primera máquina de fotos, uno de los tantos gustos que me puedo dar, es muy glorioso, el elemento indispensable de todo viajante, sacar la mayor cantidad de grafías atrayentes. -

 

Continuará…

 


LLEGÓ EL DÍA TAN ESPERADO

 




Mis relaciones de noviazgo, están llegando a la enorme decisión de tomar un nuevo rumbo social. Pero antes, necesito hacer este hermoso viaje junto a mis padres; una especie de despedida de soltero. Conocer otros países, presentación de nuevos familiares y aventurarme en otras costumbres. Mis amigos conocedores de esta locura emocional, están plenos de regocijo y sinceros deseos de un transitar maravilloso. -

Mes de junio, ya son las diez de la mañana, los preparativos están a flor de piel, maletas por allí, bolsos por acá, documentos en regla y vestidos casi para un casamiento. Un taxi nos traslada al aeropuerto, el señor maletero nos ayuda con su carro a poner todos los bultos y nos traslada al mostrador de embarque, donde realizamos el trámite. –

Por altavoz, nos informan, cual es la puerta a cuál tenemos que dirigirnos para tomar el bus que nos traslade al inmenso avión que nos está esperando. Es la primera vez que me subo a uno y el nerviosismo es mayor. Ya en su interior, nos ubican en los asientos correspondientes, a mí, me toca por suerte, la ventanilla. Luego de unos minutos, las azafatas, nos ofrece demostraciones de vuelo mientras la aeronave se pone en movimiento para trasladarse al punto de despegue. Comenzó a carretear, cada vez con más fuerza hasta poderse elevar y surcar en lo más alto. -

Al cabo de tres horas, nos dan un delicioso almuerzo y los tres brindamos con una copa de vino, el comienzo de esta aventura, que nos lleva a lugares diferentes. El comandante, anuncia la duración del vuelo, será aproximadamente de siete horas; por lo punto da lugar a una reflexión y descanso. La alerta de atención, nos despertó; es el aviso para el descenso. Un nuevo país nos espera, familiares nos esperan, nuevos hábitos nos esperan. La estadía, vislumbra una semana, una semana para conocer sus costumbres, sus lugares. La familia de mi padre, es decir sus hermanos y hermana con sus respectivos conyugues y sobrinos, nos dan el sensible saludo de enhorabuena. –

 

Continuará…


LA NOTICIA ANHELADA

 




El año 1970, está colmado de emociones. La apertura del restaurante es todo un éxito, a tal punto que está considerado unos de los tres mejores restaurantes de la ciudad. Los dividendos de sus balances son cada vez más favorables. -

Hay un nuevo cambio de domicilio, la compra de una propiedad de dos plantas, más que beneficiosa. En la planta baja viven mis tíos y mi primo, en la parte alta mis padres y yo. Otros son los equipamientos, cuidando los detalles de la época, living con sillones de cueros, cocina llamada, americana, dos baños muy completos y un salón comedor para albergar a diez personas; todo el entorno adornado con tapices y excelentes luces colgantes. -

 La relación con mi novia, cada vez, está más unida y las pláticas se mueven a través de planes futuristas. Fortalecer nuestro vínculo entre las dos familias y consolidar en breve, una pareja estable. -

Las salidas con amigos se conciben más dilatadas; pues, algunos, han tomado caminos diversos y también compromisos dispares. El conjunto de baile, creado en mi etapa estudiantil, de apoco se va desintegrando, unos desempeñando sus carreras educativas, otros formando sociedades en comercios disímiles, otros se han ido del país, tomando vuelos a distintos continentes. En lo que a mi corresponde, todavía conservo una amistad fuerte, somos cuatro y lo demostramos en cada argumento que realizamos a diferentes puntos del país; excursiones hechas por colectividades, al estilo romerías, otras a lugares playeros, disfrutando de la hermosa costa oceánica, brindada por la naturaleza; otras, un simple encuentro para conversar y expresar nuestras curiosidades. -

Hoy, al término de la labor, mi padre, me recuerda, que, a la noche, cuando estemos en casa, tiene algo para comentar. -

Una rápida ducha y el cuerpo ya aplacado del trajín diario; mi madre nos invita a la mesa y una gran asadera de pollo con patas y morrones, en sus manos, aterriza con una extraña suavidad sobre el centro de ella, rodeada de copas con vino y pan hecho en el horno; como en mi infancia. Mi padre, llega al instante y antes de sentarse, alza las copas y propone un brindis, no alcanzo a entender, porque el convite y esa sonrisa de ambos en sus rostros; “querida familia…a mediados de año, nos vamos de vacaciones los tres…primero, a ver mis hermanos que están en un país muy tropical, para luego continuar hacia américa del norte y visitar a mi tío y primos, para culminar en nuestra querida tierra, luego de tantos años”. -

Solo cerré los ojos, me imagino, lugares de mi niñez…volver luego de trece años a abrazar a mis queridos padrinos, a mis tíos…eso sí…es noticia. -

 

Continuará…


NUEVOS AFECTOS

 




El año 1969 está llegando a su fin y el mes de diciembre abre ventanas de ilusiones a las esperadas fiestas tradicionales. El restaurante, ofrece sus mejores productos, el salón se engalana con sus mejores ornamentos, acorde con el período mencionado. -

En el establecimiento, la amistad entre empleados, se afirma y de todos ellos, hay dos, que sobresalen y otros dos que auspician de clientes. Formamos una linda relación. En estos días mi horario es bastante prolongado, pues entro al mediodía y culmino al cierre, a eso de las dos de la madrugada. Luego del aseo personal, nos dirigimos a la ciudad vieja, donde están establecidos los bares nocturnos. La diversión se prolonga hasta el amanecer, para luego llegar a casa y descansar unas pocas horas. Cuando el horario cambia entre semana; mis nuevos amigos y yo, nos reunimos en un pequeño bar a unas dos calles del trabajo; unas partidas de billar y juego de cartas. Allí pasamos horas, apostando por una vuelta de whisky, cerveza, una cena o sencillamente disfrutar de momentos únicos. –

Mi novia, ha arribado de su viaje por el viejo continente. Durante este tiempo, las visitas a su casa son cada vez más asiduas y nuestras relaciones quedan ratificadas. Nos damos el beneplácito de ir mucho al cine y algún fin de semana a matinés bailables. –

Veinticuatro de diciembre, siendo las veintidós horas, da por concluida la labor. El sonido descorchado de dos botellas de champagne, es el anuncio de ofrecimientos y augurios por una navidad auspiciosa y el reencuentro con los seres queridos, esperando compartir la mesa familiar llena de apego y deliciosos manjares. Alzo las copas con mis padres, dándonos un gran abrazo y un futuro auspicioso. -

 

Continuará…


CONVERSACION DE AMIGOS

 



Todo este año, luego de haber inaugurado el restaurante, mi vocación, está tomando una iniciativa comercial; aventurarme, con el pasar de los años, formar mi propia empresa hotelera-gastronómica.

Mientras tanto, continuo con mi compromiso de las adicciones y contralor del personal. -

Hoy es sábado y tengo unas horas libres, hasta el domingo al mediodía. Las horas de ocio son muy cortas, pero a mi edad, alcanzan para buscar aventuras. A las diez de la noche nos topamos con unos amigos de la época del liceo, en un bar sobre la rambla portuaria, donde fluyen las chicas, bandoneones musicalizando tangos, vocalizados por un entusiasta aficionado. -

Elegimos una mesa para cinco muy cerca del mostrador, pedimos una bebida típica del lugar a base de vino y mezcla de sidra, llamada medio y medio. Con el correr de las horas, cada uno anticipa sus historias, hasta llegar a un momento de la conversación, donde surge la formación del conjunto de baile, que habíamos desarrollado con aquellas dulces y hermosas chicas. -

Recuerdo:

--“al culminar la fiesta de fin de curso, con gran éxito. El espectáculo fue de tan agrado a todos los presentes, con vivas y aplausos prolongados, que nuestra amable profesora, al término del mismo, nos propuso formar un cuerpo de baile y recorrer diferentes escenarios. Hacer giras por distintas comarcas del país y además tener nuestro debut en la televisión. El sueño cumplido, fuimos ovacionados en distintos certámenes, tanto en hoteles, country, programas a beneficio de niños con discapacidad, residenciales y otras tantas que ahora no vienen a mi memoria. Algunos de los componentes, con el tiempo, formaron pareja, se casaron, otros una gran amistad, algunos dejaron el conjunto, dando paso a nuevos integrantes. Fueron meses de gran emoción y una convivencia de amistad jamás vivida. -“

Ya son las tres de la mañana, nos servimos otra tanda de bebida, entre abrazos y un hasta pronto, cada uno, arrancó rumbo a su casa. Dentro de unas pocas horas, tengo que reintegrarme al trabajo. Es el día del “niño” y se festeja a lo grande, me imagino el inmenso movimiento que me espera. –

 

Continuará…


LA GRAN INAUGURACIÓN

 






Mi sueño, se concretó. Paso a integrar la plantilla familiar en el gran restaurante dirigido por mi padre y mi tío. -

 Febrero, viernes a las veinte horas de 1969, está todo pronto para la apertura de un gran restaurante. Un enorme salón, alberga más de cuarenta mesas, con capacidad para unas doscientas personas. Una isla en forma de puntero, hace de mostrador, decorado por cerámicas azules y blancas, una heladera en madera barnizada de doce puertas y arriba de ella, cubos de colores dan rienda a pluralidad de bebidas. En uno de sus lados, la máquina registradora con comando de adicciones. Una gran parrilla, situada en lugar estratégico, para poder ser divisada por todos los comensales.  Su mostrador también revestido de cerámica rústica de color bronceado, le da el toque original. Los quemadores, prontos con sus leños para encender. Tres grandes tejidos engalanan el espacio, cada uno de ellos con sus respectivos manjares, “mantas de asado, pulpones, entrañas, patas de cordero, carré de cerdo, pamplonas, matambres rellenos, papas al plomo, menudencias (achuras) y un spiedo para dieciocho pollos al costado de la misma”. En la parte lateral de la parrilla, del lado derecho, dos baños muy completos y a continuación, un breve pasillo nos lleva a una cocina internacional, un espacio que tiene vista a un predio enjardinado, donde están depositados los rolos de leña. La cocina de hierro a leña también, llamada, económica, tiene cuatro hornallas y dos hornos formando un islote, rodeada de estantes con utensilios de elaboración y una mesada con tres piletas fregaderos; en uno de los vértices, una puerta de acero inoxidable, nos indica la entrada a una cámara frigorífica de unos cuatro metros cuadrados, donde está toda la mercadería, esperando ser servida en las diferentes zonas. -

Ya es la hora, se encienden las luces de las marquesinas, los colgantes del gran salón iluminan la decoración. Los camareros etiqueta blanca y corbata de lazo azul, esperan la entrada de los invitados. Los maestros del fuego, todos de túnica con su gorrito al tono, cuidan el deleite de la gastronomía típica de esta procedencia. -

Todos en su lugar; el mío, en la mesa de adicciones, le damos la bienvenida a toda la concurrencia, que nos dispensan con su asistencia. Distribuidores de distintos rubros, van dejando ramos de flores, acompañados por sus señoras e hijos.  Funcionarios de la administración pública, delegados de la zona, representantes municipales, guardias de la ley, colegas de otros puntos de la ciudad y nuestros amigos y vecinos. –

Grandes ventanales, dejan ver las luces de los coches y buses que transitan por ambas avenidas, saber de buena tinta, que hay un nuevo lugar en la ciudad para disfrutar, de un almuerzo o una buena cena en compañía. -

Con hilo musical, un cuarteto de tambores y un conjunto de gaitas, da por comenzada la inauguración. -

 

Continuará…


TRABAJOS, REFORMAS Y ESPARCIMIENTO (TERCERA PARTE)

 




Por supuesto que la noticia de abandono de estudios a mis padres, no le cayó muy bien, se mantuvieron tristes por varios días; hasta que les hice comprender que lo mío, no era el estudio, sino emprender un trabajo para formarme y llegar a tener mi propia empresa. -

A esta altura del año 1968, la hermana de mi amigo, en este momento mi novia casi oficial, se encuentra de viaje con su madre, visitando su tierra natal, una ausencia que tomará unos seis meses. –

Mis visitas al primer colegio, se hacen cada vez menos frecuentes. Solo quedan dos curas de la época y mi vocación por el seminario se va apagando, debido a ciertos altibajos en la conducción, cada vez eran menos los asistentes. –

Con mis excompañeros, nos vemos una vez cada quince días, casi siempre los fines de semana. Tres de ellos, están en facultad de economía; otros cuatro en facultad de medicina y uno restante en facultad de derecho. Dos de mis mejores amigos, trabajan y están insertados en movimientos guerrilleros. -

Mi padre en estos meses venideros, se apresta a hacer una gran reforma en su restaurante. Una inversión de muchísimo dinero, ampliando la localidad sobre una edificación contigua que hasta ahora funcionaba como sucursal de un banco. -

Luego de haberle dicho a mis padres que no continúo estudiando; mi primer trabajo se desarrolla en el rubro de oficina jurídica, al frente de ella, un abogado, un escribano y un rematador público, este, amigo de mi padre que me recomienda. Allí trabajo, hasta que la reforma este culminada y tener la posibilidad de ser un futuro integrante en la sociedad familiar. Opino, que en el correr de los días me van a aceptar. -

Siendo el último sábado de diciembre; invito a mis dos compañeros de la facultad de química, para asistir a una sala de baile en pleno centro de la ciudad. Un local estilo fortaleza, en la bahía del puerto, un lugar de ensueño, en sus balcones se puede observar el cerro iluminado, las bombillas de los barcos amarrados al muelle. Vestidos de traje, esa es la etiqueta requerida, con cigarrillos y copas de cerveza entre las manos, la diversión llegó hasta el amanecer. -

De esta forma, comienza mi peripecia, echar una mirada a un mundo incierto, pero con las ganas de disfrutar de mi juventud. -

Continuará…

 


AÑO 1967 : FIN DE MI CICLO ESTUDIANTIL

 




Mes de agosto, facultad de química, nueve de la noche; la ciudad se sacude ante una trágica muerte de un estudiante en una de las manifestaciones realizadas enfrente a la universidad. La noticia se propaga como lava de un volcán, desencadenando una revuelta lamentable entre agentes de la seguridad y manifestantes.  El año 1968 marca profundos cambios en la vida económica, política, sindical y estudiantil, estableciendo un antes y un después en la historia de la nación. Es el año de todas las disidencias: políticas, culturales, costumbres, etc. y se acentúa al mismo tiempo, el debate de surgimientos bulliciosos sociales. –

 

--“Cuando dejé el liceo, allá por el año 1964; mi orientación se inclinó hacia la química y bilogía. Un instituto de arquitectura renacentista, patrimonio nacional con un gran observatorio en la cima de su construcción, fue mi nueva plaza, situada en pleno centro de la ciudad, abarcando la totalidad delineado por las cuatro calles, atrás de la universidad. El cambio simbolizó un antes y después de mi aprendizaje. Por primera vez estaba sentado al lado de una chica. Aulas muy amplias, estilo teatro. En el ciclo anterior de origen religioso privado, los grupos estaban formados solamente por varones y otros institutos de monjas, solamente niñas. -Tiempos de minifalda en las chicas, pantalones oxford en los chicos, grupos musicales, como los melenudos de la isla británica de gran superación fanática. Alrededor del instituto, varios comercios de diferentes rubros, desde papelerías, locales con muchos textos y algunos bares de capacidad reducida. Cada bar suministraba una máquina musical tragamonedas, donde seleccionabas el disco favorito mientras esperábamos la hora para la siguiente materia, una bebida refrescante, una media luna de jamón queso, un café con leche, llamado (cappuccino) acompañado de un alfajor relleno de dulce de leche o simplemente repasar algún material, era nuestra media hora de esparcimiento; oíamos a esos muchachos de pelo largo entonar canciones de enorme suceso. El primer año estaba integrado por ocho profesores entre teóricos y prácticos, nuevos compañeros y compañeras, el estudio se desplegaba muy placentero. Durante ese año, visitaba a menudo mi anterior colegio, pues todavía integro mi acción bíblica y proyecciones para que los niños más carenciados tuvieran una enseñanza cristiana. Con la hermana de mi amigo, solíamos pasar momentos de cierta intimidad, cuando la situación lo ameritaba. La relación iba creciendo, aunque en forma discontinua. En el segundo año, hubo un cambio de profesores y las asistencias, no fueron frecuentes. Un año con muchas faltas, debido a crisis, tanto estudiantiles como sindicales. Una huelga muy prolongada de transporte, instauró que algunos dueños de camiones, los convirtieran en buses y con idéntico recorrido, por unas pocas monedas, podíamos transportarnos a nuestros lugares de estudio y las personas a sus respectivos trabajos. Un año muy especial, con muchos altibajos y opiniones desencontradas. De todos modos, llegué al final de ciclo con pase para la facultad”. ---


Hoy, ya finalizando mi primer año de preponderancia; he tomado la decisión de abandonar el estudio. La situación del país, me ha generado cierta desazón. Los momentos se van volviendo dificultosos y creo que mi nueva vida, está por dar un giro inesperado. –

 

Continuará…


AÑO 1964 : PASIONES DE ESTUDIANTE (III)

 




Diciembre, a solo dos semanas de finalizar el primer ciclo de bachillerato. Estamos con los últimos ensayos, junto al cuerpo de baile con las bellas mujeres del elenco. La profesora de música, marca coreografías a realizarse en tres actos. La primera, una escena situada en playa imaginaria del caribe con el ritmo frenético de la salsa, el conjunto comienza su baile boricua. La segunda, un cafetín con típicos trajes tangueros, apuestos milongueros, llamados “guapos”, sentados a las mesas, acompañados por bellas mujeres ataviadas de falda con tajo sobre sus piernas, llamadas “chiruzas”, entrando por detrás del mostrador, unos de mis compañeros con guitarra en mano cantado el tango “adiós muchachos”. La tercera y el boche de oro, vestidos con indumentaria típica de este país, celebramos un “minué” y la danza por excelencia llamada “el pericón”. -

Con dieciséis años, llego al final de curso, con una nota más que buena, la mejor de todo el periodo. Es el momento más emotivo, pues dejo este colegio, que me ha dado desde mi niñez a mi adolescencia, los mejores pasajes de vida. He crecido, conociendo diversas facetas e inquietudes que me llevaron a integrar diferentes matices en mi vida. -

Una pequeña reunión en la secretaria del colegio, los profesores y los curas, se hacen presentes para darnos, en mi primer lugar, las gracias por estar juntos y mucho éxito en la próxima etapa, segundo ciclo del bachillerato en instituto público, al cual le llaman “preparatorio”, dos años más en elección de carrera. -

Y llegó el momento más esperado. Lamentablemente sin anillos recordatorios.  Regalamos al instituto, a nuestros profesores y familias, unos de los mejores espectáculos, que se pusieron en escena del cine -teatro. -

Colmada toda la platea baja y el alta. Se bajan las luces, se corre el telón y un animador de radio que se ofreció gentilmente unos días antes, da por inaugurado el acto, nombrando a cada egresado a subir al escenario, formando una fila de veinticinco chicos, ahora ex- alumnos. En cada llamado la ovación del público con un fuerte y prolongado aplauso. -

Nuestra amiga y profesora de música, da los primeros acordes en el piano y comienza la celebración. –

 

Continuará…


AÑO 1964 : PASIONES DE ESTUDIANTE (II)

 



En estos días, de inmenso trajín; ya culminando el año electivo; uno de mis compañeros, que vino de otro instituto, nos hicimos muy amigos. Muy activo; lo incorporé a nuestra organización de ayuda cristiana, salimos muchas veces, los fines de semana al cine del mismo colegio y compartimos tardes de futbol. Él, aficionado al equipo donde pasé mis primeros días en esta localidad; yo, aficionado al equipo del aquel regalo del señor almacenero. -

 Hoy me invita a su casa, su descendencia itálica está presente en los entrañables equivalentes, me presenta a sus padres, un matrimonio muy cauto.  El padre, desarrolla la labor artesanal de zapatería, la madre, se dedica a los quehaceres de la casa. En ese momento, entra su hermana de apenas trece años, cual me saluda con un beso en la mejilla. -

Mes de noviembre, como de costumbre; el colegio se prepara para dar una fiesta con pabellones colocados alrededor del gran patio, guirnaldas de tela triangulares, bombillas de colores en toda su extensión, altavoces en cada costado. La fiesta, es de ramos generales y para todo público, le llaman “kermesse”. El motivo, recaudar fondos para obras benéficas, ayudar a los niños más carenciados y otras necesidades. -

Domingo, hoy es el día del festejo, siendo las cinco de la tarde, el cura más joven, proyecta sobre una mesa en lo alto de la galería un pasadiscos y un micrófono, desde allí, hace de asistente, seleccionando buena música y anunciando, los diferentes compartimientos que invaden el lugar. -

 Atendido por voluntarios, inclusive nuestra organización, disfrutamos de la velada, la gente saca en una casilla, atendida por una chica, vestida de campesina; los billetes para poder participar en las diferentes gavetas a un precio módico y poder llevarse un lindo recuerdo. -

Entre todos los asistentes, padres de casi todos los alumnos y gente de los alrededores.  Se encuentran dos chicas, una la hermana de mi amigo y la otra, la hija de un señor muy acaudalado del barrio; este señor es un simple colaborar con el colegio, sus hijos no concurren al instituto; además de la hija presente, estaba también otra hija mayor y un hijo de unos diez años. -

Entre la música cada vez más impresionante, los anuncios del joven cura, que dice “en la carpa número catorce, se pueden ganar un termo y un mate, (bebida típica de la región), ¡compren ya su billete y adivinen el acertijo!!! “.-

 Los cuatro, nos tomamos un descanso y nos dirigimos hacia un lugar apartado para saborear unos deliciosos helados. Un carrito muy curioso de dos ruedas grandes, un toldo a rayas y un señor muy pintoresco con un gorro blanco donde dice: “aquí…aquí…los mejores helados de palito”. -

Ya en horas de la noche, son las diez, las luces comienzan a apagarse, la música se pone suave, las carpas, comienzan a deshacerse y a guardar el remanente para el año que viene. Acompañamos a la chica de mi amigo a su casa; quedaba a unas dos calles del colegio, luego tomamos el bus para dirigirnos a su casa. El, ingresó muy apurado, mientras su hermana, se quedó hablando conmigo por espacio de diez minutos, esta vez no hubo beso en la mejilla, pero si, una caricia suave sobre su mano. –


Continuará…


AÑO 1964:PASIONES DE ESTUDIANTE (I)

 



Con dieciséis años y cursando el último período, diferentes pasiones satisfacen mi vida interior en instantes únicos. -

Curso cuarto año de bachillerato, te encuentras con nuevos compañeros, que llegan de otros institutos, te haces amigo de algunos, junto con los ya existentes, establecemos grupos de excelente relación. Con cinco de ellos, nos unimos a una congregación de origen religiosa; el cometido es, ayudar a adolescentes y darles una formación cristiana. Una vez al mes se forman retiros espirituales de un fin de semana, en lugares a elegir con otros institutos y así desarrollar nuestras opiniones y apegos con los demás. -

En este momento, mi papel en el instituto está muy bien calificado, por lo tanto, tengo llaves de ciertos circuitos y una de ellas me lleva a mi otra pasión, el cine. Me dirijo hacia la sala de proyección y allí el operador, además de enseñarme cómo funcionan esos aparatos gigantes, me deja ver hermosas películas de matinée, tales como, los cortos de Chaplin, Los paraguas de Cherburgo, los dibujos animados, la infinidad de Wéstern, en fin, inolvidables veladas hasta comenzar la función nocturna, a eso de las ocho de la noche y ahí tengo que retirarme, pues las tonalidades de películas eran para mayores de edad. -

 mediados de octubre, junto al grupo de la acción católica y otros de diferentes liceos, nos unimos para poder conseguir el boleto estudiantil, para liceos privados. Allí nace mi perfil militante. Para poder conseguir dicho reclamo. La consigna es tener un precio al cincuenta por ciento más barato que el habitual. De tanto trabajar con ahínco. El municipio, junto con las empresas transportistas aceptan la oferta, pero en un treinta por ciento, lo cual fue admitido. Muy contento por el triunfo alcanzado, nos beneficiamos casi ochenta mil estudiantes de los institutos especiales. -

Cómo se aproxima el final de curso, nuestra profesora de música, nos comunica que este año, el festival de fin de curso, no se va a realizar. ¡Motivo !!!...el cura que organiza todo, no está entre nosotros, por lo tanto, si queremos realizar el espectáculo, tenemos que pensarlo y con ayuda del director, realizar un lindo entretenimiento, con premios a los egresados, consistente en un anillo con el año egresado y las iniciales del colegio. Acepto casi de forma espontánea y atrás mío unos diez colaboradores me siguen. -

 Algunos saben tocar acordeón, guitarra, baila, recitar. La profesora de música, conoce a un conjunto de baile, integrada por chicas. Danzas nativas, rumbas, tangos, son algunas de las especialidades. La invitación para conocernos está presentada. En un salón de danza, la educadora, nos desplegó uno a uno y a así conocimos a las chicas que amablemente se brindaron para ayudarnos en el festejo, a pesar de la diferencia de edad, el promedio de ellas merodeaba los veinticinco años. –

 

Continuará…

 


AÑO 1963 : CAMBIO DE BARRIO

 




Un nuevo cambio barrial está a punto de concretarse. Estoy cursando tercer año de bachillerato.  Son las tres de la tarde y el profesor de matemáticas, un señor muy desalineado, siempre de traje gris, camisa blanca y corbata con el nudo a medio hacer. Ha faltado. Su forma de enseñar es muy peculiar, siempre con una sonrisa; si no entiendes algo, se manifiesta de una forma muy característica, saca un cigarrillo, lo prende, aspira dos o tres bocanadas y lo tira por la ventana, luego saca una tiza, se sienta en el suelo y comienza la explicación, simbolizando las ecuaciones hasta llevarte al entendimiento. -

Gracias a esa falta.  El cura, que les había mencionado tempo atrás, el gordito, con acento itálico, me notifica por intermedio de un compañero. La idea, es mostrarme el edificio del colegio en sus partes más veladas. En primer lugar, nos dirigimos al piso tercero; allí están los dormitorios de todos los curas y una pequeña capilla, donde realizan sus misas de perfil íntimo. Una gran vista desde sus ventanales, se divisa el inmenso santuario y el gran cerro de la ciudad. Siguiendo por el pasillo, bajamos por unas escaleras adyacentes, las cuales comunican con la cabina del cine que está en planta baja y que también tiene su entrada principal por la avenida. El cura me cuenta, que de lunes a jueves vienen a ver alguna película; hay una pequeña sala al lado de los proyectores y desde allí presencian las funciones. Continuando el recorrido y ya en zona de platea, llegamos a la pantalla gigante, por su costado, subimos hacia la parte trasera. Asimismo, en este escenario se realizan las fiestas de fin de curso, con grandes espectáculos, ejecutados por los propios alumnos y artistas invitados. Un corredor estrecho y largo nos lleva a una enorme cocina a leña y un gran salón deja ver dos largas mesas y diez sillas en cada una, es el gran comedor, tanto en el desayuno, almuerzo o cena.

Cuando regreso a mi aula, el director nos comunica que también otros profesores no acudieren, por lo tanto, aprovecho irme a casa, pues un camión espera cargado de muebles, ropa, cajones con cubiertos, platos y algún que otro artefacto para trasladarnos a un nuevo barrio. -

 Siendo las seis de la tarde del mes de setiembre, nos recibe un nuevo hogar; esta vez un hermoso apartamento interior, el número dos, más cerca del centro de la ciudad. Un gran estar, cocina, dos dormitorios, un hermoso baño muy completo con una bañera hermosa y un gran espejo, acceso a la azotea y a pocas calles, otro colegio de curas, un gran mercado de verduras y frutas, donde tres veces a la semana, llegan suministros del interior agrario para revender sus productos a los comerciantes y llevarlos a diferentes comercios. -

Además; a todo esto, le damos la bienvenida a mi tío, un hermano de mi padre que lo ha reclamado años atrás y hoy forma parte del núcleo familiar. En pocos meses llegará mi tía y mi primo.

Continuará…


AÑO 1961 : INICIO DEL BACHILLERATO

 




Con uniforme azul, camisa blanca, corbata también azul y una insignia en el bolsillo izquierdo de la chaqueta en forma de cruz azul con un sol amaneciendo en su vértice; inicio mi segundo ciclo estudiantil. Ya son las dos de la tarde y todo el colegio se engalana con la asistencia de alumnos de todos los grados en el patio del mismo. Cada grupo forma fila y a paso ligeramente cansino nos dirigimos respectivamente a diferentes aulas. A mí, me toca en el segundo piso del edificio, junto conmigo hay veintidós más. Las aulas son más grandes y los escritorios más espaciosos; el pizarrón ocupa casi toda la pared. El escritorio principal dedicado a los profesores, está un escalón más alto del piso, para poder observar mejor a los estudiantes.

En primer día, nos da la bienvenida un cura nuevo, actual director del instituto y nos explica a grandes rasgos los diferentes profesores que vamos a tener, sus nombres y a que materia pertenecen. Al término del mismo, cita al primer profesor que aguarda en la entrada del aula, se abre la puerta y un señor delgado de un metro ochenta de altura, nos dice “ buenas tardes” y todos de pie le correspondimos a su saludo…” tomen asiento, nos dijo, soy el profesor de idioma español, todos los colegas que van a tener les van a decir que la mejor materia es la que ellos ejercen…pero en realidad les digo, que la mejor materia es la mía, porque gracias a la enseñanza que les voy a brindar, van a comprender todas las demás “.-

Que gran razón, pues el idioma es la aprobación de los pueblos, gracias a ese aprendizaje, hoy todo el mundo concibe, aunque se diferencia por su exclamación. -

El idioma, es un sistema de comunicación verbal o gestual, propia de la sociedad humana. Si bien vengo de un lugar donde se practican los dialectos en cada región específica; no estoy de acuerdo en ello.  La determinación de varias lingüísticas, solo es una cuestión sociopolítica. –

No solamente hay un inicio de bachillerato, sino también un inicio gastronómico. Mi padre deja de ser chofer de la compañía de bus para plantear la compra de un restaurante, un lugar muy distinguido al oeste de la ciudad con enormes parques y casas señoriales. -

Cualquier de los dos inicios, están llenos emoción y entusiasmo, nuestra vida va rumbo a un cambio por demás muy satisfactorio. -

 

Continuará…


AÑO 1960 : CULMINACIÓN ESCOLAR

 




El año transcurre lleno de situaciones y emociones. Luego de mi primera comunión, me dediqué al estudio del catecismo. Todos los domingos concurría al santuario a recibir clases de monaguillo; mi sueño, ser asistente del sacerdote cuando oficiara la misa. Mientras tanto, restauraba mis estudios de sexto año con bastante entusiasmo, con ganas de llegar a los primeros puestos, de notas excelentes. Así, lo logré al final del curso, una excelente calificación. -

Hoy, es el último día y todo es alegría. En el patio del colegio; el cantinero y su señora arman una mesa con caballetes y tablones de unos treinta metros de largo, con sándwiches, bebidas y postres, también llamados “alfajores de dulce de leche”. Los curas de diferentes cursos nos acompañan, deseándonos mucho éxito y un pronto retorno al bachillerato y buenos augurios a los que se despedían e iban a institutos públicos. -

Entre abrazos y sonrisas, me despido de mis compañeros, algunos a esta altura, amigos. Solo queda una deuda para cancelar, justamente con aquel niño que una vez en la parada del bus, junto con sus amigotes, me golpeó de forma irracional. Cuando lo voy a saludar, hizo omiso de mi presencia, por tanto, en este tiempo he aprendido una frase muy ritual para las contiendas y es “cortá para la salida” y eso le dije. Él, con su sonrisa burlona, ¿me dice…” quieres ir a llorar con tus papitos?” …” lo veremos “, dije. -

Al llegar a la parada del bus, me están esperando, creando un círculo, como si fuera una plaza de toros. Dejo el portafolio en el suelo y me dirijo hacia él con tanta velocidad que lo tiro al suelo y allí comienzo con las dos manos a apretarle la garganta, intenta patalear, sintiéndose molesto y pidiendo ayuda a sus cómplices, pero ellos no se inmutaron y dejaron que continuará el altercado. Le pongo una rodilla encima del pecho y le pido que se rinda…al principio sigue forcejeando y cada vez más, apretaba su garganta y afirmaba mi rodillera sobre su pecho…hasta llegado el momento de decirme…” me rindo…me rindo “, sus cómplices comenzaron a reírse y burlarse de él…lentamente se dispersaron, tal vez por temor que alguien del colegio los viera. Dejo de prensar su garganta, me levanto lentamente y mientras lo miro, le tiendo la mano para ayudarlo a levantar. Acto seguido, me mira, me da un abrazo y me dice “eres el único que me ha enfrentado, eres un valiente, aunque no sepas pelear”. Los dos nos sentamos en el cordón de la vereda, esperando la llegada del bus, cuando llega y antes de subir, me dice “ojalá en poco tiempo, podamos vernos y afincar nuestras relaciones, que tengas un buen año”.-

Al llegar a casa, mi madre, estaba esperando en la entrada del corredor para saber cómo me había ido y le cuento todo lo ocurrido, (claro, menos la disputa), quedó muy contenta; me alegra mucho por ella, porque trabaja mucho, realiza limpiezas en casa del patrón del bus donde trabaja mi padre. -

“Tengo una hermosa noticia para darte” me dice; hoy a la noche, tu padre va a llevarte al campo de futbol más importante de la ciudad, lo vas a conocer y además juegan dos equipos de fama mundial, uno; del país donde nacimos y el otro, es de aquí; juegan por un título mundial. -

A las nueve de la noche, llegamos al estadio más grande que he visto en mi vida, la gente aclama al equipo local y los dos disputaron el partido más fascinante que he visto. Empate a cero el resultado final. -

Continuará…


AÑO 1959 : PRIMERA COMUNIÓN

 




En el correr de este año, han sucedido aspectos inéditos en el país, sobre el mes de abril la naturaleza se ensañó y dio lugar a unas inundaciones jamás vistas, según los expertos, en los últimos cincuenta años. Nosotros pasamos muchas dificultades, con muchos cortes de energía eléctrica, pocos suministros de alimentos. El territorio en toda su extensión quedó prácticamente bajo las aguas, el ganado adolecía por falta de pastura y las ciudades estaban atravesando por un caos que duro muchos meses. -

 Mientras esto ocurre, estoy preparando la primera comunión, catequesis en el gran santuario que por primera vez había visto cuando arribé. Su parte interior consta de una nave central y dos laterales con una altura pocas veces vista; de la cúpula central cuelga un enorme candelero de cristal con dos docenas de bombillas en forma de vela, círculos de ventanales, rodean en lo más alto. En sus naves laterales arcos sostenidos por columnas de mármol rosado y esfinges de santos rodean el entorno. En lo alto del altar, un enorme recinto guarda un Cáliz con el sagrado sacramento. -

Hoy es el día indicado, somos en total veinte niños con atuendos casi similares, traje azul, camisa y corbata blanca y un gran lazo blanco en forma de cruz atado en el brazo izquierdo; por supuesto zapatos de color negro y medias blancas, completa el atruendo. Un catecismo de nácar blanco y un rosario en mis manos. En fila de menor a mayor delante de la puerta principal del santuario, nos dirigimos por el centro de la nave hacia los primeros asientos junto al altar. Allí el sacerdote nos recibe con un saludo efusivo, dando gracias al Señor por el nuevo rebaño que va a integrar el mundo de oración. -

En un momento dimos un paso adelante y uno a uno recibimos de mano del sacerdote el cuerpo y la sangre del Señor. Corre por mis adentros, una rara sensación de gozo y felicidad, que culmina con las palabras…” recibe el santo sacramento de la comunión en conmemoración mía…el Señor esté contigo… amen”. -

Culminada la ceremonia, volvemos a la puerta principal de la iglesia; allí nos esperan nuestros familiares. Cada uno es abrazado por los suyos y en un intercambio de estampas conmemorando este inolvidable instante, somos correspondidos con donativos económicos en pequeños sobres blancos. -

Continuará…

 


AÑO 1958 : NUEVOS RAMALES

 




Toca el timbre, dando por finalizado el día escolar. Bajo la larga escalinata que me lleva al lugar donde tomo el bus, también llamada parada. En la esquina de la misma, se encuentran varios compañeros de clase y al verme, uno de ellos, me provoca con empujones e insultos para incitar una pelea. No encuentro el motivo, por qué tanto interés en lidiar; acto seguido, me toma de la cintura hasta hacerme caer, me propina varios golpes de puño, mientras los otros animan la escena.  Al llegar el bus, todos subieron, dejándome tirado en la vereda con mi nariz sangrando. Me levanto con cierta dificultad, tomo los cuadernos que quedaron  extendidos, los guardo en el portafolio y con ayuda de un pañuelo, me limpio un poco la cara a la espera del próximo bus.-

Arribo sobre las dos de la tarde a casa. Me encuentro con mi madre despidiéndose de mi padre que va a trabajar. “ que te ha pasado? “…”no es nada…dije…tratando de alcanzar el bus, tropecé y me he caído “…”no estas mintiendo?...pregunta …” no madre, está todo bien, solo me duele un poco el costado derecho “…Ve a lavarte y acuéstate un poco, así descansas “.-

Estamos en el mes de Noviembre y el ciclo de estudio está llegando a su culminación. He tenido un año excelente, estoy finalizando el cuarto grado y con muchas ganas de comenzar el año entrante y continuar con nuevos acontecimientos.

Siendo las cuatro de la tarde del día veintiocho de Noviembre, golpean a la puerta; es mi amigo de la esquina, invitándome a formar parte de un partido de futbol, a un campo cerca donde practican los jugadores de primera división.-

Al día siguiente, el almacenero que está a unos diez metros de donde vivo, me llama para decirme  si quiero ganar un poco de dinero, llevando mercadería a los diferentes vecinos…”por supuesto, le digo que sí “. Un cajón de madera, también llamado “chata”, con cuatro ruedas, llamados “rulemanes”, es el vehículo de transporte para llevar dichos productos. Me encanta este nuevo pasatiempo que realizo fuera del estudio, casi siempre en las horas del atardecer.-

Al día siguiente y así sucesivamente, realizo todos los pedidos que el señor almacenero me tiene pronto para cuando llegue.-

Cuando llego a casa luego del colegio, mi madre me dice, que el señor almacenero, tiene algo para decirme, que vaya a eso de las cinco de la tarde por la puerta de servicio del almacén. Sin más preámbulos me dirijo a su casa, golpeo…”hola…entrá…entrá…en ese tono de voz tan particular de este país…tengo un regalo para ti, por la buena dedicación que has tenido para conmigo”. Me da un paquete envuelto para regalo y otro de forma más bien ovalada…desenvuelvo y con gran sorpresa me encuentro con la vestimenta de un equipo de futbol rival del cual yo veo jugar de vez en cuando y una pelota de futbol….increíble…no lo puedo creer…se lo agradezco mucho…pero antes de despedirme…me dice…” siempre y cuando seas ferviente admirador  de esos colores!!!.-

 

Continuará…

 


MARZO 1957 : INICIO ESCOLAR

 




Con mi nuevo amigo, cultivamos una hermosa amistad. En las tardes, cuando el calor amaina, me  invita a los campos de futbol, también llamadas “canchas”. En esos días, me  presentó a otros chicos y así, se formó un lindo grupo que después se transformó en el  equipo del barrio.-

Los días de lluvia, me invita a su casa, por demás, muy linda, queda a unos veinte metros de la de mi padre. Me enseña cosas de su país, sacadas de unas enciclopedias, tiene un cuarto para el solo, lleno de juguetes y muchas pelotas de goma, de trapo y en lo alto en un estante de madera, una pelota de  cuero marrón, cosida en paneles, igual a las que utilizan los equipos de primera.-

Hoy es lunes, un acontecimiento llega a mi vida,  mi nuevo ciclo de estudio. En compañía de mi padre, tomamos el bus que pasa en la esquina y en veinte minutos llegamos al colegio. Un inmenso edificio de tres plantas, con muchos ventanales. A la entrada un enorme portón de hierro artesanal apoyado en dos columnas, en una de ellas esta inscripto un número guía. Al colegio se le conoce por los “hermanos de la misericordia”, un camino de cemento, también llamado “hormigón “, nos lleva al despacho del instituto. Allí me presentan a un cura que hace de secretario, él  me traslada al salón  donde se encuentran los demás chicos. Me dice, que me presente y digo mi nombre completo, como mi pronunciación no es la apropiada, puesto que todavía conservo el acento y el dialecto de mi pueblo; mi exclamación causa alguna risa entre dientes, la cual es opacada por otro clero, llamando a silencio. Mi padre se despide desde la puerta.-

El cura que hace de maestro, es gordito y bajito, muy simpático, tiene acento itálico. Primero pasa lista, mencionando uno por uno a todos los presentes. Los escritorios están unidos por un asiento y en ellos, una perforación con un tintero y una pluma de metal con una abertura en su interior, sostenida por un palito de madera de unos quince centímetros de largo. Delante un enorme pizarrón de color negro enmarcado con unos listones de madera roble y una mención escrita con tiza blanca que dice… “Bienvenidos “

 Estoy en tercer grado.-

 

Continuará…


FEBRERO 1957 : MI BARRIO

 





Los días transcurren con cierta fluctuación. El lugar donde vivo, llamado también “ barrio “, tiene una distribución de pequeñas casas de construcción necesitada y resaltan algunas con edificación talante, destinadas a familias de poder adquisitivo alto. A una cuantas calles de aquí, también llamadas “cuadras”, hay un complejo deportivo con unos ocho campos de futbol, asignados a un importante equipo de este país.-

 Detrás de  mí nueva casa, un gran predio verde, al cual llaman “tambo”, consta  de un gran galpón, donde crecen y pastorean algunas vacas lecheras; allí, las ordeñan, para luego colocar su leche  en grandes envases de aluminio a la espera de un camión que los traslada a la empresa pasteurizadora.-

Allí  en botellas de vidrio acumuladas en casilleros para luego ubicarlas en carros de caballos y llevarlos por las calles, trasladando la utilidad a cada casa.-

 El lechero, así se llama el señor del carruaje, anuncia cada mañana la llegada del producto o simplemente lo deja a la puerta de cada vivienda, donde se halla con el dinero debajo de la botella vacía, proporcionada por el vecino.-

Estoy sentado en la acera, llamada también “cordón”, jugando con mi auto a cuerda, cuando se acerca un niño, unos dos años mayor que yo…me pregunta… “ puedo hacerte compañía y jugar contigo?... “claro…le dije “… sonriente, se sienta a mi lado; su forma de conversar distinta  a la mía…es interesante y muy simpática la pronunciación.-

 

Continuará…

 


ENERO 1957 : DE PASEO ( SEGUNDA PARTE )

 




En la mañana del domingo de Enero; mi padre, me despierta y me dice que vamos a dar un  paseo por la ciudad, en el mismo coche que nos había traído desde el puerto.-

Junto a mi madre, emprendimos el recorrido por las calles del barrio hasta llegar a una principal que nos lleva al centro. Nos dirigimos hacia  la avenida principal y a ambos lados, enormes edificios de estilos modernos y de diferentes arquitecturas. Sus aceras repletas  de gente, transitan muy distendidas observando los escaparates y los bares abiertos. En algunos tramos, la avenida se ensancha, dando travesía a magnas plazas y monumentos.-

Giramos al final de la senda para dirigirnos a un paseo marítimo (rambla) de gran longitud. A mi lado la enorme playa con su agua obscura pero serena, cantidad de bañistas disfrutan de la arena y el sol radiante. Luego de unos minutos circulando, aparcamos en un lugar muy concurrido, edificios muy modernos, con ventanales hermosísimos, coches alineados, marcan una fila en medio de la rambla y debajo de una edificación, un hermoso restaurante,   nos da la bienvenida, un monumental recinto de enorme brasero con  gran parrilla abarrota de diferentes carnes, chorizos, morcillas, unos arrollados extraños a los cuales le dicen "chinchulines" , espera a nutridas personas en sus mesas para que  ensalcen su sabor.-

Mientras almorzábamos, los comensales reunidos ; hablan de sus cosas, me causa gracia su acento, es como un salmo intermitente, lleno de realces muy divertidas; todos gozan de una alegría deleitable.-

Atardeciendo, nos refrescamos con helados, en un chiringuito sobre la arena de la inmensa playa. Me encanta el paseo, veo una ciudad muy elegante en  contraste al barrio donde estoy viviendo.-

 

Continuará…


24 DE DICIEMBRE : NOCHEBUENA

 




Los días, distan con desatinada parsimonia, me levanto a lavarme la cara en el habitáculo para luego desayunar con mi madre un café con leche y unas galletas malteadas traídas de un almacén ubicado a pocos metros de la casa. Mi padre se encuentra trabajando, es cobrador de una empresa de bus muy importante de la ciudad y vuelve casi siempre de noche. La tristeza se ha ido con el corre de los jornadas, pero mi tendencia, sigue estando en aquel pueblito que me vio nacer.-

Hoy, es nochebuena, mi padre no trabajó. En la parte trasera de la casa, empalmó un tejido de hierro de cuatro patas en un rincón del suelo. Caída la noche pone unos leños en forma de pirámide y prende fuego. Mientras tanto, mi madre, con su “primus”, está cocinando unas patatas; la mesa viste de blanco con espigas y flores rojas (estrella Federal) cuatro platos con borde dorado  con sus cubiertos correspondientes y cuatro copas para tomar sidra, una bandeja hecha con varas de mimbre, alberga  el pan en rodajas.-

Hoy gozamos de un invitado, muy amigo de mi padre, pasa la fiesta con nosotros, se encuentra solo; la familia continúa en su tierra natal.- Siendo las diez de la noche, mi padre, prende una luz llevada mediante un cable que se alimenta de un enchufe desde la cocina a la hoguera y sobre ese tejido tan particular, ubica unas tiras de carne con hueso, al cual llama “asado”, las humedece con sal para darle el sabor. Mientras sucede el desarrollo, se escucha un golpeteo de tambores desde la calle, corro hacia ella y unos veinte hombres vestidos con hábitos multicolores y sombreros de paja de gran tamaño, van dando ritmo, mientras unas bailarinas de color café, cubiertas de plumas, danzan al compás enardecido.-

Miro a mi alrededor y todas las casas atildan sus ventanas con luces de colores y algún que otro árbol plantado en los jardines están  cubiertos de cintas rojas y azules, lluvia de algodón salpican sus ramas, proporcionándole  una imagen navideña y encima de él, una enorme estrella iluminada.-

El asado esta pronto, mi madre me llama y todos juntos celebramos la nochebuena. Muy diferente a mí aldea;  como mucho calor, bebidas refrescantes y  vino en botellón.  A las doce, alzamos las copas en un brindis con sidra, obsequio del señor invitado. El cielo comienza a destellar con los fuegos de artificio, música de cascabeles y campanillas salen de las viviendas. Señoras, hombres y niños fusionan  en abrazos, registrando el instante mágico.-

 

 

Continuará…


EL MISMO DIA A LA NOCHE

 





Una mesada alargada con una pileta en el medio, donde prevalece un grifo metálico, servidor de agua para cocinar y lavar los utensilios. Un artefacto muy curioso (primus), compuesto por una base de bronce redonda y encima una parrilla ; mi padre desliza hacia afuera una especie de inflador e intenta bombear varias veces para luego abrir una perilla al otro lado del acompañamiento y con una cerilla prende la parte superior y así aflora la llama.-

Ubica una sartén encima del primus, le agrega un poco de aceite, introduce unos trozo de carne roja, el aroma se siente delicioso.  Una mesa rectangular de madera y cuatro sillas, con tres platos y cubiertos, dos copas de vino, un vaso de una bebida oscura a la cual llaman “cola”, una ensalada de lechuga, tomate, cebolla, preparada por mi madre.  A continuación, mi padre, indica que tomemos asiento, ubica en cada plato un trozo de carne frita y comenzamos a paladear una comida distinta, con aroma diferente.-

Culminada la cena, mis padres van para el cuarto contiguo, yo me dirijo hacia el bastidor, comienzo a desvestirme, dejo la ropa arriba de una silla; me pongo el pijama, que trajo mi madre, un colchón en el suelo… haciendo de dormitorio, dejé apoyar mi cuerpo sobre él, no concilio el sueño, miro el techo de lata por un extenso lapso de tiempo. Por mis mejillas comienzan a transitar hilos de lágrimas… estoy triste; no es lo que me he imaginado. El mundo del cual me había hablado mi padrino, era más moderno, como en las postales, ciudades con edificios muy altos e iluminados. Pensamientos de mi niñez, tocan a mi quimera…mi belleza, mis padrinos, mis amigos, los montes, los valles, el rio….estoy triste y mi interior me dice “quiero volver…quiero volver…”

 

Continuará…


15 DE DICIEMBRE DE 1956

 



Luego del encuentro con mi padre, nos dirigimos, mediante un auto muy antiguo, en préstamo que un amigo le ofreció, a un lugar muy lejos del centro de la ciudad, en un momento cruzamos por un gran edificio de ladrillo, una especie de catedral con una cúpula central y cuatro grandes torres adornan la nave central, con enormes ventanales de colores.-

Mis ojos, no dan abasto para registrar en imágenes todo aquello tan distinto y tan deslumbrante. Minutos más tarde, arribamos a un lugar de pequeñas casas, algunas de madera y techos de lata y otras elegantes de ladrillo y jardines. Cada una de ellas separadas por terrenos abandonados. El auto, al cual le decían  “cachila “, se detuvo junto a un  largo corredor de tierra, rodeado de grandes arbustos, llamados “transparentes”.-

 Bajamos el equipaje y los tres, mi padre delante, recorremos el sendero de aproximadamente quince metros, hasta llegar a la puerta de una pequeña casa de madera  y techo de lata.  Entramos y a mi derecha, un cuarto grande con una ventana pequeña, seguido, un espacio grande, donde está una mesada y un biombo  que separa, supuestamente un lugar para dormir.-

 Prolongamos y se asoma un estrecho y pequeño terreno a cielo abierto, cercado de un alambrado entrelazado a la altura de una persona; allí mismo un pequeño habitáculo de ladrillo y suelo de cemento; incluía una taza  blanca de forma ovalada empotrada en el suelo, un caño exterior terminado en una roseta y una pileta de cuatro patas con una saliente en ranuras, a la izquierda de la misma una hendidura, tal vez para apoyar una barra de jabón.-

 

Continuará…


EL AMARRE

 



Fuertes silbatos y continuos, me despiertan, veo a mi madre que estaba muy elegante vestida. Las demás personas del camarote y el niño, ausentes. Me visto rápidamente, un traje de pantalón corto, chaqueta y camisa en entonación; sin pensarlo dos veces, me dirijo a cubierta. Allá un enorme puerto nos espera, una entrada al sur de América, es el canal consignado. Escoltado por dos buques pequeños, remolcan hacia el muelle, al majestuoso transatlántico para el amarre. Me doy vuelta y en lo alto, un formidable cerro, deja ver  un faro, dándonos la bienvenida.-

La gente se va acopiando sobre la baranda que avista al muelle; de nuevo los pañuelos se agitan, pero esta vez con más regocijo, la gran multitud que nos espera, los menean  en forma continua.-

 Una rápida mirada trata de  identificar a mi padre, pero en vano, no lo logro. Mi madre se acerca, me acaricia y me dice… “ ves, aquel señor de traje negro, con un enorme bigote que está al lado de la grúa?”…Si, dije yo…”pues bien… es tu padre”…creyó verme, pues estaba moviendo el hermoso coche que me han regalado…entonces pega un salto y ahora sí, saluda con entusiasmo.-

Es hora de bajar, mi madre, me toma de la mano y juntos regentamos la escalera que nos transporta al muelle… al suelo de un nuevo país. Un gran abrazo nos envuelve a los tres y nos dejamos revolotear  por los sentimientos…

Continuará…