LA FERIA

 




Comenzó a correrse la voz en el pueblo, mañana, no muy lejos de aquí, en un extenso terreno de la propia alcaldía, va a realizarse una gran feria de comidas, atracciones, bailes típicos de la zona y sorpresas anunciada por briosos altavoces.-

Mi madre, la abuela y mi tío preparamos fardos con algunas prendas de abrigo, la idea es quedarnos todo el día, la noche y el día siguiente.-

  Un pequeño autobús, nos traslada junto con otros vecinos, adhiriéndose  a la aventura.-

Llegamos al lugar, es enorme, quedé  maravillado; una rueda imponente girando sin cesar, algunos niños en sus sillas, gritan de emoción, otros de nervios; cantidad de carpas de color blanco, rodeaban el entorno, con diferentes juegos, donde se puede ganar desde un muñeco de trapo, una lata de sardinas, hasta brillantes sartenes de cobre. –

A un costado del ruedo, unas diez tiendas, preparando comidas; churros, sardinas al fuego de carbón, pulpo en trozos con aceite de oliva y pimentón, cocido de cerdo con verduras y patatas, diferentes estilos de pan, pasando por unos pequeños para bocadillos hasta enormes hormas de broa; una delicia para el olfato impregnándose en el aire.-

Lentamente, llega la noche, el predio se ilumina con miles de lamparillas, dando paso a la alegría de bailes regionales, el sentir de las gaitas, el redoble de panderetas y tambores. La gente mayor con sus botas de vino, saltan y brindan, dejando verte un hilo líquido del mejor vino hasta sus gargantas.-

Amanece suavemente, mi tío y yo, salimos a caminar por la feria y observarla más de cerca, compramos dos mimbres de rosquillas de anís, fuimos a ver los juegos; con pelotas de trapo, acertamos en dos latas, ganamos dos candiles y una campana de bronce para ahuyentar a los gorriones en los labradíos de mi padrino.-

En horas de la tarde, el chofer del autobús, llama para iniciar el regreso a casa.  Me llevo la agitación de a haber visitado un lugar único  y las hermosas remembranzas de participar con mi familia.-

 

Continuará…