DECISIONES

 


La toma de decisiones en este año dos mil trece, van llegando a su conclusión. Luego de unos cuantos escritos, en idas y venidas al juzgado; llega el día clave en mi anulación matrimonial. La noticia se encuentra en el despacho de mi abogado. Otorgo el pago del saldo restante. Me entrega el original, dictado por el juez de la causa; me dirijo al exterior del edifico y cuando llego a la acera; miro al cielo y doy gracias por haber concluido este pasaje tan desapegado. –

Siempre va a existir una causa y un efecto en todo orden de la vida. La formación de una familia, es una causa de pensamiento moderno, que muchas veces lentamente, se va abandonando. Ese conjunto de seres a la cual llamamos familia; viviendo en un mundo llamado linaje; esa institución traspasando los siglos, va en camino hacia el fondo de un movimiento enigmático. –

He dedicado mucho tiempo venerando por esa causa; liberando fuerzas y modelos inestables; solo acierto en comentar que, debe existir una fuerza opuesta al compromiso, a la entrega, a la alegría; de ser así; no encuentro explicación. –

La duración, comienza a debilitarse y al no estar presente en cada latido, culmina precipitándose en lo más profundo de la incomprensión. Continúo intentando, quebrar muchas lanzas por esta causa, siempre colocando un camino de alfombras en los desiertos de adversidades para no dañar la esperanza y navegar en un mar de brisas aromáticas. –

¿Por qué?; poco a poco los integrantes van tomando caminos diferentes; algo está fallando? …la convivencia; no creo, es lo más hermoso… ¿el amor muere? no.…no muere, de pronto se va disipando, pero siempre vuelve. El amor, siempre está; es un don divino del ser humano. –

Mientras continúo caminando por las aceras de la ciudad; miro mi mano izquierda y en mi dedo anular, la alianza de compromiso con una persona que, durante muchos años me ha acompañado bajo un velo oscuro. Este círculo de oro blanco, que simboliza el vínculo infinito, que no tiene principio ni fin. Le llegó el día; dejarlo abandonado a merced de los transeúntes. Pidiendo un destino más merecedor; en alguien que, realmente lo necesite y lo disfrute un buen instante tanto, como estoy disfrutando este momento, pensando en mi rosa del desierto y envolverme en su exquisito y penetrante perfume.-

Continuará…