Un nuevo cambio barrial está a punto de concretarse. Estoy cursando tercer año de bachillerato. Son las tres de la tarde y el profesor de matemáticas, un señor muy desalineado, siempre de traje gris, camisa blanca y corbata con el nudo a medio hacer. Ha faltado. Su forma de enseñar es muy peculiar, siempre con una sonrisa; si no entiendes algo, se manifiesta de una forma muy característica, saca un cigarrillo, lo prende, aspira dos o tres bocanadas y lo tira por la ventana, luego saca una tiza, se sienta en el suelo y comienza la explicación, simbolizando las ecuaciones hasta llevarte al entendimiento. -
Gracias a esa falta. El cura, que les había mencionado tempo atrás,
el gordito, con acento itálico, me notifica por intermedio de un compañero. La
idea, es mostrarme el edificio del colegio en sus partes más veladas. En primer
lugar, nos dirigimos al piso tercero; allí están los dormitorios de todos los
curas y una pequeña capilla, donde realizan sus misas de perfil íntimo. Una
gran vista desde sus ventanales, se divisa el inmenso santuario y el gran cerro
de la ciudad. Siguiendo por el pasillo, bajamos por unas escaleras adyacentes,
las cuales comunican con la cabina del cine que está en planta baja y que
también tiene su entrada principal por la avenida. El cura me cuenta, que de
lunes a jueves vienen a ver alguna película; hay una pequeña sala al lado de
los proyectores y desde allí presencian las funciones. Continuando el recorrido
y ya en zona de platea, llegamos a la pantalla gigante, por su costado, subimos
hacia la parte trasera. Asimismo, en este escenario se realizan las fiestas de
fin de curso, con grandes espectáculos, ejecutados por los propios alumnos y
artistas invitados. Un corredor estrecho y largo nos lleva a una enorme cocina a
leña y un gran salón deja ver dos largas mesas y diez sillas en cada una, es el
gran comedor, tanto en el desayuno, almuerzo o cena.
Cuando regreso a mi
aula, el director nos comunica que también otros profesores no acudieren, por
lo tanto, aprovecho irme a casa, pues un camión espera cargado de muebles,
ropa, cajones con cubiertos, platos y algún que otro artefacto para
trasladarnos a un nuevo barrio. -
Siendo las seis de la tarde del mes de
setiembre, nos recibe un nuevo hogar; esta vez un hermoso apartamento interior,
el número dos, más cerca del centro de la ciudad. Un gran estar, cocina, dos dormitorios,
un hermoso baño muy completo con una bañera hermosa y un gran espejo, acceso a
la azotea y a pocas calles, otro colegio de curas, un gran mercado de verduras
y frutas, donde tres veces a la semana, llegan suministros del interior agrario
para revender sus productos a los comerciantes y llevarlos a diferentes
comercios. -
Además; a todo esto,
le damos la bienvenida a mi tío, un hermano de mi padre que lo ha reclamado
años atrás y hoy forma parte del núcleo familiar. En pocos meses llegará mi tía
y mi primo.
Continuará…
