AÑO 1964 : PASIONES DE ESTUDIANTE (II)

 



En estos días, de inmenso trajín; ya culminando el año electivo; uno de mis compañeros, que vino de otro instituto, nos hicimos muy amigos. Muy activo; lo incorporé a nuestra organización de ayuda cristiana, salimos muchas veces, los fines de semana al cine del mismo colegio y compartimos tardes de futbol. Él, aficionado al equipo donde pasé mis primeros días en esta localidad; yo, aficionado al equipo del aquel regalo del señor almacenero. -

 Hoy me invita a su casa, su descendencia itálica está presente en los entrañables equivalentes, me presenta a sus padres, un matrimonio muy cauto.  El padre, desarrolla la labor artesanal de zapatería, la madre, se dedica a los quehaceres de la casa. En ese momento, entra su hermana de apenas trece años, cual me saluda con un beso en la mejilla. -

Mes de noviembre, como de costumbre; el colegio se prepara para dar una fiesta con pabellones colocados alrededor del gran patio, guirnaldas de tela triangulares, bombillas de colores en toda su extensión, altavoces en cada costado. La fiesta, es de ramos generales y para todo público, le llaman “kermesse”. El motivo, recaudar fondos para obras benéficas, ayudar a los niños más carenciados y otras necesidades. -

Domingo, hoy es el día del festejo, siendo las cinco de la tarde, el cura más joven, proyecta sobre una mesa en lo alto de la galería un pasadiscos y un micrófono, desde allí, hace de asistente, seleccionando buena música y anunciando, los diferentes compartimientos que invaden el lugar. -

 Atendido por voluntarios, inclusive nuestra organización, disfrutamos de la velada, la gente saca en una casilla, atendida por una chica, vestida de campesina; los billetes para poder participar en las diferentes gavetas a un precio módico y poder llevarse un lindo recuerdo. -

Entre todos los asistentes, padres de casi todos los alumnos y gente de los alrededores.  Se encuentran dos chicas, una la hermana de mi amigo y la otra, la hija de un señor muy acaudalado del barrio; este señor es un simple colaborar con el colegio, sus hijos no concurren al instituto; además de la hija presente, estaba también otra hija mayor y un hijo de unos diez años. -

Entre la música cada vez más impresionante, los anuncios del joven cura, que dice “en la carpa número catorce, se pueden ganar un termo y un mate, (bebida típica de la región), ¡compren ya su billete y adivinen el acertijo!!! “.-

 Los cuatro, nos tomamos un descanso y nos dirigimos hacia un lugar apartado para saborear unos deliciosos helados. Un carrito muy curioso de dos ruedas grandes, un toldo a rayas y un señor muy pintoresco con un gorro blanco donde dice: “aquí…aquí…los mejores helados de palito”. -

Ya en horas de la noche, son las diez, las luces comienzan a apagarse, la música se pone suave, las carpas, comienzan a deshacerse y a guardar el remanente para el año que viene. Acompañamos a la chica de mi amigo a su casa; quedaba a unas dos calles del colegio, luego tomamos el bus para dirigirnos a su casa. El, ingresó muy apurado, mientras su hermana, se quedó hablando conmigo por espacio de diez minutos, esta vez no hubo beso en la mejilla, pero si, una caricia suave sobre su mano. –


Continuará…