En estos días, de inmenso trajín; ya culminando el año electivo; uno de mis compañeros, que vino de otro instituto, nos hicimos muy amigos. Muy activo; lo incorporé a nuestra organización de ayuda cristiana, salimos muchas veces, los fines de semana al cine del mismo colegio y compartimos tardes de futbol. Él, aficionado al equipo donde pasé mis primeros días en esta localidad; yo, aficionado al equipo del aquel regalo del señor almacenero. -
Hoy me invita a su casa, su descendencia
itálica está presente en los entrañables equivalentes, me presenta a sus
padres, un matrimonio muy cauto. El padre,
desarrolla la labor artesanal de zapatería, la madre, se dedica a los
quehaceres de la casa. En ese momento, entra su hermana de apenas trece años,
cual me saluda con un beso en la mejilla. -
Mes de noviembre,
como de costumbre; el colegio se prepara para dar una fiesta con pabellones
colocados alrededor del gran patio, guirnaldas de tela triangulares, bombillas
de colores en toda su extensión, altavoces en cada costado. La fiesta, es de
ramos generales y para todo público, le llaman “kermesse”. El motivo, recaudar
fondos para obras benéficas, ayudar a los niños más carenciados y otras
necesidades. -
Domingo, hoy es el día
del festejo, siendo las cinco de la tarde, el cura más joven, proyecta sobre
una mesa en lo alto de la galería un pasadiscos y un micrófono, desde allí,
hace de asistente, seleccionando buena música y anunciando, los diferentes compartimientos
que invaden el lugar. -
Atendido por voluntarios, inclusive nuestra
organización, disfrutamos de la velada, la gente saca en una casilla, atendida
por una chica, vestida de campesina; los billetes para poder participar en las
diferentes gavetas a un precio módico y poder llevarse un lindo recuerdo. -
Entre todos los
asistentes, padres de casi todos los alumnos y gente de los alrededores. Se encuentran dos chicas, una la hermana de mi
amigo y la otra, la hija de un señor muy acaudalado del barrio; este señor es un
simple colaborar con el colegio, sus hijos no concurren al instituto; además de
la hija presente, estaba también otra hija mayor y un hijo de unos diez años. -
Entre la música cada
vez más impresionante, los anuncios del joven cura, que dice “en la carpa
número catorce, se pueden ganar un termo y un mate, (bebida típica de la
región), ¡compren ya su billete y adivinen el acertijo!!! “.-
Los cuatro, nos tomamos un descanso y nos
dirigimos hacia un lugar apartado para saborear unos deliciosos helados. Un
carrito muy curioso de dos ruedas grandes, un toldo a rayas y un señor muy
pintoresco con un gorro blanco donde dice: “aquí…aquí…los mejores helados de
palito”. -
Ya en horas de la
noche, son las diez, las luces comienzan a apagarse, la música se pone suave,
las carpas, comienzan a deshacerse y a guardar el remanente para el año que
viene. Acompañamos a la chica de mi amigo a su casa; quedaba a unas dos calles
del colegio, luego tomamos el bus para dirigirnos a su casa. El, ingresó muy
apurado, mientras su hermana, se quedó hablando conmigo por espacio de diez minutos,
esta vez no hubo beso en la mejilla, pero si, una caricia suave sobre su mano. –
Continuará…
