Con tantas idas y vueltas…el nuevo emprendimiento, está a punto de concretarse. La esquina del local es magnífica…una casa de tejas rojas, acondicionada para una pizzería y snack bar, con un gran salón comedor, un desnivel a su costado, hace de un lugar íntimo. Un gran horno a leña y una gran cocina en su parte lateral. Sobre la mesa de elaboración, diferentes máquinas y utensilios para la preparación de tan preciada manufactura. Bajando, por escaleras interiores, nos lleva a un gran patio y a una pequeña cámara, donde guardar la mercadería para la producción. A su alrededor una amplia terraza con canteros enjardinados. –
Como todo nuevo comercio; necesita unas cuantas
modificaciones, para darle un vuelco y llevarlo a un punto más transcendental.
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Convencido…doy el sí al proyecto e inmediatamente, por
intermedio de mi escribano, orientar manos al asunto, formalizar los papeles e
ingresar a un nuevo desafío…un desafío, que voy a poner todo mi empeño, para
sobreponerme al último sueño desbaratado. –
Mediados del mes de abril, de mil novecientos noventa,
siendo las nueve de la noche, en estudio contable de mi profesional; comienza
el acto de compra del nuevo desafío comercial. Las pautas son expuestas por una
letra de cambio, a ciento ochenta días, por una suma importante y luego del
mismo, treinta y seis cuotas consecutivas por un importe razonable. El alquiler
del local se estima según las leyes del momento, también con un inicio muy
aceptable. Siendo las once de la noche, queda concretado. La nueva
administración está a cargo por una sociedad de responsabilidad limitada,
conformada por mi par y yo. –
Continuará...
