ENERO 1957 : DE PASEO ( SEGUNDA PARTE )

 




En la mañana del domingo de Enero; mi padre, me despierta y me dice que vamos a dar un  paseo por la ciudad, en el mismo coche que nos había traído desde el puerto.-

Junto a mi madre, emprendimos el recorrido por las calles del barrio hasta llegar a una principal que nos lleva al centro. Nos dirigimos hacia  la avenida principal y a ambos lados, enormes edificios de estilos modernos y de diferentes arquitecturas. Sus aceras repletas  de gente, transitan muy distendidas observando los escaparates y los bares abiertos. En algunos tramos, la avenida se ensancha, dando travesía a magnas plazas y monumentos.-

Giramos al final de la senda para dirigirnos a un paseo marítimo (rambla) de gran longitud. A mi lado la enorme playa con su agua obscura pero serena, cantidad de bañistas disfrutan de la arena y el sol radiante. Luego de unos minutos circulando, aparcamos en un lugar muy concurrido, edificios muy modernos, con ventanales hermosísimos, coches alineados, marcan una fila en medio de la rambla y debajo de una edificación, un hermoso restaurante,   nos da la bienvenida, un monumental recinto de enorme brasero con  gran parrilla abarrota de diferentes carnes, chorizos, morcillas, unos arrollados extraños a los cuales le dicen "chinchulines" , espera a nutridas personas en sus mesas para que  ensalcen su sabor.-

Mientras almorzábamos, los comensales reunidos ; hablan de sus cosas, me causa gracia su acento, es como un salmo intermitente, lleno de realces muy divertidas; todos gozan de una alegría deleitable.-

Atardeciendo, nos refrescamos con helados, en un chiringuito sobre la arena de la inmensa playa. Me encanta el paseo, veo una ciudad muy elegante en  contraste al barrio donde estoy viviendo.-

 

Continuará…