A dos días de estar en esta magnífica ciudad; tomamos una excursión para conocer más lugares. El primer tramo, ingresamos al barrio antiguo y pintoresco, donde abundan casitas hechas de madera y lata, pintadas de diversos colores, formando un mosaico increíble llamando la atención por su gama cambiante. En sus estrechas calles peatonales, se escucha música autóctona y también acordes de bandoneones para el baile más famoso de la región. Veredas repletas de mesas con delicadas artesanías, estimulan las regalías y llevar presentes a nuestros seres queridos y amigos. -
Continuamos la travesía,
para ubicarnos en una zona de alta clase social. Grandes cafeterías, circundan
una hermosa plaza, dándonos una tregua para saborear las exquisitas masas,
acompañadas de tazas de té, chocolate y jugos de fruta, culminando con el
sabroso helado de crema, bañado con hilos cremosos, procedente de la zona.
También llama la atención el lugar, ya puesto que, en casi todos los comercios,
la presencia de actores, directores de teatro y cine, proporcionando un encanto
más que interesante. -
Casi mediodía; el
bus, nos traslada a una zona, opuesta a la ciudad, un lugar incesantemente
verde, donde en un delta, navegan embarcaciones serpenteando el acaudalado
paisaje, con sus casitas construidas en la orilla misma. –
Siendo las dos de la
tarde, el guía, nos comunica la hora de almorzar. Luego de varios kilómetros de
belleza en su recorrido, aparcamos en uno de los lugares más alegóricos de la
ciudad, llamada la costanera, un sin fin de carros con variedad de comidas, nos
reciben para satisfacer nuestras glándulas gustativas. Un choripán…unas
empanadas de sabroso relleno…unos panqueques de un dulce típico del país y
deliciosos licuados con frutas de estación, dan por concluido nuestras
complacencias. –
A continuación,
recorremos su orilla, marcada por el enorme río separando ambas naciones. Una
belleza fuera de analogía, queda plasmada en diferentes rollos por nuestras
máquinas fotográficas. –
El sol, comienza a
mezclarse con sus rayos en las diferentes líneas de los edificios de gran
altura, simulando figuras centelleantes, a medida que la tierra gira y da lugar
a la noche. –
Ya en el hotel, luego
de un breve descanso; decidimos tomarnos la noche. Nuestros hijos, deciden ir
al cine y nosotros, frecuentar un espectáculo de la farándula, señalada en la
marquesina, del gran teatro sobre famosa avenida. –
El día, llega a su
fin…todos comentamos nuestras instancias, satisfechos por la elección y mucho
más placentera, cuando llegamos a una gran emparrillada, para dar por concluido
nuestro pomposo paseo. -
Continuará…
