Mi pequeña hija, sigue disfrutando de su viaje al sur del continente, complementando su regalo juvenil. Un nuevo episodio, entra en mi vida comercial. Formo una empresa de importación –exportación. En líneas generales, abarca la representación de moldes, para la elaboración de bandejas herméticas, en material de espuma rígida y utilizarlas para la conservación de las pizzetas, en diferentes tamaños para distribuirlas entre los colegas que, deseen unirse a este desplazamiento. Además, tener la representación de una marca de cervezas, cuyo trámite está a cargo por mi representante aduanero. También, realizo la compra de una camioneta con el logotipo del comercio y un cambio de coche cero kilómetros para nuestro placer familiar; algo que no pude conseguir, cuando estaba mis parientes, en el gran restaurante. -
El snack-bar, vuelve
a arrancar con nueva cara, pues el próximo mes de julio, de mil novecientos noventa
y cinco; se realiza en esta ciudad, la copa de selecciones de fútbol americanos.
Por lo tanto, acondiciono el salón con tres televisores, ubicados en lugares
preferenciales para el deleite de los comensales cuando llegue la ocasión. –
Estoy en un momento
muy especial de mi vida empresarial, disfrutando de mis logros; de tener una
familia que me acompaña, proporcionándome fuerzas para continuar y lograr mis
metas. –
Llegamos al día tan
ansiado de la copa americana. Últimos minutos del encuentro entre nuestro país
y nuestro vecino del norte. El partido termina empatado y se vienen los
penales. El salón, está abarrotado por almas de todas edades, palpitando el
acontecimiento. Se vienen los tiros al arco y nuestro país, obtiene el
magnífico trofeo. Ganamos cinco a tres. Un estallido de júbilo en todas partes.
Aleluyas de triunfo, mezclados con la bebida de firme espuma, traída por la
nueva empresa, completa el largo festejo. -
Continuará…
