UN REGALO DE LA VIDA

 


El año dos mil diecisiete; está marcado por intensos disturbios a nivel mundial. Violencias terroristas, inseguridad política y fenómenos naturales, estamparon el pulso del acontecer internacional. –

Pero no todo es negativo. Hoy cumple un añito; un niño, con el cual he pasado hermosos días de, haberle acompañado en su niñez, en sus primeros pasos y en hermosas salidas de cochecito a las plazas, en busca de hamacas y juegos. Es el primer nieto de mi rosa del desierto; un pétalo muy deseado y concebido. -

Las cuatro de la tarde de, un sábado de setiembre; club de regatas, mirando al mar; una gran barbacoa, con mesas y sillas al aire libre; da comienzo el festejo con exquisitos sándwiches, deliciosos saladitos, refrescantes bebidas y como plato principal, hamburguesas artesanales con elaboradas salsas de apetitosa degustación. Mientras tanto, el niño cumpleañero; juega con otros de más edad, bajo la atenta mirada de sus padres, abuelos, tíos, primos y demás allegados. –

Llega el momento tan ansiado de soplar la velita. Una torta muy bonita adornado por una camioneta y varios personajes. Se ve deliciosa; hecha por su abuela paterna. Unos globos y banderines con el slogan de, feliz cumpleaños, cuelgan de la pared. El niño en brazos de su hermosa madre, se muestra inquieto ante tanto movimiento, con una mirada vivad y encantadora. –

Antes de dividir la torta, viene la clásica foto; alternando amigos, parientes más cercanos; hasta llegar el instante de, la foto más emblemática; el niño, sus padres y los abuelos. Yo, me encuentro enfrente, sacando fotos con el celular; hasta que su madre me hace seña de, aproximarme al núcleo. Gran sorpresa; accedo con cierto nerviosismo y me instalo al lado de su abuela…en eso; el niño me ve y… en un salto de acrobacia, deja los brazos de su madre para acudir dulcemente en los míos; poniendo su carita en mi cuello…en ese instante, sentí mi corazón agitarse de manera poco explicable; lo abrazo con firmeza…un regalo de amor increíble…le doy un beso grande en su mejilla rosadita y se lo entrego nuevamente a los brazos de su madre. -

 Luego de la foto; me aparto con los ojos brillosos por el escenario y el cántico de cumpleaños feliz… apagando la velita de la ilusión. -

Vivir este momento; es un estímulo ofrecido de la vida. Con el permiso de sus padres, me convierto en su abuelo de corazón. –

Continuará…