UN PASEO POR EL PRADO

 



Jueves, veintinueve de marzo del dos mil dieciocho, siendo mediodía; nuestros huéspedes, nos esperan en una cafetería del centro comercial, muy cerca del hotel, obsequio de nuestra parte, para disfrutar de la ciudad. -

Auto mediante, nos dirigimos a una zona muy verde; un parque al oeste de la urbe. Sobre las márgenes del arroyo que lo circunda; obras maestras de la arquitectura, tales como un gran hotel, construido en mil novecientos doce, de gran elegancia. Un castillo del mil ochocientos, siendo el más hermoso de la ciudad. Un gran jardín botánico, delicia de los viajantes más exigentes y un lugar muy atrayente para los niños. La residencia presidencial, creada en el mismo año en que nací; es el hospedaje de muchos presidentes y recepciones oficiales. Este gigante lugar; es conocido como, el pulmón de la ciudad. -

En sus instalaciones, existe un predio marcado por tradiciones culturales con diversos espectáculos y actividades. Combina exposiciones rurales, conferencias y espectáculos musicales; concurso de destreza hípica, gastronomía y otras atracciones para el deleite del público. Y hoy, es un día de ellos, por lo tanto, la invitación está hecha. El primer paso es, recorrer todo el recinto. Asistiendo a nuestros queridos invitados, con el anfitrión de mi nieto que, no le alcanzan los ojos para ver tantas artesanías, globos, molinillos de viento, caballos y maquinas gigantes para la agricultura. Su paseo se desliza de brazo en brazo y él, muy jovial lo disfruta. –

Es la hora de un pequeño descanso. Reservamos mesa para los cinco, en uno de los diversos locales adaptados para el evento de feria. Una gran parrilla giratoria, nos invita a degustar carnazas de diferentes lugares del país. Pedimos una fuente con carnes seleccionadas, ensaladas y un rico puré de papas para mi nieto; bebidas gaseosas y vasos de cerveza cruda. Sentado en la falda de mi compañera, el niño de un carácter radiante, disfruta de su comida…le pregunto…te gusta?  y él; en lenguaje de señas, levanta sus dos manitos, las mueve abanicando, modelando estar todo muy rico. -

Su madre, aprovecha la oportunidad, para sacarse fotos con las personas vestidas de época y llevarse consigo un hermoso recuerdo de su querido país. –

Un lindo postre de helado artesanal, con gustos elaborados del país; es el pasaje para continuar el paseo por diferentes stands, con sus típicas entidades representativas. –

Ya de nuevo en el hotel; nos dimos besos y un hasta mañana; para continuar disfrutando de la simpática compañía. –

Continuará…