LA BELLEZA

 




El mismo año, precipitando hacia el otoño, los colores del medio ambiente van tomando su perfil con nuevas duraciones. Los prados cambian, quedando listos para el pastoreo; las fincas prontas para el regadío zigzagueante; los manzanos comienzan a dar su flor; los perales brincan sus frutos verdosos a un amarillento apetitoso; los cerezos se visten de rojo; la madreselvas a lo largo de los caminos, van dejando traslucir sus moras encarnadas y violáceas; el amarillo de los toxos adornan el paisaje; las sestas que se inclinan de un lado a otro, formando arcos de extensa espesura. -

A todo ello, como la naturaleza misma, descubro el amor; ella hermosa, como una rosa bañada por el rocío, más bella que el cantar de los jilgueros. Nuestras miradas se traspasan, somos dos niños en busca de un encuentro celestial; nos tomamos de la mano y comenzamos a correr por esos prados de hierba fresca, buscando un lugar para darnos un beso angelical; en ese roce, nos pertenecimos, como el sol pertenece al ecosistema, facilitándole  vida y calor. Poco a poco nos fuimos desnivelando, nos dejamos caer en el verde pasto; unidos en un gran abrazo, emprendimos el giro por la  pendiente hasta llegar a lo más sublime de la felicidad.-

 Un acto de amor tan formidable, como el nacimiento del alba.-

 

Continuará…