LA CURIOSIDAD

 


Con mis cuatro añitos, los días y las noches transcurren con una cierta textura armónica; los cambios de estación son testigos de celebraciones por los santos nombres, por las siembras del maíz y el trigo, por las cosechas de lo sembrado y las fiestas que cada año, vestían mi casa de ramos de olivo y olores panificados y platillos de carne en salsa de tomate y patatas. Era mi momento más feliz.-

Tengo una percepción; dudas sobre situaciones y desencuentros. Mediados del año 1952, había unos días que mi padre no asistía visitarme. Me imaginaba tantas cosas…que era un señor muy ocupado…que tal vez trabajaba en un lugar muy lejano…pero mis dudas permanecían en mi ilusión…hasta que, convoqué a mi madre para que me explicara “por qué mi padre abandona por largo tiempo nuestro hogar”.-

Ella me alzó en su  regazo y empezó a explicarme, cuál era el motivo de su ausencia.-

“Tu padre, nos visita cuando su tiempo lo permite, puesto que trabaja lejos de aquí, en un barco mediamente pequeño, trasladando gente de un pueblo a la ciudad y viceversa, cruzando las rías, su trabajo, requiere de muchas horas, por lo tanto, duerme  en un  pueblo.  Muy temprano, comienza a prender los motores, mientras espera el arribo de los pasajeros y llevarlos a la ciudad para efectuar sus compras o trabajar. Y día tras día se renueva la misma jornada. Ese es el  motivo por el cual a veces pasan semanas que notamos su ausencia, pero siempre  te da un enorme beso en tus mejillas cuando parte; como lo sucedido hoy, te dio un enorme abrazo mientras estabas dormido y emigró a Sud América, un país al sur, donde existe la posibilidad de beneficiarse con un  futuro próximo más  atrayente y algún día llevarnos para estar juntos nuevamente”.-

 

Continuará…