Con vestimenta tropical; camisola blanca de lino; de solapas redondas al cuello y holgados pantalones remangados del mismo color. Un lazo color sílice atado a la cintura y la copa de vino en su nivel medio. -
Mientras mi dama, alegremente dialoga con unas amigas arribadas
a este paraíso; me deshago de las sandalias y en pies descalzos, comienzo a
caminar por la orilla del mar acariciando las suaves arenas; evocando mi
alegría, momentos de relajación y disfrute. -
La noche está en su máxima oscuridad y apenas la discontinua
luz del faro se aprecia en lo alto de la cantera. -
Vuelco un vistazo al cielo infinito y allí, está la
constelación de estrellas en sus danzas zodiacales, chispeando movimientos. -
Es una experiencia nocturna intensa. Me siento cruzado de
piernas en posición contemplativa y paso a disfrutar la gran belleza. Una
lluvia de estrellas, surcan el firmamento. -
Como la fecha, es muy especial; cruzo los dedos y aprecio
las noctilucas; increíbles mantos de color, emitiendo un brillo copando las
aguas, transformando la noche en una danza sigilosa; cautivando sentimientos de
vibración. -
Vivimos en un planeta, sencillamente único; tiene todo lo
que precisamos, sin excepción. -
No sé, cuál será la geografía de otros y sus infinitas
galaxias; quizás, algún día, la humanidad pueda tener la integridad de
conocerlas, antes que venga otra explosión cósmica. -
Mientras tanto, cuidémoslo, hagamos todo lo posible por
conservar su naturaleza; respetarla y sobretodo, admirarla hasta en los mínimos
detalles de la creación. –
Alzo mi copa y brindo por la existencia de todas las
tradiciones con sonrisa plena y prolongada, cultivando lo más hermoso… el amor
profundo; sin él, la creación es totalmente inadmisible. –
Ya son las veintidós horas con veintidós minutos (22:22)
…hago una pausa…dejo de recorrer senderos…no sé, por cuan largo tiempo…otros
caminos estarán esperando, otros encuentros, otras actitudes…
¡Salud y bienestar!!!
¡Gracias por acompañarme!!!











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