Estamos en el tercer nivel, clase económica, me he levantado temprano y con el permiso de madre, comienzo a recorrer el barco, las cotas, muestran diferentes clases sociales, desde un nivel inferior con camarotes modestos, hasta los superiores con detalles de opulencia. En todos ellos, viajan pasajeros de diferentes nacionalidades.-
De tanto ir para allí
y para allá, un marinero, me dice “ te gusta visitar el puente de comando y así
te presento al capitán?”…”me encanta…dije”…oh, que majestuosidad, el capitán me
da la bienvenida, pone su gorra en mi cabeza y me ofrece tomar el timón, mi
corazón descarga mucha agitación. El mismo
marinero, me traslada a lo más profundo del barco, la sala de máquinas, un mundo
de gigantes pistones y hornos de llamas ardientes, estoy viendo el gran motor
que hace mover semejante navío.-
La travesía, a través
de los días se realiza con normalidad
hasta llegar al ecuador geográfico, esta línea imaginaria; lo sé por mi maestra,
me dijo varias veces su significado. El barco se vistió con sus mejores galas, serpentinas de
banderas en miniatura, adornan desde los
mástiles hasta las barandas, luces de guirnaldas engalanan la otra mitad; los
pasillos de todos los niveles, se aprecian
globos colgados en cada camarote, los tres
comedores con sus respectivas mesas circulares, están adornadas en sus centros con
flores y velas encendidas; la música comenzó a oírse por todos los parlantes, mazurcas, tarantelas, jotas,
valses y danzas de diferentes orígenes.-
Al mediodía, los
marineros arman una gran piscina con una lona impermeable, la llenan bombeando
agua del mar y el juego consiste en bautizar la pasada del ecuador, es un desmán,
tomar a una persona que esté caminando por cubierta y zambullirla, por supuesto
que en el fondo de la misma, están unos marineros buzos para ayudar a aquellos
que no saben nadar. La fiesta es increíble, la gente corre sin cesar para que
no los atrapen, unos gritan, otros ríen sin cesar, pero todos disfrutando del
pasaje imaginario.-
Continuará…
