LA MALLADORA

 



El momento más  esperado, es cuando se realizan las recolecciones de trigo; cada pueblo, con ayuda de sus vecinos, se reúne para ayudar en la faena de cosecha, segar, separar el grano de la paja.-

Todas las vecindades cercanas, consiguen un  espacio,  para dedicarse a trillar el trigo, el centeno, la cebada para elaborar el pan y así tener comida para todo el año.-

Hoy, nos toca a nosotros, estoy muy contento, es un día de fiesta, hombres y mujeres se preparan para dar comienzo a la malla. Una enorme máquina, que va de pueblo en pueblo, tomó vida mediante un rugido ensordecedor, un tambor gira en su interior sin cesar, a una velocidad increíble.-

 Un hombre se sube, escalera mediante, a lo alto de la máquina, unos fardos le llegan a sus manos, los introduce, previamente desatados  en el tambor, el trigo sale por la parte de abajo y la paja por la parte de atrás.-

La voz de mi padrino, se hizo sentir y el artefacto dejó de hacer ruido. “Un descanso...” se sintió en la inmensa “eirá”, la mujeres entre ellas mi madre y mi abuela, reparten agua fresca y algún bocadillo a todos los que  asistieron a la faena.-

Algo está pasando, porque la”malladora “no arranca, el señor, su dueño; tomó una llave francesa y ajustó algunas tuercas en el tambor; le dio arranque y funcionó de nuevo…yo estaba lejos de todo acontecimiento y de repente siento que todos los vecinos dan vuelta para mirarme, exclamando “madre mía, pobre niño”…en eso miro con el rabillo del ojo hacia mis pies y un tremendo sangrado emana en uno de mis tobillos, una parte de carne queda abierta,  dejando ver profunda herida. Al minuto me doy cuenta que estoy en una situación compleja…la llave que el señor utilizó para restaurar  la”malladora”, salió despedida por el tambor incrustándose en mi pierna izquierda. Rápidamente, dos hombres me suben a un carro con mulas muy rápidamente al veterinario, cerca de la iglesia…a partir de ese instante, pierdo el conocimiento…

Continuará…