NUEVOS AFECTOS

 




El año 1969 está llegando a su fin y el mes de diciembre abre ventanas de ilusiones a las esperadas fiestas tradicionales. El restaurante, ofrece sus mejores productos, el salón se engalana con sus mejores ornamentos, acorde con el período mencionado. -

En el establecimiento, la amistad entre empleados, se afirma y de todos ellos, hay dos, que sobresalen y otros dos que auspician de clientes. Formamos una linda relación. En estos días mi horario es bastante prolongado, pues entro al mediodía y culmino al cierre, a eso de las dos de la madrugada. Luego del aseo personal, nos dirigimos a la ciudad vieja, donde están establecidos los bares nocturnos. La diversión se prolonga hasta el amanecer, para luego llegar a casa y descansar unas pocas horas. Cuando el horario cambia entre semana; mis nuevos amigos y yo, nos reunimos en un pequeño bar a unas dos calles del trabajo; unas partidas de billar y juego de cartas. Allí pasamos horas, apostando por una vuelta de whisky, cerveza, una cena o sencillamente disfrutar de momentos únicos. –

Mi novia, ha arribado de su viaje por el viejo continente. Durante este tiempo, las visitas a su casa son cada vez más asiduas y nuestras relaciones quedan ratificadas. Nos damos el beneplácito de ir mucho al cine y algún fin de semana a matinés bailables. –

Veinticuatro de diciembre, siendo las veintidós horas, da por concluida la labor. El sonido descorchado de dos botellas de champagne, es el anuncio de ofrecimientos y augurios por una navidad auspiciosa y el reencuentro con los seres queridos, esperando compartir la mesa familiar llena de apego y deliciosos manjares. Alzo las copas con mis padres, dándonos un gran abrazo y un futuro auspicioso. -

 

Continuará…