Finalizaba el año 1947, muy cerca de la Navidad y en un pueblito al norte de la península ibérica, totalmente blanco por la nieve, casas de piedra y techos de tejas, el humo de sus chimeneas serpenteaba por el intenso viento del norte, cuyo suspiro fusionaba con el llanto de un niño acabado de nacer.-
Nací, en una casa de montaña, rodeado de simpatía y amores,
gobernaba la paz y el calor de los animales de la cuadra, que articulaban con su expresión curiosa por la llegada de un
nuevo componente.-
Rodeado por las caricias de mi madre, poco a poco se fueron acercando mis abuelos, mis tíos y los
vecinos con sus enormes abrigos, trayendo presentes de abundancia, pues era el estilo , adosar bolsas de maíz, azúcar y trigo; un buen
caldo caliente hecho en el pote del LAR con muchas horas de fuego, onzas de
chocolate a mi madre, para que tomara fuerza. Todos alzan unos cuencos de
barro y un botijo, vierten aguardiente
sobre ellos, entonando viejas canciones, las horas fueron pasando y el sonido fue
llegando a las demás casas, llevando el sensible acontecimiento… un murmullo,
silenció el festejo…una lágrima estampilló la falta de un gran colaborador…MI
PADRE.-
Continuará…
