Son las cinco de la tarde cuando salgo por la puerta de la escuela, me encamino por la carretera rumbo a casa, sin antes hacer una parada en la iglesia del pueblo, bonita pero pequeña, su puerta siempre abierta a todo aquel que quiere acercarse, para una meditación, petición o una simple oración por los seres queridos que están ausentes. Me hice la señal de la cruz y comencé el regreso.-
Al llegar, siento a
mi padrino y a mi madre que están hablando de un asunto que no puedo entender por estar
avanzada la conversación; interrumpo, gesticulando mi llegada, ellos se dan
vuelta, mi madre con alguna lágrima en los ojos y mi padrino con el semblante
de siempre; su cara, rara vez se manifiesta, de firme expresión, pero su
corazón es tan grande, que deja una sensación de tranquilidad en el rostro.-
En horas de la noche,
subiendo a mi habitación, mi madre me llama del cuarto contiguo, me dice: tengo
una noticia para darte!!!
“Hoy en la mañana, el cartero trajo correspondencia de tu padre, donde
nos dice que tenemos que sacar documentación para irnos a América y estar a su
lado…el padrino, no quedó contento con la noticia, pero acató la decisión que
nosotros debemos tomar…lo hablo contigo, porque, es nuestro destino estar al
lado de tu padre…él, nos reclama para conocer un nuevo mundo, progresar en un país
que nos ofrece trabajo, una vida digna…no sé tú, lo que piensas…me gustaría que
me lo dijeras , tómate tu tiempo”.-
En ese instante, no conseguí
manifestarme, es algo nuevo para mí, por qué, tenemos que emigrar, aquí me
siento muy bien, soy feliz…pero mi madre extraña mucho a mi padre y no quiero
ser injusto para contradecirla.-
Continuará…
