Hoy, es lunes; mi descanso semanal. El cielo esta gris, anunciando posible lluvia para toda la jornada. Me dirijo a mi pequeño escritorio, donde almaceno mis recuerdos. En uno de sus placares; un proyector de cine súper-ocho con su respectiva filmadora. Una pantalla y varios rollos de películas de cuando los niños eran pequeños. En sus cumpleaños, pasábamos títulos infantiles y de aventuras en las noches de verano. En una de las cajas; me encuentro un rollo con trozos de laminillas, unidas por un pegamento específico. Pongo el conector en funcionamiento y me encuentro con escenas no autorizadas. En mi adolescencia; el señor operador de cine, a cuyo instituto iba; me guardó estos pequeños tramos. Cuando proyectaba la misma y por alguna razón, la cinta se rasgaba, había que rebobinarla. Por ello, tenía que cortarle un tramo de veinte centímetros, para poder enhebrarla[h1] y proyectarla nuevamente. Todos esos pedacitos, me los entregó el director del colegio, dirigido a mi persona. -
Mientras estoy distinguiendo
sus imágenes; les comento una película que he visto años atrás y la tengo de
referente. -
Un niño, frecuenta el cine de su pueblo, muy amigo del operador. De
apoco, le va enseñando el oficio de proyección. Surge una hermosa amistad, perdurable
en el tiempo. Adolescente, se enamora de una chica. Todas las noches, da golpes
en su ventana y ella se asoma…hasta que un día, la ventana no se abrió. No se
sabe lo acaecido, pero… formó parte de un amor imposible. Emigra a la ciudad e ingresar
a la academia de filmaciones y recibirse de director.-. Con el tiempo, le llega
la noticia del operador de su infancia. Ha fallecido su incondicional amigo. Regresa
a su pueblo y ve el edificio del coliseo, totalmente abandonado. La señora, le
entrega una caja con piezas de películas. Regalo que le había dejado su gran compañero,
por si un día retornase. -
Ya en la ciudad, el hombre del celuloide, de gran prestigio; proyecta
en su laboratorio, el rollo de cinta y se encuentra con una delicada sorpresa;
los trozos guardados, eran de aquellas películas donde los protagonistas se
daban besos y el cura del pueblo; máxima autoridad …examinaba las imagines, sacando
aquellas que, a su parecer, eran obscenas. Los ojos del director, se empañan de
inmensa emoción. -
Así; me siento en
este momento, emocionado por las imagines de aquellas cintas prohibidas, proyectadas
en el horario nocturno al cual no tenía acceso. -
Aquella
película. Nos habla de la vida, de
las aspiraciones. Habla de la niñez y de la adolescencia, del amor y la amistad.
Nos habla de la censura, nos apoya con los besos y los abrazos perdidos. Es amor entre un niño y la magia del cine. Es también pasión
por el lugar que nos vio nacer; donde nos criamos. Es aquella persona que, nos
enseña un oficio, que nos muestra cómo aspirar. Es una hermosa reflexión sobre
el asombro infantil, siempre más esplendoroso desde la mirada de un niño y
sobre los anhelos adolescentes. –
Continuará…
