Los días transcurren con cierta fluctuación. El lugar donde vivo, llamado también “ barrio “, tiene una distribución de pequeñas casas de construcción necesitada y resaltan algunas con edificación talante, destinadas a familias de poder adquisitivo alto. A una cuantas calles de aquí, también llamadas “cuadras”, hay un complejo deportivo con unos ocho campos de futbol, asignados a un importante equipo de este país.-
Detrás de
mí nueva casa, un gran predio verde, al cual llaman “tambo”, consta de un gran galpón, donde crecen y pastorean algunas
vacas lecheras; allí, las ordeñan, para luego colocar su leche en grandes envases de aluminio a la espera de
un camión que los traslada a la empresa pasteurizadora.-
Allí en botellas de vidrio acumuladas en casilleros
para luego ubicarlas en carros de caballos y llevarlos por las calles, trasladando
la utilidad a cada casa.-
El lechero, así se llama el señor del
carruaje, anuncia cada mañana la llegada del producto o simplemente lo deja a
la puerta de cada vivienda, donde se halla con el dinero debajo de la botella
vacía, proporcionada por el vecino.-
Estoy sentado en la acera, llamada también “cordón”, jugando con mi
auto a cuerda, cuando se acerca un niño, unos dos años mayor que yo…me pregunta…
“ puedo hacerte compañía y jugar contigo?... “claro…le dije “… sonriente, se
sienta a mi lado; su forma de conversar distinta a la mía…es interesante y muy simpática la
pronunciación.-
Continuará…
