Viernes, tres de febrero; suena mi celular y una voz con acento firme, me confirma la fecha del viaje a la tierra de mis raíces, para el mes de agosto. El señor de la agencia, muy amablemente, me invita a pasar por sus oficinas y concretar la fecha de los billetes. Con mi compañera esencial; bailamos y saltamos, insignia de alegría en un gran abrazo. La sonrisa, vuelve a nuestros rostros, luego de tantas adversidades durante este clima inhóspito. –
Verla sonreír, es admirable; la sonrisa, tiene ese don de
contagio y también en mi boca, se esboza esa línea de satisfacción. –
Siendo adolescente; siempre anhelé saber; el origen de la
sonrisa. Ese simple movimiento de labios; capaz de conquistar el mundo. –
“En una clase de
historia universal; ¿le hice la pregunta al profesor…donde se originó la
sonrisa?, causando una situación amena en el perímetro…he aquí, qué, el docente
hizo referencia al tema…si bien a ciencia cierta (acotó el licenciado) …no se sabe
el origen…los indicios indican que, los primeros en esbozar una sonrisa fueron
los helénicos; símbolos de sus cuerpos esculturales, es muy posible que le
hayan añadido este aditivo tan rico y generoso”. –
La sonrisa; en mi concepto, la comparo con un gran cojín colmado
de colores; sabemos que cada color significa algo y cada uno tiene su matiz. –
La sonrisa, también; es… simple…social…nerviosa…falsa…de
dientes apretados y…tantas otras. –
Solo me extiendo en las sonrisas amplias, francas, dulces,
llenas de vida que, vigorizan los pensamientos. -
Nos enamoramos; los años van acarreando gran parte de
nuestras vidas y en ese lapso, otros matices de sonrisas. -
La sonrisa; multiplica toda actividad; para pedir ayuda,
para agradecer, para abrir puertas y para situaciones espinosas. -
La sonrisa; es el cáliz de la alegría. Tiene el embrujo de
conquistar situaciones. Se refleja en cada amanecer; nutre el alma en
situaciones extendidas; además la naturaleza, la tiene guardada para ti. -
Continuará...