El barco continua su travesía a través del gran océano, hoy cumplo nueve años, de pronto unos golpes suaves pero continuos suenan en nuestro camarote, la puerta se abre y un nuevo marinero, se disculpa por la hora; dirigiéndose a mí, me dice: “el capitán quiere verlo tan pronto pueda en la sala de mando “…acto seguido, miro a mi madre y ella me da el consentimiento para el encuentro.-
Con muchos nervios,
subo rápidamente las escaleras de nivel en nivel, llego al puente de mando y
allí está el capitán esperándome, en sus manos, una caja en papel brilloso envuelta
con una cinta azul, blanca y roja… “muy
feliz cumpleaños”, en un español apenas entendible; “además… continua…esta
noche, eres el invitado de honor junto a tu madre, a compartir la cena en mi mesa “.-
Mi corazón, está a
punto de salir del pecho…abro la caja muy despacio y me encuentro un coche
bellísimo hecho con un material resistente de color plateado, a cuerda, de un
tamaño increíble…una emoción constante… un gran aplauso de la tripulación que
allí estaba, dejó caer de mis ojos unas cuantas lágrimas de emoción. Corro
hacia la cubierta y puse a andar el coche, le doy toda la cuerda posible, lo dejé
en el suelo y arranca tal meteorito, topándose
con todos las butacas que están en su camino.-
Al acostarme esa
noche, no concerté el sueño, ceñido a mi sorpresivo obsequio, pienso en todos
mis años anteriores, en esos prados verdes, en el canto de los pájaros con sus
nidos, alojando nuevas vidas; en los árboles de intensos frutos, en mi belleza adorada,
en los amigos, en las agraciadas rías con sus pescadores en rastreo del
producto ansiado que nos brinda sus
calados.-
Continuará…
