Este año, que transito; es para mí, uno de los mejores a nivel festivo. Mi hijo cumple la mayoría de edad. Dieciocho años; alto, buena presencia, un buen facultativo de las artes arquitectónicas; comienza una nueva vida. Para su festejo, su tío, el hermano de mis ojos azules, le regala un reloj de pulsera de preciada marca y nosotros un gran agasajo en la casa del balneario con todos sus amigos y compañeros universitarios. -
Simultáneamente, se
acerca el cumpleaños de mi hija mayor, diecinueve de diciembre. Una gran
sorpresa le espera. Hace unos meses atrás, planifiqué un hermoso viaje junto a
sus padrinos de bautismo (mis padres) en una gira por el país del norte y
disfrutar del universo mágico de personajes emblemáticos por el mundo infantil.
Luego su traslado hacia mi tierra y junto con mi familia residente,
homenajearla con un gran banquete y recorrer esos hermosos lugares de mis mayores.
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Diciembre, todo
pronto para llevarla al aeropuerto. Compañeras del colegio, amigos y
familiares, le acompañan para decirle en la terminal aérea, un buen viaje y un
feliz cumpleaños en tierras de mágica ilusión. –
Como toda despedida,
tiene dos facetas; la alegría de verlos partir y disfrutar de hermoso viaje y
la sensación de tristeza por su alejamiento, con una duración de sesenta días.
Pero bueno… mi corazón está muy contento de haber cumplido con esta etapa tan
emocionante. –
Continuará…
