UN PASEO POR RAMBLA

 



Día hermoso de verano en mi ciudad; estoy caminando por esta hermosa rambla que, se extiende por veinticuatro kilómetros a orillas del rio, grande como mar; escuchando en mis audífonos una conferencia de líderes religiosos en los salones de un gran hotel en el centro comercial. -

A medida que transito; observando tanta belleza de paisaje… hace unos cuantos años, en una reunión de actividades diferentes…me hicieron la siguiente interrogación…

¿Qué opinaba de las religiones?

...luego de una breve pausa…les comenté: … “en mi niñez y adolescencia, mi inclinación fue católica practicante…hasta llegar al instante de la desilusión misma, por hechos acaecidos, reservándome sus motivaciones. La creación de dioses, inventados por el hombre desde su quimera en distintos elementos… sol… luna… mar… fuego…el dios de la guerra…el dios creador del universo, según la biblia; escrita a imagen y semejanza de quien la editó; creando un dios que penaba sin cesar el mal comportamiento de su querido pueblo; se hacían sacrificios para poder calmarlo… le castigaba con pestes, etc…etc.… luego llega su enviado…el hijo de un carpintero que, ensalzó masas con su predicación de sanación y libertad. -

Algunos lo siguieron y otros lo abandonaron y como era un adversario, según los imperios; lo crucificaron sin saber por qué?  por lo tanto… me cuesta entender… llegué a la conclusión de no ahondar en el tema”. -

Esa cruz, donde fue azotado y rasgado de sus envestiduras; quedó vacía a merced de los siglos, simbolizando la muerte…una cruz que, nos trae el recuerdo de la penitencia y la oración constante. –

Cerca de cumplir mis treinta tres años: le di vuelta a esa cruz; llena de cargas no concebidas y la convertí en una espada… si, en una espada… empuñándola, alzarla a lo alto, pelear contra las adversidades y proteger a mi familia en un mundo de avatares. -

Respeto todas las religiones habidas y por haber y también a sus creyentes; es bueno asumir en momentos de angustia, una salida a las complicaciones, fortalecerse por un ser ausente…refugiarse en un lugar imaginario y poder dar las gracias, pedir perdón o simplemente agradecer y refugiarse con el soplo de la imaginación. –

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Una palmada en mi espalda, me hace retornar a la realidad; es mi gran amigo de todos los años…nos confundimos en un gran abrazo. Nos dirigimos al salón de marinas fastuosas y disfrutar de dos espumosos vasos cerveceros, observando el balancín de los veleros… y relatar anécdotas de nuestra juventud. –

Continuará...