En plena carretera; como siempre, disfrutamos de pueblos y paisajes muy pintorescos; ingresamos a una ciudad amurallada. Un puente, es la entrada y en su cima, se observa una especie de quebradas rocas y al borde de ellas, casas colgantes con sus respectivos balcones. Siguiendo por sus calles, admiramos esta maravilla arquitectónica. –
Paramos para llenar
de combustible el coche. Mientras mi padre espera que llenen el tanque; mi
madre y yo, fuimos al baño de la gasolinera. Al regreso, vemos a mi padre
hablando con un policía de tráfico. Esperamos que el oficial se retirara y de
inmediato nos acercamos. La cara de mi padre, indica que algo triste sucedió. –
“El guardia de tráfico,
nos acaba de ubicar, porque es portador de una lamentable noticia. Por
intermedio de la radio principal de la península, llegada a la mesa central de
la policía gubernativa, nos notifica que un familiar nuestro, ha fallecido.
Favor de comunicarse de forma urgente para tener más detalles sobre el informe
“. –
El perfil es impreciso.
El teléfono es la única forma de llegar hasta nuestra familia, por lo tanto,
fuimos a la central de la policía más próxima y allí notificarnos con el
cuartelillo del pueblo, que quedaba a unos dos kilómetros y trasladarle el
mensaje recibido, prontos para emprender el regreso. Avisarles nuestro arribo,
antes de realizar los pasos pertinentes. -
La noticia, nos trajo
un deterioro, pensamos que tal vez mi madrina, haya sufrido algún agravamiento,
el interrogante estaba en nuestras reflexiones. La cara de mi madre, muy apenada.
Mi padre y yo nos turnamos en la conducción. Marchamos sin parar, excepto para
comer algo y reponer gasolina. Viajamos toda la noche, unos ochocientos
kilómetros, nos separan de mi pueblo. -
Luego de catorce
horas de carretera, llegamos a casa, es mediodía. Gente de pueblos vecinos están por diferentes
partes. Dejamos el coche en la parte del eirá. Entré lo más rápido que pude; en
la parte de arriba está mi madrina, en su cama, cubierta de un lienzo blanco,
con sus ojos cerrados y una leve sonrisa sale de sus labios; esa sonrisa que
siempre estaba presente, aun en los momentos más adversos. Mi madre, se inclina
sobre ella y la escena es de una tremenda congoja. Miro alrededor y no
encuentro a mi padrino; le pregunto a mi tío y me dice:” él se fue al rio, no
soportó tanta perdida”. Acto seguido, me dirijo al encuentro, donde por muchos
momentos, fuimos testigos de tantas ocurrencias. –
“hola padrino…que hace
sentado aquí, por qué no está al lado de la madrina?, me responde …” no
puedo!!!...no logro imaginar que ya no está…no sé qué hacer…estoy muy
perdido…fue mi compañera, siempre a mi lado…sé, que no le he manifestado el
cariño que se merecía, pero mi valor estaba siempre con ella…la quiero mucho y
ojalá tenga un buen descanso. Ella, ha trabajado mucho. Te pido, que te entiendas
con tu padre, para realizar la ceremonia luctuosa en la forma más digna “. -
Este hombre de una
presencia rígida, casi impenetrable, hoy desnuda su corazón y demuestra el
inmenso amor que hay en su verdadero interior. -
Continuará…