“Con 7 años, comienzo
la escuela. Mi padrino, habló con la maestra de una casa rural a unos tres
kilómetros de mi morada”.-
Hoy, comienzo de la
primavera del año 1954, me visto con el mejor pantalón corto, dejo los zuecos y
me calzo unos hermosos zapatos de color negro con medias grises, en la parte de
arriba un suéter de lana y una boina. Un saco en forma de portafolio conteniendo
una pizarra con moldura de madera. Un beso a mi abuela y otro a mi padrino; mi
madre estaba ausente, pues hace tiempo, está trabajando de servidora en una mansión de
señores, cerca de la ciudad.-
Camino por el sendero
que lleva a la carretera principal y ahí comencé a marchar. La suerte está de mi
lado; unos timbres, me hacen dar vuelta, es el guardiacivil del ayuntamiento, me
sube a su bicicleta llevándome hasta la puerta del establecimiento. Allí me recibe
la maestra, una señora mayor, un pañuelo cubre su cabeza para sujetar el largo
pelo; me dio un abrazo y me dijo…” bienvenido, aquí tienes tu segunda casa y
una ventana para ver el mundo, con vocablo diferente…”
Continuará…
