ENCUENTROS Y ANECDOTAS

 



Sábado a la noche, finales de mil novecientos setenta y seis. Son las nueve de la noche. El tiempo amenaza con una tormenta eléctrica y abundante lluvia con vientos arrechados. -

Con mis amigos de siempre, nos juntamos en un club de billares en el centro de la ciudad. Luego de unas cuantas mesas de carambola, las parejas perdedoras invitan a unos tragos a la pareja ganadora. En este caso, nosotros somos la perdedora. -

Mientras disfrutamos de la bebida en sus hielos; uno a uno, cuenta situaciones de su vida en particulares situaciones, algunas trágicas y otras disfrutables. Hace dos años y medio que no solemos estar los cuatro, en una mesa social. -

Me toca anunciar mis relatos y me viene a la memoria, puesto que la tormenta está cada vez más intensa y parece seguir hasta la madrugada. -

“...cuando era adolescente, en una noche muy parecida a esta; toda la comunicación era radial y las noticias no daban acopio, muy pronto se viene …el fin del mundo…esa noche, la radio no cesaba en transmitir cada instante dicha noticia…solo se iban a salvar, aquellos con mucho dinero y lograran subir a un monte, en los alpes europeos. Tal fue mi susto, que esa noche, del miedo que tenía, me hacía mil conjeturas …de morirme…sin poder llegar a ese monte tan anunciado…mis padres, me tranquilizaban, era una bolsa de nervios, mi cuerpo temblaba como una palmera sacudida por un huracán. Les pido a mis padres que me dejen dormir con ellos, a lo cual me dicen…no te preocupes…mañana el mundo sigue igual…y cada vez los truenos eran más intensos…no dormí…me aferré a sus cuerpos, hasta que llegó el amanecer.”

“Me imagino…dijo uno de mis amigos…la cama toda mojada por tú orina y la cara de tus padres cuando despertaron” …y todos tentados por el relato…largaron una tremenda carcajada. -

La noche, sigue con su tremenda descarga eléctrica. Ahora cambiamos para unas cervezas de vaso, tiradas de un barril…los muchachos, no dejan de festejar a risotadas mi anécdota. -

Tienes un hijo y una hija…me dice uno de ellos, ¿Cómo están?...  muy bien…estoy viviendo una hermosa vida. Este año, mis padres compraron una hermosa casa, en un pequeño balneario de la costa. Allí, toda la familia, pasa la mayoría del verano, disfrutando de la playa y sus dunas. -

¡Juguemos otra partida!!!; dije. Mientras esperamos que amengüe la tormenta, esta vez le tocó a la otra pareja, abonar la consumición…bien…bien…

Amanece, pero la lluvia sigue intensa. Mi amigo, pareja del billar, tiene coche. Nos distribuye a cada uno, a sus respectivas casas, ubicadas en diferentes zonas perimetrales. -

Llego a casa, agradezco a mi amigo por su traslado y compañía. Mientras saco la llave para abrir la puerta, vuela por mi mente, los momentos compartidos, esos instantes tan apreciables… la auténtica amistad. -

Continuará…