SITUACION 4 - AMPLIAMOS LA GIRA

 



Después de un buen descanso y siendo la una de la tarde, sentimos sirenas de las motos que abren paso a la triunfal caravana ciclista. Rumbo al estacionamiento, abordamos el auto  y nos encaminamos a la ruta. Esta vez, bordeando la parte litoral del territorio en dirección sur. Dejamos atrás esta hermosa ciudad, llamada la heroica, que está viviendo su mejor momento de celebraciones. Almorzamos en un parador, a orillas de la carretera, unos ricos chorizos al pan con bebida gaseosa y unos postes traídos de la anterior ciudad que es un símbolo de la región. -

Llegada la noche, ingresamos por una avenida ancha, con su cantero verde  y unos faroles cada veinte metros estilo colonial, su luz tenue amarillenta, nos va guiando hacia una calle empedrada, al lado de la dársena, donde se encuentra un pequeño hotel, fachada de piedra y ventanales con rejas repujadas formando tréboles y puntas de lanzas en su terminación. Situamos el coche en la acera de enfrente, bajamos nuestro equipaje, un amable señor, nos conduce a la habitación. Una cama enorme con dos velones a cada lado y una araña colgante de varias bombillas, ilumina las piedras incrustadas en su interior, formando parte de la estructura. Luego de un baño reparador; nos dirigimos a un restaurante, mencionado por el conserje del hotel, a orillas del rio. Un lugar deseable, acogedor, con música típica de la zona y gente entonando sus letras entre mesa y mesa, mientras dos parejas, vestidas de ocasión, danzan con maestría, figuras increíbles. -

Las diez de la mañana, abordamos el casco histórico de esta ciudad alucinante. Me dicen, que es patrimonio de la humanidad y en verdad, lo es; porque tiene en su suelo, edificios emblemáticos de una época conquistadora, es verdaderamente una joyita. El centro histórico conserva las construcciones de la época. Un lugar de ensueño; rodeado por él encanto de su muralla. Cañones dejados por la conquista y lugares gastrónomos emblemáticos. Nueve de abril, vamos a visitar un pueblo a orillas del gran rio, nos indicaron que tiene unos encantos naturales bellísimos  y mucha historia, a unos setenta y cinco kilómetros de la ciudad. En el trayecto, vemos a nuestra derecha un gran coliseo, semis destruido, que antiguamente,  realizaban corridas de toros. Nuevamente filas de palmeras nos hacen el cotejo a nuestro destino. -

Su entrada es muy sencilla, un pequeño puente giratorio nos da la salutación, callecitas estrechas, nos conducen al pequeño centro, una hermosa plaza con su iglesia inicios de siglo; girando a la izquierda un gran puerto de yates y barcazas pequeñas que hacen la travesía desde esta ciudad a a la vecina orilla. En este mismo lugar estacionamos.  Preguntamos por un lugar para pasar la noche. Nos recomiendan un hostal a orilla del rio, con una vista encantadora para cualquier pareja enamorada. -Luego de ver, en un pequeño cine, una cinta bíblica. Tomados de la mano, comenzamos a caminar por esas callecitas llenas de historia; pero…un apagón, interrumpe nuestro andar cambiando su rumbo, ingresamos a la habitación; velas y dos copas de champagne, es la culminación de nuestra odisea,  iluminados por el reflejo de la luna, en las tranquilas aguas del riachuelo, dejamos a nuestros cuerpos, acariciándose  hasta el amanecer. -

Continuará…