EL APRONTE

 



Los días en alta mar son maravillosos. Mañana tocamos puerto, pasajeros que desembarcan, como nosotros; lentamente, van armando el equipaje. En mi camarote, las amigas de mi madre y el niño que acompaña, están en un estado exaltado, el ansia de llegar y conocer a sus familiares.-

Mi madre un poco más tranquila, comienza a empaquetar sus pertenencias y las mías acomodándolas con ese amor que siempre ha demostrado. En un fardel de papel, guardo con gran afecto el presente del capitán y también una campanita, que a veces la usé para recorrer los pasillos y recordar en cada nivel, el turno para el almuerzo.-

Doy un último paseo por las instalaciones del inmenso buque, me despido del capitán y sus colaboradores, les doy un gran abrazo y al capitán un eterno agradecimiento por sentirme tan importante durante la travesía.-

Son las diez de la noche, hora de dormir,” el descanso es fundamental”, dice  mi madre, puesto que en horas de la mañana tocaremos puerto. Me llevo en mi mente, las alegrías de todos estos años, me siento feliz; solo siento una interrogante por la nueva tierra que me espera y ver a mi padre luego de seis años de ausencia.-

 

 

Continuará…