Ha concluido el mundial de fútbol, año dos mil seis, saliendo campeón la gente azzurra por cuarta vez. Lugar de linaje, perteneciente a mi cielo azul. -
Hoy, cinco de agosto,
llega otra hermosa noticia. Mi hija, al teléfono desde el sanatorio, comunicándome
que, nuevamente soy abuelo. Alegría tan enorme, abuelo por segunda vez. Otro varón,
desborda regocijo en el seno familiar. Lo veo en brazos de su madre, hermoso,
de ojos claros y pelo rubio suave. -
Mi hija mayor; hace
un año, ha dejado de volar y al estar embarazada de su segundo hijo, ha
escogido servir en tierra y dedicarse a la crianza de sus amores. –
Cuando llegan
hermosas noticias; recuerdo momentos significativos. Repaso en mi memoria, cuando
mis hijos eran pequeños; planeaba el famoso juego de la búsqueda del tesoro:
“en los
días de verano, en nuestra casa de la costa, los fines de semana, en mis días
de descanso; al dejar de trabajar a eso de las once de la anoche; deponía
pistas por los alrededores de nuestra casa; cerca del colegio, en el obelisco,
en la entrada de la iglesia y otros lugares de referencia. El premio, un revelador
envoltorio lleno de muchas golosinas y sorpresas adecuadas a las edades que
intervenían en el famoso juego. Sobre el mediodía, comenzaban a llegar los
participantes del balneario, amigos de mis hijos; todos en sus respectivas
bicicletas; alcanzaban un numero de aproximadamente unos veinte. Entregada las
pistas; cada grupo formado, en distintas direcciones, ponen en funcionamiento
el hallazgo del tesoro. No era fácil y al cabo de una hora, se sienten los
gritos de los afortunados. Como algunos quedan tristes por no haberlo conseguido,
les regalo un presente y a todos bebidas gaseosas y sándwiches de gustos
variados, quedando muy agradecidos por haber pasado un mediodía de aventuras y compañerismo.
-“
Al salir de la sala,
me encuentro con mi amigo de todas las horas, una amistad que se mantiene desde
nuestra juventud. “enhorabuena… merece una
conmemoración…me dice; te invito a celebrarlo”. -
El bar, queda a la
vuelta del sanatorio; un lugar donde, tiempo atrás, era nuestro punto de
encuentro en noches de bohemia, previo a frecuentar los bailes. -
Dos vasos altos, con
sus respectivos cubos de hielo; el mozo del mostrador, vierte el líquido
cristalino color ámbar hasta el tope; alzamos los contenidos y en un chasquido
de brindis, festejamos el excelente acontecimiento. -
Continuará…
