Con la pareja de amigos; estamos proyectando un viaje soñado. Un itinerario por el viejo mundo. Recorrer distintos países y maravillarnos con sus increíbles tradiciones. -
Abril y mayo son los meses planeados para emprender nuestra andanza.
Compartir días de amistad, un viaje para disfrutarlo en todo su trayecto;
dejando atrás responsabilidades comerciales. Nuestros hijos, en muy buenas
manos, el amor de sus abuelos. Por supuesto que se extrañarán, pero también
nuestros organismos precisan de ese desliz, para renovar energías. –
Atrás, han quedado algunas variaciones en nuestras vidas. Ya en este
año mil novecientos ochenta y dos; cambios de índole comercial, motivados por
el cierre del restaurante de mi padre, por causas relacionadas al desalojo, ya
que el edificio fue expropiado por la intendencia, para dar lugar a una plaza.
La visión, fue trasladar el mismo rubro, a un cimiento nuevo, erigido en la
parte oeste. Allí, adaptar el nuevo restaurante, junto a nuevos socios. Por
otra parte, el proyecto de un gran hospedaje. Mi padre, integra
una sociedad de nueve personas que adquirieron un hotel en pleno centro de la
ciudad, con una elevación de doce pisos y unas cien habitaciones. -
En este momento, me incumbe
la iniciativa de componer una sociedad y realizar la otrora propuesta, ofrecida
por el hermano de mi compañera. Una fábrica textil de tinte y acabados de tela.
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Estamos reunidos en
casa de nuestros amigos, son las nueve de la noche; cena mediante, proyectando el viaje y concretando
el alquiler de un coche para formar parte de la travesía. –
Es sábado de marzo, estamos considerando los
días, para ir al encuentro de nuestra esperada aventura. –
Continuará…
