AÑO 1967 : FIN DE MI CICLO ESTUDIANTIL

 




Mes de agosto, facultad de química, nueve de la noche; la ciudad se sacude ante una trágica muerte de un estudiante en una de las manifestaciones realizadas enfrente a la universidad. La noticia se propaga como lava de un volcán, desencadenando una revuelta lamentable entre agentes de la seguridad y manifestantes.  El año 1968 marca profundos cambios en la vida económica, política, sindical y estudiantil, estableciendo un antes y un después en la historia de la nación. Es el año de todas las disidencias: políticas, culturales, costumbres, etc. y se acentúa al mismo tiempo, el debate de surgimientos bulliciosos sociales. –

 

--“Cuando dejé el liceo, allá por el año 1964; mi orientación se inclinó hacia la química y bilogía. Un instituto de arquitectura renacentista, patrimonio nacional con un gran observatorio en la cima de su construcción, fue mi nueva plaza, situada en pleno centro de la ciudad, abarcando la totalidad delineado por las cuatro calles, atrás de la universidad. El cambio simbolizó un antes y después de mi aprendizaje. Por primera vez estaba sentado al lado de una chica. Aulas muy amplias, estilo teatro. En el ciclo anterior de origen religioso privado, los grupos estaban formados solamente por varones y otros institutos de monjas, solamente niñas. -Tiempos de minifalda en las chicas, pantalones oxford en los chicos, grupos musicales, como los melenudos de la isla británica de gran superación fanática. Alrededor del instituto, varios comercios de diferentes rubros, desde papelerías, locales con muchos textos y algunos bares de capacidad reducida. Cada bar suministraba una máquina musical tragamonedas, donde seleccionabas el disco favorito mientras esperábamos la hora para la siguiente materia, una bebida refrescante, una media luna de jamón queso, un café con leche, llamado (cappuccino) acompañado de un alfajor relleno de dulce de leche o simplemente repasar algún material, era nuestra media hora de esparcimiento; oíamos a esos muchachos de pelo largo entonar canciones de enorme suceso. El primer año estaba integrado por ocho profesores entre teóricos y prácticos, nuevos compañeros y compañeras, el estudio se desplegaba muy placentero. Durante ese año, visitaba a menudo mi anterior colegio, pues todavía integro mi acción bíblica y proyecciones para que los niños más carenciados tuvieran una enseñanza cristiana. Con la hermana de mi amigo, solíamos pasar momentos de cierta intimidad, cuando la situación lo ameritaba. La relación iba creciendo, aunque en forma discontinua. En el segundo año, hubo un cambio de profesores y las asistencias, no fueron frecuentes. Un año con muchas faltas, debido a crisis, tanto estudiantiles como sindicales. Una huelga muy prolongada de transporte, instauró que algunos dueños de camiones, los convirtieran en buses y con idéntico recorrido, por unas pocas monedas, podíamos transportarnos a nuestros lugares de estudio y las personas a sus respectivos trabajos. Un año muy especial, con muchos altibajos y opiniones desencontradas. De todos modos, llegué al final de ciclo con pase para la facultad”. ---


Hoy, ya finalizando mi primer año de preponderancia; he tomado la decisión de abandonar el estudio. La situación del país, me ha generado cierta desazón. Los momentos se van volviendo dificultosos y creo que mi nueva vida, está por dar un giro inesperado. –

 

Continuará…