Veinticuatro de agosto, año dos mil cinco. Diez de la noche; junto a mi consorte de todas las horas; nos lucimos de fiesta para concurrir a una de las más grandes fiestas nocturnas. Es la noche donde, sale más gente a divertirse con los temas bailables de anteriores décadas; vibrando con las leyendas del canto de los años sesenta, setenta, ochenta. Se organizan carpas montables; discotecas presentadas con motivos de época; hoteles con salas de baile y menú incluido en sus cartas. -
La fiesta, se realiza
una vez al año, es conocida a nivel de los países vecinos. Fiesta convertida en
un gran negocio; en gran importante foco comercial en el ámbito del entretenimiento
nocturno; dando trabajo a empresas gastronómicas, disc jockey, meseros,
alquiler de prendas para la ocasión, infraestructura en iluminación y servicios
de seguridad; amplificación, transporte, lencería, hoteles de alta rotación con
promociones especiales para esta noche. -
Un taxi, nos espera
en la entrada del edificio para llevarnos a uno de los mejores hoteles de la
rambla costanera. La cena, ambientada en los años setenta con velones y
lamparillas de color arena; hacen del lugar, un desierto de ilusiones.
Culminada la cena; las primeras presentaciones de cantantes con
interpretaciones del período, creando atrevidas figuras en nuestros cuerpos. Pero…algo
está sucediendo…la naturaleza, comienza a estar presente. Una gran tormenta
eléctrica con vientos huracanados aflora. Las mesas empiezan a elevarse. Los
ventanales comienzan a vibrar cada vez con más intensidad, algunos comienzan a
quebrase por el impacto de proyectiles provenientes del balcón. -
El hotel, resuelve
trasladarnos al subsuelo donde, existe una disco-pub y continuar la velada del
festejo nostálgico. Bailamos toda la noche y brindamos por este momento tan
particular. Siendo las siete de la mañana; todos nos dirigimos al hall del hotel.
Nuestras miradas no dan crédito del espectáculo, automóviles con sus techos aplastados,
árboles caídos, olas de gran altura que cruzan la rambla hasta llegar a los edificios
que la rodean; antenas caídas sobre los techos y a todo esto un día totalmente
encapotado, con mucho viento…imposible transitar. -
El matrimonio que, compartió
nuestra mesa; nos expresa de buen agradado su vehículo y alcanzarnos a nuestra casa;
ya que, se dirigen en la misma dirección. Así, lo hicimos; con mucho aprieto,
dando rodeos y evitando todas las dificultades posibles. -
Llegamos a nuestro
departamento bastante tensos. Un buen descanso merece la pena, mientras el
viento intenso continua. Siendo las siete de la tarde; las noticias son las
vedettes del momento…los títulos no cesan de anunciar en todas las radios y los
canales de televisión, el suceso. -
” vientos huracanados, alcanzaron los doscientos kilómetros por hora,
en gran parte del país…la destrucción es muy grave…en ciudades próximas fallecieron
muchas personas por diferentes pautas…un número muy alto, para un país de poca
población… la tormenta, es considerada una de las peores, jamás vista en los
últimos años…”. –
Continuará…
