SITUCION 5 - LA VIDA, TE RECOMPENSA

 




Siete de diciembre; estoy instalado en la sala de espera de la mutualista, aguardando el encendido de una lámpara azul o rosada. –

Aquel viaje por el mes de abril, junto a mi señora de ojos azules; me viene el recuerdo de otros pasajes inolvidables. La vuelta ciclista finalizó con el triunfo de un gran corredor del país y por equipos ganaron los integrantes del grupo de mi país natal. Toda una fiesta del deporte al llegar a la capital por diferentes calles y una multitud en ambas aceras, aplaudiendo a los vigorosos atletas del pedal. -

Aquella semana, donde hubo el apagón sorpresa. La habitación del hotel iluminada por una inmensa luna, el amor fluyó hasta el amanecer y ella  fue testigo, de una vida nueva. –

Una luz rosada se enciende en la parte superior de la puerta, que comunica al cuarto de parto. De nuevo mi corazón, comienza a latir intensamente como un bailarín al compás de un rocanrol. La misma doctora que trajo al mundo a mis otros dos hijos; me da la buena noticia…”es una hermosa niña… “

Salgo a la sala de espera, prendo un cigarrillo y doy gracias a la vida por tanto gozo. Socialmente es una emoción, compartir tanta alegría con toda la familia. Estar en una condición económica prospera; el regalo de dos hijos hermosos y la recompensa de un tercero, llena mi corazón de ternura. -

Al cabo de unos minutos, me hacen pasar a la habitación, donde se encuentra su madre. Un enorme beso en la frente, agradeciéndole tremendo regalo y a su lado, una niñita chiquita de piel rosada, una leve sonrisa sale de sus pequeños labios, anunciando el deleite que reinará en nuestra casa. Nació la benjamina. Mis otros dos hijos, irrumpen la sala con grandes saltos y exclamaciones de júbilo, rodeando a su hermanita, acariciándola con estupenda ternura. -

La enfermera; nos indica, el tiempo de presencia ha terminado, diciéndonos que la madre necesita descansar. Allí, en medio de ese cuadro, lleno de emoción, quedan las dos, sumergidas en su mundo maternal. Mi niña, mientras tanto busca entre los senos de la madre, el valioso alimento que la naturaleza creó. –

Un hasta mañana y un abanico de manos alzadas, nos despedimos hasta el día siguiente. –

Continuará…