LA NOTICIA ANHELADA

 




El año 1970, está colmado de emociones. La apertura del restaurante es todo un éxito, a tal punto que está considerado unos de los tres mejores restaurantes de la ciudad. Los dividendos de sus balances son cada vez más favorables. -

Hay un nuevo cambio de domicilio, la compra de una propiedad de dos plantas, más que beneficiosa. En la planta baja viven mis tíos y mi primo, en la parte alta mis padres y yo. Otros son los equipamientos, cuidando los detalles de la época, living con sillones de cueros, cocina llamada, americana, dos baños muy completos y un salón comedor para albergar a diez personas; todo el entorno adornado con tapices y excelentes luces colgantes. -

 La relación con mi novia, cada vez, está más unida y las pláticas se mueven a través de planes futuristas. Fortalecer nuestro vínculo entre las dos familias y consolidar en breve, una pareja estable. -

Las salidas con amigos se conciben más dilatadas; pues, algunos, han tomado caminos diversos y también compromisos dispares. El conjunto de baile, creado en mi etapa estudiantil, de apoco se va desintegrando, unos desempeñando sus carreras educativas, otros formando sociedades en comercios disímiles, otros se han ido del país, tomando vuelos a distintos continentes. En lo que a mi corresponde, todavía conservo una amistad fuerte, somos cuatro y lo demostramos en cada argumento que realizamos a diferentes puntos del país; excursiones hechas por colectividades, al estilo romerías, otras a lugares playeros, disfrutando de la hermosa costa oceánica, brindada por la naturaleza; otras, un simple encuentro para conversar y expresar nuestras curiosidades. -

Hoy, al término de la labor, mi padre, me recuerda, que, a la noche, cuando estemos en casa, tiene algo para comentar. -

Una rápida ducha y el cuerpo ya aplacado del trajín diario; mi madre nos invita a la mesa y una gran asadera de pollo con patas y morrones, en sus manos, aterriza con una extraña suavidad sobre el centro de ella, rodeada de copas con vino y pan hecho en el horno; como en mi infancia. Mi padre, llega al instante y antes de sentarse, alza las copas y propone un brindis, no alcanzo a entender, porque el convite y esa sonrisa de ambos en sus rostros; “querida familia…a mediados de año, nos vamos de vacaciones los tres…primero, a ver mis hermanos que están en un país muy tropical, para luego continuar hacia américa del norte y visitar a mi tío y primos, para culminar en nuestra querida tierra, luego de tantos años”. -

Solo cerré los ojos, me imagino, lugares de mi niñez…volver luego de trece años a abrazar a mis queridos padrinos, a mis tíos…eso sí…es noticia. -

 

Continuará…