Son las diez de la mañana, ubicamos nuestro equipaje en la maleta del coche, le doy un beso muy grande a mi madrina, que la encuentra un poco decaída, un abrazo a mi padrino y otro a mi tío. Con la conducción de mi padre nos internamos en la aventura de conocer diferentes comarcas, país que me abrió sus brazos nuevamente. –
Ponemos rumbo hacia
la parte sur del país. Vamos a conocer a otro tío de mi padre a su señora y sus
tres hijos. El recorrido es de aproximadamente de unos mil kilómetros. Por lo tanto,
vamos a tener que hacer una parada alojamiento, pasar la noche y disfrutar de
una cena tradicional de ruta, donde descansan los camioneros transportadores de
encomiendes para distribuirlas en todas las regiones de la península. -
Luego de un reparador
descanso, continuamos el viaje asombrándonos de los magníficos paisajes y
pueblecitos atractivos que dejábamos a la izquierda y derecha de nuestro
trayecto. A eso de las seis de la tarde
llegamos a la ciudad donde viven nuestros parientes. Una urbe de estilo árabe
con una gran catedral y torres de distintos estilos. Un largo rio divide a la
misma, varios puentes con estructura de hierro lo cruzan, carros tirados por
caballos esbeltos, adornados con cascabeles, pasean a la gente de un lugar a
otro. -
Llegamos a una
explanada, muy cerca de una edificación circular, plaza de toros, estacionamos
sobre la parte principal del coliseo y allí estaba esperando el tío, el menor
de todos los tíos de mi padre. Mi madre ya lo conocía, para mí, era la primera
vez. Haciendo de guía en su coche, nos traslada a su vivienda. Allí nos esperan
la tía y los sobrinos, dos de ellos mayores que yo y una sobrina de casi mi
edad, muy simpática. -
Nos hicieron pasar. Casa
con detalles de la región, azulejos que adornan los pasillos, escaleras en
caracol adornadas de macetas con coloridos malvones, cuadros que cuelgan de las
paredes haciendo referencia a lugares regionales. Aquí, dicen… “que el sol y la luna se enamoraron de la
ciudad, por su color especial”. –
Como habíamos
reservado un hotel, cerca de ellos; luego de una cena muy familiar a base de
mariscos, tortillas, jamón y mucha cerveza; nos hospedamos, para vernos al día
siguiente y disfrutar de esta ciudad encantadora. -
Continuará…