Ya; en trámites de fiestas tradicionales, estamos dejando el mes de diciembre de este año, tan incierto y tan versátil. Estoy mirando por la ventana, echando un vistazo hacia el hermoso jardín en la parte posterior de la casa; donde mi rosa perfumada; cultiva y cuida con esmerada inclinación sus plantas, dándole una frescura y perfume en todos sus rincones. –
Inspirado por el frondoso verde y la tonalidad de sus
plantas y flores; le he escrito unas líneas a mi gran rosa encantada. –
Cuando llegue la medianoche; expresarle en persona y frente
al árbol iluminado, cercado de obsequios; pedirle a la estrella de su puntero,
ilumine nuestros corazones continuamente. -
Dice así:
“Te conocí…y contigo
puedo virar las rosas que están en las piedras. Puedo beber el vino bajo un
incauto sol amenazador. Puedo envolver los piropos cincelados en un trayecto
incesante. Puedo coronar de espinas a la rosa bañada por el éxtasis. Puedo manifestar
que, las cenizas de la lluvia ácida, no ingresen a tu corazón. Que todas las
cerraduras, de todas las puertas se abran a la vez. No me dejes solo; pues sin
ti, todo lo escrito, sería en vano. No me dejes solo; pues ya no tendré más
lapso para volver a intentarlo”. –
Continuará...