Lunes, es el día de abandonar esta preciosa tierra, para dirigirnos hacia américa del norte, nuestra segunda escala, allí está la otra familia de mi padre, un tío con sus dos hijos y sus respectivas señoras. –
Tomamos un taxi
directo al aeropuerto; nuevamente, el protocolo de revisación de equipaje y pasaportes
en mano; la nave se eleva a un trayecto de aproximadamente cinco horas. La
atención abordo, es impecable, ofreciendo una carta menú a elección, con su
correspondiente bebida; agua, jugos, whisky y vino. Esta vez el tramo se hizo más
corto. En breve estamos aterrizando en el aeropuerto más importante de esta
ciudad sorprendente. –
Luego de sortear
todos los controles y retirar el equipaje, nos dirigimos por escaleras
mecánicas hacia la salida, puertas que se abren y cierran a nuestro paso,
dejando lugar a otra recepción y así de forma alternada, hasta llegar al inmenso
recinto de salida, donde nos espera, el tío de mi padre. –
Un coche particular,
llamado limosina, nos transporta por las calles de un ancho poco común;
carriles de seis sendas en una misma dirección, las luces de la ciudad, comienzan
a encenderse, mis ojos no dan tregua para admirar tanta belleza lumínica.
Pasamos por un puente colgante de dos niveles y en dos direcciones, sobre un
rio. En la parte de arriba transitan los autos y buses y en la parte de abajo
los trenes. Luego de unos minutos, dejamos dicha pasadera para meternos en una
autopista; las luces de la ciudad se hacen cada vez más intensas y destellantes,
para arribar a un edificio de enorme altura. -
Allí bajamos, tomamos un ascensor, destino piso veinte y sobre la parte central, una puerta con el número del apartamento.
El tío, mediante llave, la abre y sus hijos nos brindan un aplauso de salutación.
–
Esta noche, una larga
mesa, nos ofrece el brindis de arribada, con suculentos platos de sándwiches y
carne asada, llamada rosbif; gaseosas de todo tipo y por supuesto un buen vino
ibérico. ¡Las horas pasan sin darme cuenta, hasta que el sueño me vence y un
hasta mañana, haz que me retire hacia la habitación designada; pues según familiares
de mi padre, allí durmió mi abuelo paterno cuando estuvo en esta ciudad, ¡hace
mucho tiempo… buenas noches!!!
Continuará…
