EL MISMO DIA A LA NOCHE

 





Una mesada alargada con una pileta en el medio, donde prevalece un grifo metálico, servidor de agua para cocinar y lavar los utensilios. Un artefacto muy curioso (primus), compuesto por una base de bronce redonda y encima una parrilla ; mi padre desliza hacia afuera una especie de inflador e intenta bombear varias veces para luego abrir una perilla al otro lado del acompañamiento y con una cerilla prende la parte superior y así aflora la llama.-

Ubica una sartén encima del primus, le agrega un poco de aceite, introduce unos trozo de carne roja, el aroma se siente delicioso.  Una mesa rectangular de madera y cuatro sillas, con tres platos y cubiertos, dos copas de vino, un vaso de una bebida oscura a la cual llaman “cola”, una ensalada de lechuga, tomate, cebolla, preparada por mi madre.  A continuación, mi padre, indica que tomemos asiento, ubica en cada plato un trozo de carne frita y comenzamos a paladear una comida distinta, con aroma diferente.-

Culminada la cena, mis padres van para el cuarto contiguo, yo me dirijo hacia el bastidor, comienzo a desvestirme, dejo la ropa arriba de una silla; me pongo el pijama, que trajo mi madre, un colchón en el suelo… haciendo de dormitorio, dejé apoyar mi cuerpo sobre él, no concilio el sueño, miro el techo de lata por un extenso lapso de tiempo. Por mis mejillas comienzan a transitar hilos de lágrimas… estoy triste; no es lo que me he imaginado. El mundo del cual me había hablado mi padrino, era más moderno, como en las postales, ciudades con edificios muy altos e iluminados. Pensamientos de mi niñez, tocan a mi quimera…mi belleza, mis padrinos, mis amigos, los montes, los valles, el rio….estoy triste y mi interior me dice “quiero volver…quiero volver…”

 

Continuará…