SENDEROS

 




En estas horas de sosiego; me gusta retener algunos instantes. En el caminar de mis senderos, los intervalos donde recreo la imaginación y la certeza de haberlos vivido. –

Me he encontrado con diferentes situaciones, las cuales le pongo un aderezo a mi receta pensativa. Deduzco que; las cosas malas, hay que olvidarlas. Qué; no vale la pena buscar en el pasado situaciones que, pueden desestabilizar nuestras emociones. Qué; a veces la justicia, personificada por una imagen con sus ojos vendados y en sus manos una balanza, no sabemos a ciencia cierta, para qué lado puede inclinarse; reduciendo culpas en los procesos que, pueden derivar en la persona o en un fallo imaginativo; donde el tiempo, será testigo de dicha condena. -

La señora imagen de la justicia; tratando de no ver situaciones que se prestan, dejando todo al azar, sin siquiera echar una mirada a los ojos del sentenciado.  Qué; la desigualdad social, se torne, en un valor pecuniario y deje de considerar la situación. Tiene que haber soluciones, no importa cuál, todos somos hijos de la descendencia por igual. Hacerlo; antes que llegue lo catastrófico y conlleve la desaparición de la cultura universal. Cuando cosechas momentos no agraciados en la vida y, te has olvidado de algo importante; no lo retoques por tratar de atraerlas; deja que el tiempo se haga cargo. –

El ayer; fue la exquisitez, de embriagante aroma, de páginas al viento, brindando placeres a raudales, sacudiendo emociones, labrando oraciones completas en figuras de abertura en mi cuerpo. –

Ruta del destino que, labró mi presencia en un espiral arquitectónico cubierto en vivencias. Surco del arado en su memoria, donde sembraron verdades floreciendo la huerta de los deseos, atravesando los atajos y misterios de vida. –

Cuantas veces, he navegado en mi interior buscando los siete mares. Por dentro y por fuera conocí la analogía, tramo a tramo, como una lección de geografía, con manos de cirujano, con oficio de artesano. Tal vez soy, el conocedor de escondidos secretos; olorosos, inquietantes; generosos como el buen vino que reposa en la primavera. Vi siluetas, posándose sutiles y voluptuosas, causando distintos espejismos, en manantiales de poesía. -

Hoy... todo eso, lo traigo conmigo; la armonía artística y oliente cual sumerio; la perfección de la figura, dibujando sus formas omnipotentes; el color de sus ojos; senda de sonrisas; lágrimas de amor deslizándose por su anatomía, como ríos vertiendo hacia el mar; la alegría de su sonrisa; el rubor de sus mejillas; los bálsamos incitados por la existencia. -  

Continuará...