A medida que los días transcurren; el comercio se acentúa en uno de los más célebres de la zona. Estando el registro civil a pocos pasos del establecimiento; las mesas se juntan para recibir a los recién casados. Brindis de gaseosas, vino y champagne con el agregado de las especialidades elaboradas por la casa; los comensales disfrutan del hermoso enlace. La calle, donde se encuentra el bar grill, es la arteria principal que divide el nervio de la economía, comienza en la franja de la ciudad moderna y culmina en los famosos desembarcaderos de pescadores, cerca del puerto. -
Cada día, es un
encuentro diferente. Muy temprano, llegan los carteros, puesto que la oficina
central, se encuentra a la vuelta, a tomar el desayuno y emprender su reparto
por toda la ciudad. Mas, hacia la mañana, la gente de la central telefónica y
los que vienen a los remates, toman su correspondiente café, acompañado de
algún licor. Al mediodía, la plaza de comidas, se adorna con manteles
preparados para el almuerzo. Prontos para atender a los concurrentes con nuestros
excelentes platos culinarios y sabrosos sándwiches, elaborados por prestigioso
maestro del pan modelado. Al atardecer, el clásico te o café con leche, deliciosos
postres y una gama de pequeñas masitas secas, que disponemos de grata gentileza.
A la noche, luego de cerrar las oficinas y bancos, el clásico descanso, antes
de retornar a las casas. Una barra de cocktail y whiskies, con bandejas de apetitosos platos copetineros, con diversos manjares; desde arrolladitos de jamón y
queso, pasando por un mini-pinchito de pollo, carne, panceta y morrones. La
música envolvente, sirve de telón para acompañar a todos los que participan de
la velada que se extiende hasta las diez de la noche. -
En estos últimos años, el escenario ciudadano, vive una etapa un poco compleja, nada a la vivida a los años anteriores, al nacimiento de mi hijo. La entradas y salidas nocturnas, se vuelven más controladas y, por ende, la gente se retira más y más temprano de lo habitual. Los trabajadores y los dueños de empresas, tienen en su haber un permiso especial para poder identificarte y saber cuál es tu punto de encuentro. Son las once de la noche.-
Luego de cenar, estoy tomando un cortado,
en un rincón del bar, mientras les narro estos detalles. Con las luces apagadas y las cortinas bajas, espero al taxi que me lleve a casa, donde a estas horas
de las sombras, me espera mi compañera y mi hijo. Darles un enorme beso y
decirles…” gracias por esperarme…”. –
Continuará…
