SITUACIÓN 11 - EL REGRESO

 


Amaneciendo, la pareja amiga, se traslada a su lugar de origen, situado a unos cincuenta kilómetros de nuestra estadía. Ellos pasarán unos días con sus familiares queridos. Mi otro tío, hermano de mi padre, nos proporciona su coche con dirección automática, para movernos libremente por estos lugares de encanto y magníficas remembranzas. -

Mis amigos, hicieron usufructo del coche de alquiler para también disfrutar de sus raíces. -

Mientras mi compañera, queda con mi tía ayudándole a elaborar la cena; mi tío y yo, arrancamos a tomar un café con coñac a una tasca próxima al muelle de barcos pesqueros, donde mi padre y el suyo, pasaban días y días en altamar para traer los productos del agua y así venderlos para el sustento familiar. Una partida de dominó, es el motivo de ofrecer una reunión con los amigos del pueblo. -

Mi tierra de nacimiento, se prepara para realizar el acontecimiento más esperado por el mundo amante del futbol. La copa mundial de selecciones se hace presente para el mes de julio. Lamentablemente, no estaremos para dicha fiesta. En estos días, nuestra consigna es recorrer lugares hermosos junto a mis ojos azules y llevarnos el mejor de los recuerdos en nuestras retinas. -

Hoy, una grata sorpresa llega a nuestra puerta, mientras estamos saboreando un rico cocido, llegan nuestros amigos, para invitarnos a conocer su lugar de creación y hacer una breve visita a otro santuario tan venerado en el país lusitánico. Abrazos mediante, nos subimos al coche y con la música a todo volumen, comenzamos otra odisea de buenos momentos. –

Pero, como todo lo bueno llega a su final; también llega el día de la despedida. Otra vez y con gran cariño de haber conocido los familiares de nuestra pareja amiga y recíprocamente. Nos estamos dirigiendo hacia el aeropuerto, para emprender el retorno y volver abrazar a nuestros niños, que extrañamos considerablemente para tenerlos entre nuestros brazos. -

Las doce de la noche, ultimo llamado para abordar la nave…un momento en el bar de embarque, el deseado brindis de haber compartido tan hermosa experiencia y de consagrarnos dos parejas con vínculos de amistad entrañable. –

Ya en pleno vuelo, la azafata, nos ofrece un aperitivo de bebidas con alguna graduación alcohólica. Ellas dos copas de burbujas chispeantes y nosotros dos vasos de líquido amarillo, una delicia elaborado por monjes de otrora. –

Alzamos nuestros avíos y brindamos en la altura…” salud…por un nuevo y pronto rumbo “. –

Continuará…