Amaneciendo, la pareja amiga, se traslada a su lugar de origen, situado a unos cincuenta kilómetros de nuestra estadía. Ellos pasarán unos días con sus familiares queridos. Mi otro tío, hermano de mi padre, nos proporciona su coche con dirección automática, para movernos libremente por estos lugares de encanto y magníficas remembranzas. -
Mis amigos, hicieron
usufructo del coche de alquiler para también disfrutar de sus raíces. -
Mientras mi compañera,
queda con mi tía ayudándole a elaborar la cena; mi tío y yo, arrancamos a tomar
un café con coñac a una tasca próxima al muelle de barcos pesqueros, donde mi
padre y el suyo, pasaban días y días en altamar para traer los productos del
agua y así venderlos para el sustento familiar. Una partida de dominó, es el
motivo de ofrecer una reunión con los amigos del pueblo. -
Mi tierra de
nacimiento, se prepara para realizar el acontecimiento más esperado por el
mundo amante del futbol. La copa mundial de selecciones se hace presente para
el mes de julio. Lamentablemente, no estaremos para dicha fiesta. En estos
días, nuestra consigna es recorrer lugares hermosos junto a mis ojos azules y
llevarnos el mejor de los recuerdos en nuestras retinas. -
Hoy, una grata sorpresa
llega a nuestra puerta, mientras estamos saboreando un rico cocido, llegan nuestros
amigos, para invitarnos a conocer su lugar de creación y hacer una breve visita
a otro santuario tan venerado en el país lusitánico. Abrazos mediante, nos
subimos al coche y con la música a todo volumen, comenzamos otra odisea de
buenos momentos. –
Pero, como todo lo
bueno llega a su final; también llega el día de la despedida. Otra vez y con
gran cariño de haber conocido los familiares de nuestra pareja amiga y
recíprocamente. Nos estamos dirigiendo hacia el aeropuerto, para emprender el
retorno y volver abrazar a nuestros niños, que extrañamos considerablemente para
tenerlos entre nuestros brazos. -
Las doce de la noche,
ultimo llamado para abordar la nave…un momento en el bar de embarque, el deseado
brindis de haber compartido tan hermosa experiencia y de consagrarnos dos
parejas con vínculos de amistad entrañable. –
Ya en pleno vuelo, la
azafata, nos ofrece un aperitivo de bebidas con alguna graduación alcohólica.
Ellas dos copas de burbujas chispeantes y nosotros dos vasos de líquido
amarillo, una delicia elaborado por monjes de otrora. –
Alzamos nuestros avíos
y brindamos en la altura…” salud…por un nuevo y pronto rumbo “. –
Continuará…

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