Mis dificultades jurídicas y financieras, están rumbo a solucionarse. Abogados mediante; es, retirado del juzgado, el pliego de mi cancelación en las confiscaciones, quedando independiente para futuras gestiones. Los plazos del dinero depositado en convenios con la entidad bancaria, van recobrando cada tres meses, el dinero retenido por la crisis. -
El año dos mil ocho;
da origen a un cambio en mi vida, un cambio inesperado. La situación compleja
de mi patrimonio sigue latente. Estoy obligado a vender parte de ello y poder
afrontar la situación económica que me ha tocado. Mientras tanto, la relación
con mi prometida, continúa en desplome. Las visitas, son cada vez menos
frecuentes. Mi madre, sigue enferma y necesita de cuidados. Mi objetividad; se
reparte entre ella, mis preocupaciones y mi distante compañera. A veces la
visito, en una relación apartada, por temas que nos atañen y luego retorno a la
ciudad. –
El día; nos regala
una visita inesperada. Mi hija menor, vino acompañada de su novio, nativo del
suelo, donde está arraigada. La visita es una verdadera sorpresa. Me llaman que,
están en casa de su madre, invitándome a un almuerzo de congratulación. El
agasajo, prosigue en anécdotas de su relación y como fue el primer encuentro.
El, es muy simpático y de una conversación amena. Creo, tener la certeza; el
compañero para mi hija, es el correcto. Una jornada hermosa, rodeado de mi otra
hija, mi yerno y mis dos nietitos; lo mejor, lo más disfrutable. -
Me pongo a las
órdenes, ofreciéndoles mis servicios para unas placenteras vacaciones. –
Abrazos y besos
mediante; regreso a la ciudad a reemplazar a la señora que, cuida a mi madre. -
Continuará…
