UN VIAJE SIN TIEMPO

 


Tal vez; hoy, es uno de esos días; que, no quisiera estar presente. La situación en la cual me encuentro, me llena de angustia. No es fácil del valor a tomar; la cremación de mis padres. –

Sentado en el pasaje que va rumbo a la cámara, especialmente estampada para tal motivo y a la espera de entregarme la urna cineraria, permitiendo mantener en óptimo estado, sus cenizas. La urna elegida es; una sencilla bolsa de color sombrío; para contener los remanentes de ambos cuerpos. La demora; según el encargado del crematorio, es de aproximadamente tres horas. Mientras tanto, me dirijo al exterior del edificio; me apoyo en un banco de hierro labrado; miro al cielo y un sol radiante resplandece en mi cara. Pensamientos de mis mayores, en mi acongojada mente. –

Es para mí; un instante, si bien dolorido, a su vez eminente; poder encantarme durante mucho tiempo con el cariño que me han brindado; sus consejos y su amplio apoyo para tener una vida digna. Nacidos en otras tierras; conmigo acuestas, buscando una existencia más opulenta; dejando atrás años de abnegación. Luchando juntos para darme una educación y acarrear el soporte para el sustento del hogar. -

Me siento orgulloso de haber tenido padres durante este tiempo. Llevo lo mejor que me han brindado; el amor absoluto, ese amor que se mantiene en el tiempo y poder brindarlo a mis incondicionales. –

Gracias a la gentileza de mi venerada compañera; ofreciéndome su auto, para transpórtalos a un lugar asignado anteriormente. La llamo por celular a su trabajo, le pido si es tan amable de acompañarme y ella con su gran delicadeza, asume su presencia. –

El recorrido, es largo; nos lleva tres horas de trayecto. Al cabo del mismo, llegamos a un lugar de la costa oceánica; donde casi todos los veranos; mis progenitores, pasaban sus vacaciones. Un lugar de extensa playa con suaves y blancas arenas; rodeada de acantiladas y enormes rocas, talladas por las olas a través de los vientos. –

Desciendo del coche con el compromiso de, esparcir sus cenizas a las aguas internacionales. Mi dulce asistente; con firme decisión; decide que, tenga una despedida en ritual familiar. Abro la cremallera del contenido y dejo que el viento se encargue de llevar las cenizas hacia la inmensa masa de agua; sus partículas flotan sobre sus crestas; cual barca balanceándose, hasta perderse en el horizonte, llevando consigo la carga inmensa; llena de esfuerzos y amores, con destino a la tierra que los vio nacer e ir a su encuentro. –

Continuará…