Las situaciones tristes; a veces, vienen acompañadas de noticias alentadoras; una de ellas es el nacimiento de mi cuarto nieto. Una video llamada; brota la imagen de mi hija con su deseado tesoro. Un nuevo ángel llega a la familia en esa tierra; donde, reina la alegría y el perfume de azahares; un ser pequeño alegra los ánimos de quienes estamos pendientes de sus movimientos con gestiones articuladas, sollozos y sonrisitas. –
Trece de setiembre
del año dos mil dieciséis; recibo la delicada noticia y celebro el instante de
su nacimiento. Este mismo año, en los meses de abril y mayo; corteje su embarazo;
en uno de los viajes realizados a mi tierra natal. La compañía tan especial,
estuvo marcada por salidas a los controles maternos y en uno de ellos, me traje
la imagen de la ecografía; proporcionada por la doctora. Que inmensa alegría,
verlo impaciente en el vientre de su madre y ella; con su carita guapa brillando
de bienestar. –
En esos días tan
especiales; antes de mi retorno; disfrutamos con su compañero y futuro papá, instantes
inolvidables. Cuando la futura madre estaba de ánimo paseandero; partíamos a
parques y ferias. El lugar donde viven, apartado del centro de la ciudad; es un
meandro de fuentes con sus callecitas de albero, circundadas con espesas
florestas verdes, dándole tonalidad a sus jardines. Un lugar asombrosamente
lindísimo; donde lo único urgente es… vivir. –
Continuará…

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