Fuertes silbatos y continuos,
me despiertan, veo a mi madre que estaba muy elegante vestida. Las demás
personas del camarote y el niño, ausentes. Me visto rápidamente, un traje de
pantalón corto, chaqueta y camisa en entonación; sin pensarlo dos veces, me dirijo
a cubierta. Allá un enorme puerto nos espera, una entrada al sur de América, es
el canal consignado. Escoltado por dos buques pequeños, remolcan hacia el muelle, al
majestuoso transatlántico para el amarre. Me doy vuelta y en lo alto, un formidable
cerro, deja ver un faro, dándonos la bienvenida.-
La gente se va acopiando
sobre la baranda que avista al muelle; de nuevo los pañuelos se agitan, pero
esta vez con más regocijo, la gran multitud que nos espera, los menean en forma continua.-
Una rápida mirada trata de identificar a mi padre, pero en vano, no lo
logro. Mi madre se acerca, me acaricia y me dice… “ ves, aquel señor de traje
negro, con un enorme bigote que está al lado de la grúa?”…Si, dije yo…”pues bien…
es tu padre”…creyó verme, pues estaba moviendo el hermoso coche que me han
regalado…entonces pega un salto y ahora sí, saluda con entusiasmo.-
Es hora de bajar, mi
madre, me toma de la mano y juntos regentamos la escalera que nos transporta al
muelle… al suelo de un nuevo país. Un gran abrazo nos envuelve a los tres y nos
dejamos revolotear por los sentimientos…
Continuará…

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