AÑO 1958 : NUEVOS RAMALES

 




Toca el timbre, dando por finalizado el día escolar. Bajo la larga escalinata que me lleva al lugar donde tomo el bus, también llamada parada. En la esquina de la misma, se encuentran varios compañeros de clase y al verme, uno de ellos, me provoca con empujones e insultos para incitar una pelea. No encuentro el motivo, por qué tanto interés en lidiar; acto seguido, me toma de la cintura hasta hacerme caer, me propina varios golpes de puño, mientras los otros animan la escena.  Al llegar el bus, todos subieron, dejándome tirado en la vereda con mi nariz sangrando. Me levanto con cierta dificultad, tomo los cuadernos que quedaron  extendidos, los guardo en el portafolio y con ayuda de un pañuelo, me limpio un poco la cara a la espera del próximo bus.-

Arribo sobre las dos de la tarde a casa. Me encuentro con mi madre despidiéndose de mi padre que va a trabajar. “ que te ha pasado? “…”no es nada…dije…tratando de alcanzar el bus, tropecé y me he caído “…”no estas mintiendo?...pregunta …” no madre, está todo bien, solo me duele un poco el costado derecho “…Ve a lavarte y acuéstate un poco, así descansas “.-

Estamos en el mes de Noviembre y el ciclo de estudio está llegando a su culminación. He tenido un año excelente, estoy finalizando el cuarto grado y con muchas ganas de comenzar el año entrante y continuar con nuevos acontecimientos.

Siendo las cuatro de la tarde del día veintiocho de Noviembre, golpean a la puerta; es mi amigo de la esquina, invitándome a formar parte de un partido de futbol, a un campo cerca donde practican los jugadores de primera división.-

Al día siguiente, el almacenero que está a unos diez metros de donde vivo, me llama para decirme  si quiero ganar un poco de dinero, llevando mercadería a los diferentes vecinos…”por supuesto, le digo que sí “. Un cajón de madera, también llamado “chata”, con cuatro ruedas, llamados “rulemanes”, es el vehículo de transporte para llevar dichos productos. Me encanta este nuevo pasatiempo que realizo fuera del estudio, casi siempre en las horas del atardecer.-

Al día siguiente y así sucesivamente, realizo todos los pedidos que el señor almacenero me tiene pronto para cuando llegue.-

Cuando llego a casa luego del colegio, mi madre me dice, que el señor almacenero, tiene algo para decirme, que vaya a eso de las cinco de la tarde por la puerta de servicio del almacén. Sin más preámbulos me dirijo a su casa, golpeo…”hola…entrá…entrá…en ese tono de voz tan particular de este país…tengo un regalo para ti, por la buena dedicación que has tenido para conmigo”. Me da un paquete envuelto para regalo y otro de forma más bien ovalada…desenvuelvo y con gran sorpresa me encuentro con la vestimenta de un equipo de futbol rival del cual yo veo jugar de vez en cuando y una pelota de futbol….increíble…no lo puedo creer…se lo agradezco mucho…pero antes de despedirme…me dice…” siempre y cuando seas ferviente admirador  de esos colores!!!.-

 

Continuará…

 


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