LA GRAN INAUGURACIÓN

 






Mi sueño, se concretó. Paso a integrar la plantilla familiar en el gran restaurante dirigido por mi padre y mi tío. -

 Febrero, viernes a las veinte horas de 1969, está todo pronto para la apertura de un gran restaurante. Un enorme salón, alberga más de cuarenta mesas, con capacidad para unas doscientas personas. Una isla en forma de puntero, hace de mostrador, decorado por cerámicas azules y blancas, una heladera en madera barnizada de doce puertas y arriba de ella, cubos de colores dan rienda a pluralidad de bebidas. En uno de sus lados, la máquina registradora con comando de adicciones. Una gran parrilla, situada en lugar estratégico, para poder ser divisada por todos los comensales.  Su mostrador también revestido de cerámica rústica de color bronceado, le da el toque original. Los quemadores, prontos con sus leños para encender. Tres grandes tejidos engalanan el espacio, cada uno de ellos con sus respectivos manjares, “mantas de asado, pulpones, entrañas, patas de cordero, carré de cerdo, pamplonas, matambres rellenos, papas al plomo, menudencias (achuras) y un spiedo para dieciocho pollos al costado de la misma”. En la parte lateral de la parrilla, del lado derecho, dos baños muy completos y a continuación, un breve pasillo nos lleva a una cocina internacional, un espacio que tiene vista a un predio enjardinado, donde están depositados los rolos de leña. La cocina de hierro a leña también, llamada, económica, tiene cuatro hornallas y dos hornos formando un islote, rodeada de estantes con utensilios de elaboración y una mesada con tres piletas fregaderos; en uno de los vértices, una puerta de acero inoxidable, nos indica la entrada a una cámara frigorífica de unos cuatro metros cuadrados, donde está toda la mercadería, esperando ser servida en las diferentes zonas. -

Ya es la hora, se encienden las luces de las marquesinas, los colgantes del gran salón iluminan la decoración. Los camareros etiqueta blanca y corbata de lazo azul, esperan la entrada de los invitados. Los maestros del fuego, todos de túnica con su gorrito al tono, cuidan el deleite de la gastronomía típica de esta procedencia. -

Todos en su lugar; el mío, en la mesa de adicciones, le damos la bienvenida a toda la concurrencia, que nos dispensan con su asistencia. Distribuidores de distintos rubros, van dejando ramos de flores, acompañados por sus señoras e hijos.  Funcionarios de la administración pública, delegados de la zona, representantes municipales, guardias de la ley, colegas de otros puntos de la ciudad y nuestros amigos y vecinos. –

Grandes ventanales, dejan ver las luces de los coches y buses que transitan por ambas avenidas, saber de buena tinta, que hay un nuevo lugar en la ciudad para disfrutar, de un almuerzo o una buena cena en compañía. -

Con hilo musical, un cuarteto de tambores y un conjunto de gaitas, da por comenzada la inauguración. -

 

Continuará…


TRABAJOS, REFORMAS Y ESPARCIMIENTO (TERCERA PARTE)

 




Por supuesto que la noticia de abandono de estudios a mis padres, no le cayó muy bien, se mantuvieron tristes por varios días; hasta que les hice comprender que lo mío, no era el estudio, sino emprender un trabajo para formarme y llegar a tener mi propia empresa. -

A esta altura del año 1968, la hermana de mi amigo, en este momento mi novia casi oficial, se encuentra de viaje con su madre, visitando su tierra natal, una ausencia que tomará unos seis meses. –

Mis visitas al primer colegio, se hacen cada vez menos frecuentes. Solo quedan dos curas de la época y mi vocación por el seminario se va apagando, debido a ciertos altibajos en la conducción, cada vez eran menos los asistentes. –

Con mis excompañeros, nos vemos una vez cada quince días, casi siempre los fines de semana. Tres de ellos, están en facultad de economía; otros cuatro en facultad de medicina y uno restante en facultad de derecho. Dos de mis mejores amigos, trabajan y están insertados en movimientos guerrilleros. -

Mi padre en estos meses venideros, se apresta a hacer una gran reforma en su restaurante. Una inversión de muchísimo dinero, ampliando la localidad sobre una edificación contigua que hasta ahora funcionaba como sucursal de un banco. -

Luego de haberle dicho a mis padres que no continúo estudiando; mi primer trabajo se desarrolla en el rubro de oficina jurídica, al frente de ella, un abogado, un escribano y un rematador público, este, amigo de mi padre que me recomienda. Allí trabajo, hasta que la reforma este culminada y tener la posibilidad de ser un futuro integrante en la sociedad familiar. Opino, que en el correr de los días me van a aceptar. -

Siendo el último sábado de diciembre; invito a mis dos compañeros de la facultad de química, para asistir a una sala de baile en pleno centro de la ciudad. Un local estilo fortaleza, en la bahía del puerto, un lugar de ensueño, en sus balcones se puede observar el cerro iluminado, las bombillas de los barcos amarrados al muelle. Vestidos de traje, esa es la etiqueta requerida, con cigarrillos y copas de cerveza entre las manos, la diversión llegó hasta el amanecer. -

De esta forma, comienza mi peripecia, echar una mirada a un mundo incierto, pero con las ganas de disfrutar de mi juventud. -

Continuará…

 


AÑO 1967 : FIN DE MI CICLO ESTUDIANTIL

 




Mes de agosto, facultad de química, nueve de la noche; la ciudad se sacude ante una trágica muerte de un estudiante en una de las manifestaciones realizadas enfrente a la universidad. La noticia se propaga como lava de un volcán, desencadenando una revuelta lamentable entre agentes de la seguridad y manifestantes.  El año 1968 marca profundos cambios en la vida económica, política, sindical y estudiantil, estableciendo un antes y un después en la historia de la nación. Es el año de todas las disidencias: políticas, culturales, costumbres, etc. y se acentúa al mismo tiempo, el debate de surgimientos bulliciosos sociales. –

 

--“Cuando dejé el liceo, allá por el año 1964; mi orientación se inclinó hacia la química y bilogía. Un instituto de arquitectura renacentista, patrimonio nacional con un gran observatorio en la cima de su construcción, fue mi nueva plaza, situada en pleno centro de la ciudad, abarcando la totalidad delineado por las cuatro calles, atrás de la universidad. El cambio simbolizó un antes y después de mi aprendizaje. Por primera vez estaba sentado al lado de una chica. Aulas muy amplias, estilo teatro. En el ciclo anterior de origen religioso privado, los grupos estaban formados solamente por varones y otros institutos de monjas, solamente niñas. -Tiempos de minifalda en las chicas, pantalones oxford en los chicos, grupos musicales, como los melenudos de la isla británica de gran superación fanática. Alrededor del instituto, varios comercios de diferentes rubros, desde papelerías, locales con muchos textos y algunos bares de capacidad reducida. Cada bar suministraba una máquina musical tragamonedas, donde seleccionabas el disco favorito mientras esperábamos la hora para la siguiente materia, una bebida refrescante, una media luna de jamón queso, un café con leche, llamado (cappuccino) acompañado de un alfajor relleno de dulce de leche o simplemente repasar algún material, era nuestra media hora de esparcimiento; oíamos a esos muchachos de pelo largo entonar canciones de enorme suceso. El primer año estaba integrado por ocho profesores entre teóricos y prácticos, nuevos compañeros y compañeras, el estudio se desplegaba muy placentero. Durante ese año, visitaba a menudo mi anterior colegio, pues todavía integro mi acción bíblica y proyecciones para que los niños más carenciados tuvieran una enseñanza cristiana. Con la hermana de mi amigo, solíamos pasar momentos de cierta intimidad, cuando la situación lo ameritaba. La relación iba creciendo, aunque en forma discontinua. En el segundo año, hubo un cambio de profesores y las asistencias, no fueron frecuentes. Un año con muchas faltas, debido a crisis, tanto estudiantiles como sindicales. Una huelga muy prolongada de transporte, instauró que algunos dueños de camiones, los convirtieran en buses y con idéntico recorrido, por unas pocas monedas, podíamos transportarnos a nuestros lugares de estudio y las personas a sus respectivos trabajos. Un año muy especial, con muchos altibajos y opiniones desencontradas. De todos modos, llegué al final de ciclo con pase para la facultad”. ---


Hoy, ya finalizando mi primer año de preponderancia; he tomado la decisión de abandonar el estudio. La situación del país, me ha generado cierta desazón. Los momentos se van volviendo dificultosos y creo que mi nueva vida, está por dar un giro inesperado. –

 

Continuará…


AÑO 1964 : PASIONES DE ESTUDIANTE (III)

 




Diciembre, a solo dos semanas de finalizar el primer ciclo de bachillerato. Estamos con los últimos ensayos, junto al cuerpo de baile con las bellas mujeres del elenco. La profesora de música, marca coreografías a realizarse en tres actos. La primera, una escena situada en playa imaginaria del caribe con el ritmo frenético de la salsa, el conjunto comienza su baile boricua. La segunda, un cafetín con típicos trajes tangueros, apuestos milongueros, llamados “guapos”, sentados a las mesas, acompañados por bellas mujeres ataviadas de falda con tajo sobre sus piernas, llamadas “chiruzas”, entrando por detrás del mostrador, unos de mis compañeros con guitarra en mano cantado el tango “adiós muchachos”. La tercera y el boche de oro, vestidos con indumentaria típica de este país, celebramos un “minué” y la danza por excelencia llamada “el pericón”. -

Con dieciséis años, llego al final de curso, con una nota más que buena, la mejor de todo el periodo. Es el momento más emotivo, pues dejo este colegio, que me ha dado desde mi niñez a mi adolescencia, los mejores pasajes de vida. He crecido, conociendo diversas facetas e inquietudes que me llevaron a integrar diferentes matices en mi vida. -

Una pequeña reunión en la secretaria del colegio, los profesores y los curas, se hacen presentes para darnos, en mi primer lugar, las gracias por estar juntos y mucho éxito en la próxima etapa, segundo ciclo del bachillerato en instituto público, al cual le llaman “preparatorio”, dos años más en elección de carrera. -

Y llegó el momento más esperado. Lamentablemente sin anillos recordatorios.  Regalamos al instituto, a nuestros profesores y familias, unos de los mejores espectáculos, que se pusieron en escena del cine -teatro. -

Colmada toda la platea baja y el alta. Se bajan las luces, se corre el telón y un animador de radio que se ofreció gentilmente unos días antes, da por inaugurado el acto, nombrando a cada egresado a subir al escenario, formando una fila de veinticinco chicos, ahora ex- alumnos. En cada llamado la ovación del público con un fuerte y prolongado aplauso. -

Nuestra amiga y profesora de música, da los primeros acordes en el piano y comienza la celebración. –

 

Continuará…


AÑO 1964 : PASIONES DE ESTUDIANTE (II)

 



En estos días, de inmenso trajín; ya culminando el año electivo; uno de mis compañeros, que vino de otro instituto, nos hicimos muy amigos. Muy activo; lo incorporé a nuestra organización de ayuda cristiana, salimos muchas veces, los fines de semana al cine del mismo colegio y compartimos tardes de futbol. Él, aficionado al equipo donde pasé mis primeros días en esta localidad; yo, aficionado al equipo del aquel regalo del señor almacenero. -

 Hoy me invita a su casa, su descendencia itálica está presente en los entrañables equivalentes, me presenta a sus padres, un matrimonio muy cauto.  El padre, desarrolla la labor artesanal de zapatería, la madre, se dedica a los quehaceres de la casa. En ese momento, entra su hermana de apenas trece años, cual me saluda con un beso en la mejilla. -

Mes de noviembre, como de costumbre; el colegio se prepara para dar una fiesta con pabellones colocados alrededor del gran patio, guirnaldas de tela triangulares, bombillas de colores en toda su extensión, altavoces en cada costado. La fiesta, es de ramos generales y para todo público, le llaman “kermesse”. El motivo, recaudar fondos para obras benéficas, ayudar a los niños más carenciados y otras necesidades. -

Domingo, hoy es el día del festejo, siendo las cinco de la tarde, el cura más joven, proyecta sobre una mesa en lo alto de la galería un pasadiscos y un micrófono, desde allí, hace de asistente, seleccionando buena música y anunciando, los diferentes compartimientos que invaden el lugar. -

 Atendido por voluntarios, inclusive nuestra organización, disfrutamos de la velada, la gente saca en una casilla, atendida por una chica, vestida de campesina; los billetes para poder participar en las diferentes gavetas a un precio módico y poder llevarse un lindo recuerdo. -

Entre todos los asistentes, padres de casi todos los alumnos y gente de los alrededores.  Se encuentran dos chicas, una la hermana de mi amigo y la otra, la hija de un señor muy acaudalado del barrio; este señor es un simple colaborar con el colegio, sus hijos no concurren al instituto; además de la hija presente, estaba también otra hija mayor y un hijo de unos diez años. -

Entre la música cada vez más impresionante, los anuncios del joven cura, que dice “en la carpa número catorce, se pueden ganar un termo y un mate, (bebida típica de la región), ¡compren ya su billete y adivinen el acertijo!!! “.-

 Los cuatro, nos tomamos un descanso y nos dirigimos hacia un lugar apartado para saborear unos deliciosos helados. Un carrito muy curioso de dos ruedas grandes, un toldo a rayas y un señor muy pintoresco con un gorro blanco donde dice: “aquí…aquí…los mejores helados de palito”. -

Ya en horas de la noche, son las diez, las luces comienzan a apagarse, la música se pone suave, las carpas, comienzan a deshacerse y a guardar el remanente para el año que viene. Acompañamos a la chica de mi amigo a su casa; quedaba a unas dos calles del colegio, luego tomamos el bus para dirigirnos a su casa. El, ingresó muy apurado, mientras su hermana, se quedó hablando conmigo por espacio de diez minutos, esta vez no hubo beso en la mejilla, pero si, una caricia suave sobre su mano. –


Continuará…


AÑO 1964:PASIONES DE ESTUDIANTE (I)

 



Con dieciséis años y cursando el último período, diferentes pasiones satisfacen mi vida interior en instantes únicos. -

Curso cuarto año de bachillerato, te encuentras con nuevos compañeros, que llegan de otros institutos, te haces amigo de algunos, junto con los ya existentes, establecemos grupos de excelente relación. Con cinco de ellos, nos unimos a una congregación de origen religiosa; el cometido es, ayudar a adolescentes y darles una formación cristiana. Una vez al mes se forman retiros espirituales de un fin de semana, en lugares a elegir con otros institutos y así desarrollar nuestras opiniones y apegos con los demás. -

En este momento, mi papel en el instituto está muy bien calificado, por lo tanto, tengo llaves de ciertos circuitos y una de ellas me lleva a mi otra pasión, el cine. Me dirijo hacia la sala de proyección y allí el operador, además de enseñarme cómo funcionan esos aparatos gigantes, me deja ver hermosas películas de matinée, tales como, los cortos de Chaplin, Los paraguas de Cherburgo, los dibujos animados, la infinidad de Wéstern, en fin, inolvidables veladas hasta comenzar la función nocturna, a eso de las ocho de la noche y ahí tengo que retirarme, pues las tonalidades de películas eran para mayores de edad. -

 mediados de octubre, junto al grupo de la acción católica y otros de diferentes liceos, nos unimos para poder conseguir el boleto estudiantil, para liceos privados. Allí nace mi perfil militante. Para poder conseguir dicho reclamo. La consigna es tener un precio al cincuenta por ciento más barato que el habitual. De tanto trabajar con ahínco. El municipio, junto con las empresas transportistas aceptan la oferta, pero en un treinta por ciento, lo cual fue admitido. Muy contento por el triunfo alcanzado, nos beneficiamos casi ochenta mil estudiantes de los institutos especiales. -

Cómo se aproxima el final de curso, nuestra profesora de música, nos comunica que este año, el festival de fin de curso, no se va a realizar. ¡Motivo !!!...el cura que organiza todo, no está entre nosotros, por lo tanto, si queremos realizar el espectáculo, tenemos que pensarlo y con ayuda del director, realizar un lindo entretenimiento, con premios a los egresados, consistente en un anillo con el año egresado y las iniciales del colegio. Acepto casi de forma espontánea y atrás mío unos diez colaboradores me siguen. -

 Algunos saben tocar acordeón, guitarra, baila, recitar. La profesora de música, conoce a un conjunto de baile, integrada por chicas. Danzas nativas, rumbas, tangos, son algunas de las especialidades. La invitación para conocernos está presentada. En un salón de danza, la educadora, nos desplegó uno a uno y a así conocimos a las chicas que amablemente se brindaron para ayudarnos en el festejo, a pesar de la diferencia de edad, el promedio de ellas merodeaba los veinticinco años. –

 

Continuará…

 


AÑO 1963 : CAMBIO DE BARRIO

 




Un nuevo cambio barrial está a punto de concretarse. Estoy cursando tercer año de bachillerato.  Son las tres de la tarde y el profesor de matemáticas, un señor muy desalineado, siempre de traje gris, camisa blanca y corbata con el nudo a medio hacer. Ha faltado. Su forma de enseñar es muy peculiar, siempre con una sonrisa; si no entiendes algo, se manifiesta de una forma muy característica, saca un cigarrillo, lo prende, aspira dos o tres bocanadas y lo tira por la ventana, luego saca una tiza, se sienta en el suelo y comienza la explicación, simbolizando las ecuaciones hasta llevarte al entendimiento. -

Gracias a esa falta.  El cura, que les había mencionado tempo atrás, el gordito, con acento itálico, me notifica por intermedio de un compañero. La idea, es mostrarme el edificio del colegio en sus partes más veladas. En primer lugar, nos dirigimos al piso tercero; allí están los dormitorios de todos los curas y una pequeña capilla, donde realizan sus misas de perfil íntimo. Una gran vista desde sus ventanales, se divisa el inmenso santuario y el gran cerro de la ciudad. Siguiendo por el pasillo, bajamos por unas escaleras adyacentes, las cuales comunican con la cabina del cine que está en planta baja y que también tiene su entrada principal por la avenida. El cura me cuenta, que de lunes a jueves vienen a ver alguna película; hay una pequeña sala al lado de los proyectores y desde allí presencian las funciones. Continuando el recorrido y ya en zona de platea, llegamos a la pantalla gigante, por su costado, subimos hacia la parte trasera. Asimismo, en este escenario se realizan las fiestas de fin de curso, con grandes espectáculos, ejecutados por los propios alumnos y artistas invitados. Un corredor estrecho y largo nos lleva a una enorme cocina a leña y un gran salón deja ver dos largas mesas y diez sillas en cada una, es el gran comedor, tanto en el desayuno, almuerzo o cena.

Cuando regreso a mi aula, el director nos comunica que también otros profesores no acudieren, por lo tanto, aprovecho irme a casa, pues un camión espera cargado de muebles, ropa, cajones con cubiertos, platos y algún que otro artefacto para trasladarnos a un nuevo barrio. -

 Siendo las seis de la tarde del mes de setiembre, nos recibe un nuevo hogar; esta vez un hermoso apartamento interior, el número dos, más cerca del centro de la ciudad. Un gran estar, cocina, dos dormitorios, un hermoso baño muy completo con una bañera hermosa y un gran espejo, acceso a la azotea y a pocas calles, otro colegio de curas, un gran mercado de verduras y frutas, donde tres veces a la semana, llegan suministros del interior agrario para revender sus productos a los comerciantes y llevarlos a diferentes comercios. -

Además; a todo esto, le damos la bienvenida a mi tío, un hermano de mi padre que lo ha reclamado años atrás y hoy forma parte del núcleo familiar. En pocos meses llegará mi tía y mi primo.

Continuará…


AÑO 1961 : INICIO DEL BACHILLERATO

 




Con uniforme azul, camisa blanca, corbata también azul y una insignia en el bolsillo izquierdo de la chaqueta en forma de cruz azul con un sol amaneciendo en su vértice; inicio mi segundo ciclo estudiantil. Ya son las dos de la tarde y todo el colegio se engalana con la asistencia de alumnos de todos los grados en el patio del mismo. Cada grupo forma fila y a paso ligeramente cansino nos dirigimos respectivamente a diferentes aulas. A mí, me toca en el segundo piso del edificio, junto conmigo hay veintidós más. Las aulas son más grandes y los escritorios más espaciosos; el pizarrón ocupa casi toda la pared. El escritorio principal dedicado a los profesores, está un escalón más alto del piso, para poder observar mejor a los estudiantes.

En primer día, nos da la bienvenida un cura nuevo, actual director del instituto y nos explica a grandes rasgos los diferentes profesores que vamos a tener, sus nombres y a que materia pertenecen. Al término del mismo, cita al primer profesor que aguarda en la entrada del aula, se abre la puerta y un señor delgado de un metro ochenta de altura, nos dice “ buenas tardes” y todos de pie le correspondimos a su saludo…” tomen asiento, nos dijo, soy el profesor de idioma español, todos los colegas que van a tener les van a decir que la mejor materia es la que ellos ejercen…pero en realidad les digo, que la mejor materia es la mía, porque gracias a la enseñanza que les voy a brindar, van a comprender todas las demás “.-

Que gran razón, pues el idioma es la aprobación de los pueblos, gracias a ese aprendizaje, hoy todo el mundo concibe, aunque se diferencia por su exclamación. -

El idioma, es un sistema de comunicación verbal o gestual, propia de la sociedad humana. Si bien vengo de un lugar donde se practican los dialectos en cada región específica; no estoy de acuerdo en ello.  La determinación de varias lingüísticas, solo es una cuestión sociopolítica. –

No solamente hay un inicio de bachillerato, sino también un inicio gastronómico. Mi padre deja de ser chofer de la compañía de bus para plantear la compra de un restaurante, un lugar muy distinguido al oeste de la ciudad con enormes parques y casas señoriales. -

Cualquier de los dos inicios, están llenos emoción y entusiasmo, nuestra vida va rumbo a un cambio por demás muy satisfactorio. -

 

Continuará…


AÑO 1960 : CULMINACIÓN ESCOLAR

 




El año transcurre lleno de situaciones y emociones. Luego de mi primera comunión, me dediqué al estudio del catecismo. Todos los domingos concurría al santuario a recibir clases de monaguillo; mi sueño, ser asistente del sacerdote cuando oficiara la misa. Mientras tanto, restauraba mis estudios de sexto año con bastante entusiasmo, con ganas de llegar a los primeros puestos, de notas excelentes. Así, lo logré al final del curso, una excelente calificación. -

Hoy, es el último día y todo es alegría. En el patio del colegio; el cantinero y su señora arman una mesa con caballetes y tablones de unos treinta metros de largo, con sándwiches, bebidas y postres, también llamados “alfajores de dulce de leche”. Los curas de diferentes cursos nos acompañan, deseándonos mucho éxito y un pronto retorno al bachillerato y buenos augurios a los que se despedían e iban a institutos públicos. -

Entre abrazos y sonrisas, me despido de mis compañeros, algunos a esta altura, amigos. Solo queda una deuda para cancelar, justamente con aquel niño que una vez en la parada del bus, junto con sus amigotes, me golpeó de forma irracional. Cuando lo voy a saludar, hizo omiso de mi presencia, por tanto, en este tiempo he aprendido una frase muy ritual para las contiendas y es “cortá para la salida” y eso le dije. Él, con su sonrisa burlona, ¿me dice…” quieres ir a llorar con tus papitos?” …” lo veremos “, dije. -

Al llegar a la parada del bus, me están esperando, creando un círculo, como si fuera una plaza de toros. Dejo el portafolio en el suelo y me dirijo hacia él con tanta velocidad que lo tiro al suelo y allí comienzo con las dos manos a apretarle la garganta, intenta patalear, sintiéndose molesto y pidiendo ayuda a sus cómplices, pero ellos no se inmutaron y dejaron que continuará el altercado. Le pongo una rodilla encima del pecho y le pido que se rinda…al principio sigue forcejeando y cada vez más, apretaba su garganta y afirmaba mi rodillera sobre su pecho…hasta llegado el momento de decirme…” me rindo…me rindo “, sus cómplices comenzaron a reírse y burlarse de él…lentamente se dispersaron, tal vez por temor que alguien del colegio los viera. Dejo de prensar su garganta, me levanto lentamente y mientras lo miro, le tiendo la mano para ayudarlo a levantar. Acto seguido, me mira, me da un abrazo y me dice “eres el único que me ha enfrentado, eres un valiente, aunque no sepas pelear”. Los dos nos sentamos en el cordón de la vereda, esperando la llegada del bus, cuando llega y antes de subir, me dice “ojalá en poco tiempo, podamos vernos y afincar nuestras relaciones, que tengas un buen año”.-

Al llegar a casa, mi madre, estaba esperando en la entrada del corredor para saber cómo me había ido y le cuento todo lo ocurrido, (claro, menos la disputa), quedó muy contenta; me alegra mucho por ella, porque trabaja mucho, realiza limpiezas en casa del patrón del bus donde trabaja mi padre. -

“Tengo una hermosa noticia para darte” me dice; hoy a la noche, tu padre va a llevarte al campo de futbol más importante de la ciudad, lo vas a conocer y además juegan dos equipos de fama mundial, uno; del país donde nacimos y el otro, es de aquí; juegan por un título mundial. -

A las nueve de la noche, llegamos al estadio más grande que he visto en mi vida, la gente aclama al equipo local y los dos disputaron el partido más fascinante que he visto. Empate a cero el resultado final. -

Continuará…


AÑO 1959 : PRIMERA COMUNIÓN

 




En el correr de este año, han sucedido aspectos inéditos en el país, sobre el mes de abril la naturaleza se ensañó y dio lugar a unas inundaciones jamás vistas, según los expertos, en los últimos cincuenta años. Nosotros pasamos muchas dificultades, con muchos cortes de energía eléctrica, pocos suministros de alimentos. El territorio en toda su extensión quedó prácticamente bajo las aguas, el ganado adolecía por falta de pastura y las ciudades estaban atravesando por un caos que duro muchos meses. -

 Mientras esto ocurre, estoy preparando la primera comunión, catequesis en el gran santuario que por primera vez había visto cuando arribé. Su parte interior consta de una nave central y dos laterales con una altura pocas veces vista; de la cúpula central cuelga un enorme candelero de cristal con dos docenas de bombillas en forma de vela, círculos de ventanales, rodean en lo más alto. En sus naves laterales arcos sostenidos por columnas de mármol rosado y esfinges de santos rodean el entorno. En lo alto del altar, un enorme recinto guarda un Cáliz con el sagrado sacramento. -

Hoy es el día indicado, somos en total veinte niños con atuendos casi similares, traje azul, camisa y corbata blanca y un gran lazo blanco en forma de cruz atado en el brazo izquierdo; por supuesto zapatos de color negro y medias blancas, completa el atruendo. Un catecismo de nácar blanco y un rosario en mis manos. En fila de menor a mayor delante de la puerta principal del santuario, nos dirigimos por el centro de la nave hacia los primeros asientos junto al altar. Allí el sacerdote nos recibe con un saludo efusivo, dando gracias al Señor por el nuevo rebaño que va a integrar el mundo de oración. -

En un momento dimos un paso adelante y uno a uno recibimos de mano del sacerdote el cuerpo y la sangre del Señor. Corre por mis adentros, una rara sensación de gozo y felicidad, que culmina con las palabras…” recibe el santo sacramento de la comunión en conmemoración mía…el Señor esté contigo… amen”. -

Culminada la ceremonia, volvemos a la puerta principal de la iglesia; allí nos esperan nuestros familiares. Cada uno es abrazado por los suyos y en un intercambio de estampas conmemorando este inolvidable instante, somos correspondidos con donativos económicos en pequeños sobres blancos. -

Continuará…

 


AÑO 1958 : NUEVOS RAMALES

 




Toca el timbre, dando por finalizado el día escolar. Bajo la larga escalinata que me lleva al lugar donde tomo el bus, también llamada parada. En la esquina de la misma, se encuentran varios compañeros de clase y al verme, uno de ellos, me provoca con empujones e insultos para incitar una pelea. No encuentro el motivo, por qué tanto interés en lidiar; acto seguido, me toma de la cintura hasta hacerme caer, me propina varios golpes de puño, mientras los otros animan la escena.  Al llegar el bus, todos subieron, dejándome tirado en la vereda con mi nariz sangrando. Me levanto con cierta dificultad, tomo los cuadernos que quedaron  extendidos, los guardo en el portafolio y con ayuda de un pañuelo, me limpio un poco la cara a la espera del próximo bus.-

Arribo sobre las dos de la tarde a casa. Me encuentro con mi madre despidiéndose de mi padre que va a trabajar. “ que te ha pasado? “…”no es nada…dije…tratando de alcanzar el bus, tropecé y me he caído “…”no estas mintiendo?...pregunta …” no madre, está todo bien, solo me duele un poco el costado derecho “…Ve a lavarte y acuéstate un poco, así descansas “.-

Estamos en el mes de Noviembre y el ciclo de estudio está llegando a su culminación. He tenido un año excelente, estoy finalizando el cuarto grado y con muchas ganas de comenzar el año entrante y continuar con nuevos acontecimientos.

Siendo las cuatro de la tarde del día veintiocho de Noviembre, golpean a la puerta; es mi amigo de la esquina, invitándome a formar parte de un partido de futbol, a un campo cerca donde practican los jugadores de primera división.-

Al día siguiente, el almacenero que está a unos diez metros de donde vivo, me llama para decirme  si quiero ganar un poco de dinero, llevando mercadería a los diferentes vecinos…”por supuesto, le digo que sí “. Un cajón de madera, también llamado “chata”, con cuatro ruedas, llamados “rulemanes”, es el vehículo de transporte para llevar dichos productos. Me encanta este nuevo pasatiempo que realizo fuera del estudio, casi siempre en las horas del atardecer.-

Al día siguiente y así sucesivamente, realizo todos los pedidos que el señor almacenero me tiene pronto para cuando llegue.-

Cuando llego a casa luego del colegio, mi madre me dice, que el señor almacenero, tiene algo para decirme, que vaya a eso de las cinco de la tarde por la puerta de servicio del almacén. Sin más preámbulos me dirijo a su casa, golpeo…”hola…entrá…entrá…en ese tono de voz tan particular de este país…tengo un regalo para ti, por la buena dedicación que has tenido para conmigo”. Me da un paquete envuelto para regalo y otro de forma más bien ovalada…desenvuelvo y con gran sorpresa me encuentro con la vestimenta de un equipo de futbol rival del cual yo veo jugar de vez en cuando y una pelota de futbol….increíble…no lo puedo creer…se lo agradezco mucho…pero antes de despedirme…me dice…” siempre y cuando seas ferviente admirador  de esos colores!!!.-

 

Continuará…

 


MARZO 1957 : INICIO ESCOLAR

 




Con mi nuevo amigo, cultivamos una hermosa amistad. En las tardes, cuando el calor amaina, me  invita a los campos de futbol, también llamadas “canchas”. En esos días, me  presentó a otros chicos y así, se formó un lindo grupo que después se transformó en el  equipo del barrio.-

Los días de lluvia, me invita a su casa, por demás, muy linda, queda a unos veinte metros de la de mi padre. Me enseña cosas de su país, sacadas de unas enciclopedias, tiene un cuarto para el solo, lleno de juguetes y muchas pelotas de goma, de trapo y en lo alto en un estante de madera, una pelota de  cuero marrón, cosida en paneles, igual a las que utilizan los equipos de primera.-

Hoy es lunes, un acontecimiento llega a mi vida,  mi nuevo ciclo de estudio. En compañía de mi padre, tomamos el bus que pasa en la esquina y en veinte minutos llegamos al colegio. Un inmenso edificio de tres plantas, con muchos ventanales. A la entrada un enorme portón de hierro artesanal apoyado en dos columnas, en una de ellas esta inscripto un número guía. Al colegio se le conoce por los “hermanos de la misericordia”, un camino de cemento, también llamado “hormigón “, nos lleva al despacho del instituto. Allí me presentan a un cura que hace de secretario, él  me traslada al salón  donde se encuentran los demás chicos. Me dice, que me presente y digo mi nombre completo, como mi pronunciación no es la apropiada, puesto que todavía conservo el acento y el dialecto de mi pueblo; mi exclamación causa alguna risa entre dientes, la cual es opacada por otro clero, llamando a silencio. Mi padre se despide desde la puerta.-

El cura que hace de maestro, es gordito y bajito, muy simpático, tiene acento itálico. Primero pasa lista, mencionando uno por uno a todos los presentes. Los escritorios están unidos por un asiento y en ellos, una perforación con un tintero y una pluma de metal con una abertura en su interior, sostenida por un palito de madera de unos quince centímetros de largo. Delante un enorme pizarrón de color negro enmarcado con unos listones de madera roble y una mención escrita con tiza blanca que dice… “Bienvenidos “

 Estoy en tercer grado.-

 

Continuará…


FEBRERO 1957 : MI BARRIO

 





Los días transcurren con cierta fluctuación. El lugar donde vivo, llamado también “ barrio “, tiene una distribución de pequeñas casas de construcción necesitada y resaltan algunas con edificación talante, destinadas a familias de poder adquisitivo alto. A una cuantas calles de aquí, también llamadas “cuadras”, hay un complejo deportivo con unos ocho campos de futbol, asignados a un importante equipo de este país.-

 Detrás de  mí nueva casa, un gran predio verde, al cual llaman “tambo”, consta  de un gran galpón, donde crecen y pastorean algunas vacas lecheras; allí, las ordeñan, para luego colocar su leche  en grandes envases de aluminio a la espera de un camión que los traslada a la empresa pasteurizadora.-

Allí  en botellas de vidrio acumuladas en casilleros para luego ubicarlas en carros de caballos y llevarlos por las calles, trasladando la utilidad a cada casa.-

 El lechero, así se llama el señor del carruaje, anuncia cada mañana la llegada del producto o simplemente lo deja a la puerta de cada vivienda, donde se halla con el dinero debajo de la botella vacía, proporcionada por el vecino.-

Estoy sentado en la acera, llamada también “cordón”, jugando con mi auto a cuerda, cuando se acerca un niño, unos dos años mayor que yo…me pregunta… “ puedo hacerte compañía y jugar contigo?... “claro…le dije “… sonriente, se sienta a mi lado; su forma de conversar distinta  a la mía…es interesante y muy simpática la pronunciación.-

 

Continuará…

 


ENERO 1957 : DE PASEO ( SEGUNDA PARTE )

 




En la mañana del domingo de Enero; mi padre, me despierta y me dice que vamos a dar un  paseo por la ciudad, en el mismo coche que nos había traído desde el puerto.-

Junto a mi madre, emprendimos el recorrido por las calles del barrio hasta llegar a una principal que nos lleva al centro. Nos dirigimos hacia  la avenida principal y a ambos lados, enormes edificios de estilos modernos y de diferentes arquitecturas. Sus aceras repletas  de gente, transitan muy distendidas observando los escaparates y los bares abiertos. En algunos tramos, la avenida se ensancha, dando travesía a magnas plazas y monumentos.-

Giramos al final de la senda para dirigirnos a un paseo marítimo (rambla) de gran longitud. A mi lado la enorme playa con su agua obscura pero serena, cantidad de bañistas disfrutan de la arena y el sol radiante. Luego de unos minutos circulando, aparcamos en un lugar muy concurrido, edificios muy modernos, con ventanales hermosísimos, coches alineados, marcan una fila en medio de la rambla y debajo de una edificación, un hermoso restaurante,   nos da la bienvenida, un monumental recinto de enorme brasero con  gran parrilla abarrota de diferentes carnes, chorizos, morcillas, unos arrollados extraños a los cuales le dicen "chinchulines" , espera a nutridas personas en sus mesas para que  ensalcen su sabor.-

Mientras almorzábamos, los comensales reunidos ; hablan de sus cosas, me causa gracia su acento, es como un salmo intermitente, lleno de realces muy divertidas; todos gozan de una alegría deleitable.-

Atardeciendo, nos refrescamos con helados, en un chiringuito sobre la arena de la inmensa playa. Me encanta el paseo, veo una ciudad muy elegante en  contraste al barrio donde estoy viviendo.-

 

Continuará…


24 DE DICIEMBRE : NOCHEBUENA

 




Los días, distan con desatinada parsimonia, me levanto a lavarme la cara en el habitáculo para luego desayunar con mi madre un café con leche y unas galletas malteadas traídas de un almacén ubicado a pocos metros de la casa. Mi padre se encuentra trabajando, es cobrador de una empresa de bus muy importante de la ciudad y vuelve casi siempre de noche. La tristeza se ha ido con el corre de los jornadas, pero mi tendencia, sigue estando en aquel pueblito que me vio nacer.-

Hoy, es nochebuena, mi padre no trabajó. En la parte trasera de la casa, empalmó un tejido de hierro de cuatro patas en un rincón del suelo. Caída la noche pone unos leños en forma de pirámide y prende fuego. Mientras tanto, mi madre, con su “primus”, está cocinando unas patatas; la mesa viste de blanco con espigas y flores rojas (estrella Federal) cuatro platos con borde dorado  con sus cubiertos correspondientes y cuatro copas para tomar sidra, una bandeja hecha con varas de mimbre, alberga  el pan en rodajas.-

Hoy gozamos de un invitado, muy amigo de mi padre, pasa la fiesta con nosotros, se encuentra solo; la familia continúa en su tierra natal.- Siendo las diez de la noche, mi padre, prende una luz llevada mediante un cable que se alimenta de un enchufe desde la cocina a la hoguera y sobre ese tejido tan particular, ubica unas tiras de carne con hueso, al cual llama “asado”, las humedece con sal para darle el sabor. Mientras sucede el desarrollo, se escucha un golpeteo de tambores desde la calle, corro hacia ella y unos veinte hombres vestidos con hábitos multicolores y sombreros de paja de gran tamaño, van dando ritmo, mientras unas bailarinas de color café, cubiertas de plumas, danzan al compás enardecido.-

Miro a mi alrededor y todas las casas atildan sus ventanas con luces de colores y algún que otro árbol plantado en los jardines están  cubiertos de cintas rojas y azules, lluvia de algodón salpican sus ramas, proporcionándole  una imagen navideña y encima de él, una enorme estrella iluminada.-

El asado esta pronto, mi madre me llama y todos juntos celebramos la nochebuena. Muy diferente a mí aldea;  como mucho calor, bebidas refrescantes y  vino en botellón.  A las doce, alzamos las copas en un brindis con sidra, obsequio del señor invitado. El cielo comienza a destellar con los fuegos de artificio, música de cascabeles y campanillas salen de las viviendas. Señoras, hombres y niños fusionan  en abrazos, registrando el instante mágico.-

 

 

Continuará…


EL MISMO DIA A LA NOCHE

 





Una mesada alargada con una pileta en el medio, donde prevalece un grifo metálico, servidor de agua para cocinar y lavar los utensilios. Un artefacto muy curioso (primus), compuesto por una base de bronce redonda y encima una parrilla ; mi padre desliza hacia afuera una especie de inflador e intenta bombear varias veces para luego abrir una perilla al otro lado del acompañamiento y con una cerilla prende la parte superior y así aflora la llama.-

Ubica una sartén encima del primus, le agrega un poco de aceite, introduce unos trozo de carne roja, el aroma se siente delicioso.  Una mesa rectangular de madera y cuatro sillas, con tres platos y cubiertos, dos copas de vino, un vaso de una bebida oscura a la cual llaman “cola”, una ensalada de lechuga, tomate, cebolla, preparada por mi madre.  A continuación, mi padre, indica que tomemos asiento, ubica en cada plato un trozo de carne frita y comenzamos a paladear una comida distinta, con aroma diferente.-

Culminada la cena, mis padres van para el cuarto contiguo, yo me dirijo hacia el bastidor, comienzo a desvestirme, dejo la ropa arriba de una silla; me pongo el pijama, que trajo mi madre, un colchón en el suelo… haciendo de dormitorio, dejé apoyar mi cuerpo sobre él, no concilio el sueño, miro el techo de lata por un extenso lapso de tiempo. Por mis mejillas comienzan a transitar hilos de lágrimas… estoy triste; no es lo que me he imaginado. El mundo del cual me había hablado mi padrino, era más moderno, como en las postales, ciudades con edificios muy altos e iluminados. Pensamientos de mi niñez, tocan a mi quimera…mi belleza, mis padrinos, mis amigos, los montes, los valles, el rio….estoy triste y mi interior me dice “quiero volver…quiero volver…”

 

Continuará…


15 DE DICIEMBRE DE 1956

 



Luego del encuentro con mi padre, nos dirigimos, mediante un auto muy antiguo, en préstamo que un amigo le ofreció, a un lugar muy lejos del centro de la ciudad, en un momento cruzamos por un gran edificio de ladrillo, una especie de catedral con una cúpula central y cuatro grandes torres adornan la nave central, con enormes ventanales de colores.-

Mis ojos, no dan abasto para registrar en imágenes todo aquello tan distinto y tan deslumbrante. Minutos más tarde, arribamos a un lugar de pequeñas casas, algunas de madera y techos de lata y otras elegantes de ladrillo y jardines. Cada una de ellas separadas por terrenos abandonados. El auto, al cual le decían  “cachila “, se detuvo junto a un  largo corredor de tierra, rodeado de grandes arbustos, llamados “transparentes”.-

 Bajamos el equipaje y los tres, mi padre delante, recorremos el sendero de aproximadamente quince metros, hasta llegar a la puerta de una pequeña casa de madera  y techo de lata.  Entramos y a mi derecha, un cuarto grande con una ventana pequeña, seguido, un espacio grande, donde está una mesada y un biombo  que separa, supuestamente un lugar para dormir.-

 Prolongamos y se asoma un estrecho y pequeño terreno a cielo abierto, cercado de un alambrado entrelazado a la altura de una persona; allí mismo un pequeño habitáculo de ladrillo y suelo de cemento; incluía una taza  blanca de forma ovalada empotrada en el suelo, un caño exterior terminado en una roseta y una pileta de cuatro patas con una saliente en ranuras, a la izquierda de la misma una hendidura, tal vez para apoyar una barra de jabón.-

 

Continuará…


EL AMARRE

 



Fuertes silbatos y continuos, me despiertan, veo a mi madre que estaba muy elegante vestida. Las demás personas del camarote y el niño, ausentes. Me visto rápidamente, un traje de pantalón corto, chaqueta y camisa en entonación; sin pensarlo dos veces, me dirijo a cubierta. Allá un enorme puerto nos espera, una entrada al sur de América, es el canal consignado. Escoltado por dos buques pequeños, remolcan hacia el muelle, al majestuoso transatlántico para el amarre. Me doy vuelta y en lo alto, un formidable cerro, deja ver  un faro, dándonos la bienvenida.-

La gente se va acopiando sobre la baranda que avista al muelle; de nuevo los pañuelos se agitan, pero esta vez con más regocijo, la gran multitud que nos espera, los menean  en forma continua.-

 Una rápida mirada trata de  identificar a mi padre, pero en vano, no lo logro. Mi madre se acerca, me acaricia y me dice… “ ves, aquel señor de traje negro, con un enorme bigote que está al lado de la grúa?”…Si, dije yo…”pues bien… es tu padre”…creyó verme, pues estaba moviendo el hermoso coche que me han regalado…entonces pega un salto y ahora sí, saluda con entusiasmo.-

Es hora de bajar, mi madre, me toma de la mano y juntos regentamos la escalera que nos transporta al muelle… al suelo de un nuevo país. Un gran abrazo nos envuelve a los tres y nos dejamos revolotear  por los sentimientos…

Continuará…


EL APRONTE

 



Los días en alta mar son maravillosos. Mañana tocamos puerto, pasajeros que desembarcan, como nosotros; lentamente, van armando el equipaje. En mi camarote, las amigas de mi madre y el niño que acompaña, están en un estado exaltado, el ansia de llegar y conocer a sus familiares.-

Mi madre un poco más tranquila, comienza a empaquetar sus pertenencias y las mías acomodándolas con ese amor que siempre ha demostrado. En un fardel de papel, guardo con gran afecto el presente del capitán y también una campanita, que a veces la usé para recorrer los pasillos y recordar en cada nivel, el turno para el almuerzo.-

Doy un último paseo por las instalaciones del inmenso buque, me despido del capitán y sus colaboradores, les doy un gran abrazo y al capitán un eterno agradecimiento por sentirme tan importante durante la travesía.-

Son las diez de la noche, hora de dormir,” el descanso es fundamental”, dice  mi madre, puesto que en horas de la mañana tocaremos puerto. Me llevo en mi mente, las alegrías de todos estos años, me siento feliz; solo siento una interrogante por la nueva tierra que me espera y ver a mi padre luego de seis años de ausencia.-

 

 

Continuará…






EL REGALO

 





El barco continua su travesía a través del gran océano, hoy cumplo  nueve años, de pronto unos golpes suaves pero continuos suenan en nuestro camarote, la puerta se abre y un nuevo marinero, se disculpa por la hora; dirigiéndose a mí, me dice: “el capitán quiere verlo tan pronto pueda en la sala de mando “…acto seguido, miro a mi madre y ella me da el consentimiento para el encuentro.-

Con muchos nervios, subo rápidamente las escaleras de nivel en nivel, llego al puente de mando y allí está el capitán esperándome, en sus manos, una caja en papel brilloso envuelta  con una cinta azul, blanca y roja… “muy feliz cumpleaños”, en un español apenas entendible; “además… continua…esta noche, eres el invitado de honor junto a tu madre, a compartir  la cena en mi mesa “.-

Mi corazón, está a punto de salir del pecho…abro la caja muy despacio y me encuentro un coche bellísimo hecho con un material resistente de color plateado, a cuerda, de un tamaño increíble…una emoción constante… un gran aplauso de la tripulación que allí estaba, dejó caer de mis ojos unas cuantas lágrimas de emoción. Corro hacia la cubierta y puse a andar el coche, le doy toda la cuerda posible, lo dejé en  el suelo y arranca tal meteorito, topándose  con todos las butacas que están en su camino.-

Al acostarme esa noche, no concerté el sueño, ceñido a mi sorpresivo obsequio, pienso en todos mis años anteriores, en esos prados verdes, en el canto de los pájaros con sus nidos, alojando nuevas vidas; en los árboles de intensos frutos, en mi belleza adorada, en los amigos, en las agraciadas rías con sus pescadores en rastreo del producto ansiado  que nos brinda sus calados.-

 

Continuará…


LA TRAVESIA

 





Estamos en el tercer nivel, clase económica, me he levantado temprano y con el permiso de madre, comienzo a recorrer el barco, las cotas, muestran diferentes clases sociales, desde un nivel inferior con camarotes modestos, hasta los superiores con detalles de opulencia. En todos ellos, viajan pasajeros de diferentes nacionalidades.-

De tanto ir para allí y para allá, un marinero, me dice “ te gusta visitar el puente de comando y así te presento al capitán?”…”me encanta…dije”…oh, que majestuosidad, el capitán me da la bienvenida, pone su gorra en mi cabeza y me ofrece tomar el timón, mi corazón descarga mucha agitación. El  mismo marinero, me traslada a lo más profundo del barco, la sala de máquinas, un mundo de gigantes pistones y hornos de llamas ardientes, estoy viendo el gran motor que hace mover semejante navío.-

La travesía, a través de los días se realiza con  normalidad hasta llegar al ecuador geográfico, esta línea imaginaria; lo sé por mi maestra, me dijo varias veces su significado. El barco se  vistió con sus mejores galas, serpentinas de banderas en  miniatura, adornan desde los mástiles hasta las barandas, luces de guirnaldas engalanan la otra mitad; los pasillos de  todos los niveles, se aprecian  globos colgados en cada camarote, los tres comedores con sus respectivas mesas circulares, están adornadas en sus centros con flores y velas encendidas; la música comenzó a oírse por todos  los parlantes, mazurcas, tarantelas, jotas, valses y danzas de diferentes orígenes.-

Al mediodía, los marineros arman una gran piscina con una lona impermeable, la llenan bombeando agua del mar y el juego consiste en bautizar la pasada del ecuador, es un desmán, tomar a una persona que esté caminando por cubierta y zambullirla, por supuesto que en el fondo de la misma, están unos marineros buzos para ayudar a aquellos que no saben nadar. La fiesta es increíble, la gente corre sin cesar para que no los atrapen, unos gritan, otros ríen sin cesar, pero todos disfrutando del pasaje imaginario.-

 

Continuará…


EL BARCO

 





Unos cuantos silbatos, ponen en movimiento semejante mole, toda la gente en la baranda, agita pañuelos para el adiós a sus familiares que vinieron a despedirse. Miro como muchos se abrazan y lloran desconsolados, unos llevándose maletas de esperanza y los que quedan, la angustia de interrogantes.-

Nos dirigimos a nuestro camarote, compartido con las amigas de mi madre y el hijo de una de ellas. La primera noche lo pasé fatal, el oleaje, estar por primera vez en un transporte desconocido, el dolor estomacal es tan fuerte, que la nauseas están casi prontas para acelerar el cometido.-

Ya pasaron dos días, estoy bastante mejor, mientas las mujeres hablan entre ellas; el niño que me acompaña y yo, partimos hacia la  cubierta, en la punta de la proa; el perfil es asombroso, vemos surcar la enorme nave abriendo las aguas y la brisa del viento en la cara, el aroma a mar intenso, llena nuestros pulmones, abriendo el apetito, pues… es casi mediodía.-

 

Continuará…


EL EMBARQUE

 





Una fría mañana de fines de noviembre, llegamos al puerto; el barco tiene la hora de partida a las siete de la tarde. Nos dirigimos a un hotel muy cerca de la dársena a encontrarnos con unas amigas de mi madre que también se dirigen al mismo país de América, con ellas estaba un niño de mi edad.-

Luego de almorzar, despachamos el equipaje en la empresa del buque, para estar más libres y poder recorrer la ciudad, por cierto muy curiosa; todas las callejuelas empedradas son diagonales y en diferentes pendientes, murallas que tonifican el ingreso de los barcos a  la bahía. Acto seguido, todos juntos, disfrutamos de un caliente chocolate en tazas grandes con azucarados churros.-

Es la hora del embarque, caminamos un poco; una larga fila de personas, espera turno para llevarnos a ese diferente mundo tan manifiesto en las palabras de mi padrino. Elevo la vista  y allí en  el borde de la proa con enormes letras blancas, el nombre del barco.-

                                                                                                                                                         Continuará…

LA DESPEDIDA

 




Son días de mucho revuelo, mi madre que va y vine a la ciudad, comienzan los preparativos para dejar la aldea.-

Este día, La casa se viste diferente, hay un sabor amargo en su entorno, caras tristes que disimulan para no ser testigos de la despedida.-

El almuerzo, una excusa, para que el adiós no sea tan dramático. Están en la mesa, mi padrino, mi abuela, mis dos tíos, uno había llegado hace dos días del servicio militar; mi madre y yo. Comimos casi en silencio, un buen cocido con sus tazas de vino tinto, acompañado de hormas de pan redondos recién horneados. Un golpe en puerta, anuncia la llegada de nuestro vecino para despedirse, hombre muy jovial,  hizo de la sobremesa una señal divertida.-

Con abrazos, llantos y alguna sonrisa, nos despedimos, mientras en la senda que aparta nuestra casa de las demás; el auto del cura de la parroquia, conducido por su sacristán, nos espera para llevarnos a la estación del ferrocarril. Viene con nosotros, mi padrino, las dos maletas y un pequeño baúl con unas pocas pertenencias, ellas  son llevadas a la cajuela del coche. En la estación, nos estrechamos en un gran abrazo, mi madre con su padre y yo con la persona más importante de mi vida.-

Subimos uno, dos, tres escalones y nos sentamos del lado de la ventanilla; el tren, al segundo silbato se puso en marcha hacia el puerto, viajamos toda la noche, allí  nos espera el barco para llevarnos al otro lado del océano.-

 Desde la ventanilla, alzo mi brazo y con la mano en movimiento de abanico, mis ojos nublados y una lágrima que se  desprende de mi mejilla digo: “adiós”.-

 Abrazado de mi madre, trato, mientras el tren sigue su curso, recordar los bellos momentos que he pasado en mi pueblo.-

Continuará…

 


EL FESTEJO

 





El mes de Agosto, da inicio a grandes festejos; toda la región se beneficia con actos procedentes de nuestros ancestros, convirtiéndose en viñetas de cada pueblo.-

Mi casa, primer semana de festejo, emprende con el aroma a roscas abrillantadas de yema y anís penetrando en todos los recintos…también las ollas expelen cocidos de cerdo y gallinas con todas las hortalizas traídas de la huerta…buen vino en barriles, llegan desde otros pueblos y el pan de trigo amasado se cuece en horno de piedra, dando así,  por cerrado el protocolo deseado.-

Llega el domingo, el resto de la familia está llegando; una enorme mesa de mantel  blanco, es el centro del eirá, cercana al hórreo. Adornada con espigas y frutos, cubiertos y platos de ocasión, está pronta para que todos tomen asiento.-

Hoy, el plato de entrada; es una rica sopa de fideos y huevo duro, hecha por mi abuela; el segundo plato nos penetra en el acostumbrado cocido, cortejado con vino de barril tan espléndido y por último un exquisito roscón de fiesta cubierto por una brillante jalea.-

A la nochecita, nuestro vecino; padre de mi belleza, nos traslada en su camioneta hacia un lugar no muy lejos de aquí y disfrutar de una noche mágica.-

Cerca de la ría, se encuentra un pueblo muy antiguo, de considerable fama, visitado por mucha gente, según dice mi padrino, es un lugar donde se mezcla la alegría y el buen comer.

Bajamos de la camioneta y trajinamos hacia la embocadura, descubrimos una enorme flota de barcas con candiles encendidos marchando una tras otra, rumbo al estuario, un espectáculo sorprendente… de rápido mirar, en la otra orilla, un enorme globo se eleva al cielo con una luz tan potente que puede verse a mucha distancia…una noche reluciente.-

A continuación, nos mandamos a una taberna, estaba a diez escalones bajo tierra, toda revestida de piedra y  allá en un rincón, un mostrador abarrotado de bocadillos de tortilla, tazas de buen vino, diferentes trozos de rosca con gustos increíbles.  Con mi grata compañía, tomados de la mano, bebemos un poco de sidra de manzana bien fría y degustamos unos pinchos intensamente deliciosos.-

 

Continuará…


EL PASAPORTE

 




Ya estamos a mediados de año 1956, los calores del mes de Junio, anuncian el inicio de festividades de cada pueblo. Atrás, quedó la aprobación y el apoyo que le hice a mi madre, para unirnos con mi padre al sur de América. En estos días, mi madre frecuenta mucho la capital, realizando trámites para obtener el pasaporte y estar en condiciones de viajar.-

Hoy es domingo, mi madre, me muestra el billete de embarque, viajaríamos en  un gran barco, también enseña una libreta donde están nuestras fotos juntos, pues al ser menor, debo viajar en el mismo pasaporte.-

En ese momento, llega mi  amigo que vive  a dos casas de la nuestra; salimos a recorrer los montes cercanos; mientras intercambiamos anécdotas, le cuento mi viaje a  ese país tan lejano; él, queda embelesado por el relato. En ese instante vemos una liebre que corre sin cesar esquivando los feítos, andamos para alcanzarla y un señor con una escopeta enorme, trata de dispararle y así obtener una pieza más en su chimenea de adorno.-

Llegamos a un lugar tan alto que podemos ver todo el pueblo con sus casitas blancas, los techos de tejas marrones y un  gran molino al lado del afluente para desgranar el maíz o el trigo de cada cosecha. Quiero llevar esta imagen antes de partir, con mi amigo, hicimos el juramento que en un tiempo no muy lejano volveremos a encontrarnos… regresar a este lugar y expresar en una gran abrazo, el hermoso caudal donde hemos crecido.-

 

Continuará…